Capítulo xxix. En que trata de las cosas que Ynga Yupangue dijo a sus hijos y a los señores del Cuzco; y cómo repartió sus hijas y todos los demás sus bienes, ya que vio que se quería morir. Después de ser pasados tres meses que avía que Topa Ynga Yupangue hera llegado de la jornada que hizo de los andes, pareçiéndole a Ynga Yupangue, su padre, que ya se llegava la ora de su fin y acavamiento, mandó que se juntasen todos los señores del Cuzco y a todos sus hijos. Y siendo ansí todos juntos [f. 68] les dijo que él estava ya para descansar y que se quería yr al sol, que lo que les encomendava hera que mirasen por los señores que les dexaba, que heran Topa Ynga Yupangue y Guaina Capac, el niño, la criança del qual dexava encomendada a su hijo Yamque Yupangue; y ansimesmo el govierno de todo el reyno mientras viviese, pues su hijo Topa Ynga Yupangue sienpre avía de andar en las guerras y sujetaçión y paçificaçión de las provinçias que se revelasen, porque les hazía saber que después de sus días avían de revelarse las provinçias de Collasuyo y Andesuyo y que después de los días de aquel su nieto Guaina Capac abría PACHACUTI, que dize buelta de mundo. Y preguntáronle aquellos señores que si aquella buelta de mundo [sería] por agua o por fuego o por pestilençia. Y él les dijo que no sería por ninguna de aquellas cosas sino porque avía de venir una gente blanca y barbuda y muy alta, con la qual gente avían de tener guerra y que al fin los avía de sujetar y que no abría más señores Yngas de su natural; que lo que les dezía hera que se diesen a buena vida el tienpo que pudiesen porque pocos señores suçederían después de los días de aquel su nieto Guaina Capac. Aquellos señores le preguntaron que de hazia qué parte vernía aquella gente; que les respondió que no sabían si vendrían de hazia do el sol salía, si de hazia do se ponía, que no avía savido más de que avía de venir la tal gente mas que no supo de donde. Y luego hizo traer todas sus hijas allí delante de sí, todas las quales heran donzellas y, como allí fuesen, diolas a los señores prinçipales de la çiudad del Cuzco que allí estavan por mugeres y algunas dellas mandó que fuesen casadas con çiertos señores caçiques prinçipales de la tierra, con el qual 249
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