Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

el fuego de la cava y no le pudiendo socorrer su gente, quemose en el fuego. Y como este fuese ansí quemado, quedó con la gente de guerra Amaro Topa Ynga, el qual dizen que se estuvo allí teniendo çercados los chichas tanto tienpo, que por falta de mantenimientos los chichas se le dieron y ansí uvo vitoria dellos. Y prendiéndolos a ellos juntamente con los demás que hasta allí tenía pressos, se bolvió a la çiudad del Cuzco, en la qual entró triunfando, donde halló a su padre Ynga Yupangue, al qual dio los presos que trayan, los quales les fueron vestidas las vestiduras coloradas qon [sic: con] las borlas que ya avéis oydo y fueron echados en las cárçeles de la[s] fieras, donde dizen que fueron comidos parte dellos, entre los quales fueron comidos dos señores chichas, los quales avían dado la horden de la cava de fuego donde fue quemado Paucar Usno, hijo de Ynga Yupangue. Y pasados tres días que estuvieron en las casas de las fieras, los que ansí avían quedado bivos fueron mandados sacar y el Ynga mandó que fuesen traídos ante él; y como ansí los viese resçibioles bien [f. 60v] e hízoles merçedes y ellos juraron de ser leales al sol y al Ynga e al Cuzco. E mandoles que el cuerpo quemado de su hijo que ansí ante él avían traído, fuese tornado a llevar a las provinçias de las chichas do ansí avía sido quemado, la qual se llamava Nasauacollo. La qual provinçia dio y hizo merçed della Ynga Yupangue a este su hijo quemado, con el qual cuerpo fueron muchos señores y señoras del Cuzco aconpañándolo y para que con el cuerpo residiese el tienpo que allá viviesen, el qual cuerpo fue tenido en la provinçia ya dicha en mucha veneraçion y toda la provinçia le servía como si bivo fuera, con todo lo que en ella avía. Y ansí cada mañana traían a este cuerpo a sacrificar muchos corderos y obejas y avez y maíz y benados y frutas y panales de miel y cántaros de miel y de todas las cosas e caças que podían aver, todo lo qual le trayan ansí delante y, como si vivo fuera, le rogavan con mucha eficaçia e ynportunidad que los resçibiese y comiese. Y no se partían de allí hasta que salía un señor del Cuzco que para aquello avía ydo con el cuerpo, el qual señor luego allí mandava traer mucha leña labrada y en ella hechas muchas pinturas, la qual hera labrada a posta para aquello, con la qual mandava hazer allí delante del bulto, en un brasero de oro un fuego grande, en el qual quemavan la cantidad que a ellos les paresçía que bastava y siendo ya quemado se yban los señores chichas mostrando que yban muy contentos y yvan diziendo que su señor Paucar Usno avía comido e açebtado su 231

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx