Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

matronas, fue tanto el llanto que lebantaron, que en la çiudad en todo aquel día no se entendieron a hazer cossa; aunque Guascar salió y juntamente con los demás señores a las apaziguar e dezíanles que ellos estavan allí para hazer pedaços a los enemigos por muy muchos más que fuesen y que si avían llegado hasta allí, que hera ya diez leguas de la çiudad, que hera porque él avía mandado a sus capitanes que los dejasen venir hasta allí, porque él por sus manos los quería hazer pedaços a todos. Mas como viesen estas señoras que el Guascar hera mançebo y que desde su niñez tenía más espiriençia en bever que en cosas de guerra y que la gente que tenía hera muy poca y supiesen la pujança de los enemigos y sobre todo que el Guascar no hera acogido a consejo ni paresçer y que por su mesmo juizio se governava, no hizieron estas señoras y ñacas caso de lo que el Guascar ni los demás señores les dezían sino antes alcançavan más su lloro e llanto. Y otro siguiente mandó el Guascar que se supiese qué tanta gente de guerra avía [f. 114] en la çiudad e hallaron que heran treynta mil hombres. Y mandó el Guascar que saliesen los señores del Cuzco con esta gente que avéis oydo al valle de Xaquixaguana. 344

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