sus tierras, les dijo juntándolos a todos y siendo ansí delante dél, que tuviesen cuydado de allí adelante de servir y tributar a la çiudad del Cuzco de todo lo que en sus tierras tuviesen y que de a quatro a quatro meses tuviesen cuydado espeçial de traer de todas comidas a la çiudad, las quales amontonasen en la plaça della para que de allí fuese repartida por la orden que él tenía dada a los de la çiudad del Cuzco. Los caçiques le respondieron que ellos lo harían como se lo mandava pues hera[n] sus vasallos, que les repartiese y mandase a cada uno dellos e señalase qué avía de tributar y qué tanto. Y el Ynga les mandó que le dijesen qué tenían en sus tierras y qué posibilidad alcançava cada uno y que le dixesen la verdad porque él tenía hordenado de poner en cada provinçia de cada uno dellos un orejón señor natural de los del Cuzco, a quien ellos y cada uno dellos respectase en su tierra como a su persona, el qual sabría lo que ansí cada uno tenía e poseya y que como él supiese que le avía dicho mentira qualquier dellos, que entendiese que avía de morir por ello. E luego los caçiques mandaron traer allí los quipos, memorias que ellos tienen, y ansimesmo por pinturas lo que ansí tenían e poseyan y del arte y suerte que hera la tierra e provinçia de cada uno dellos; y unos dixeron tener ganados, otras grandes tierras de maíz e otras minas de oro y otras minas de plata e otros mucha madera y ansí de las demás [f. 48] cosas e menesteres todo. Todo lo qual bisto por el Ynga mandó llevar los señores prinçipales de la çiudad que ansí él tenía señalados que tuviesen quenta y razón con los tales señores e caçiques de lo que ansí trayan y tributavan. E siendo allí mandó traer muchos cordeles de lana de diversas colores e tomando cada caçique por sí delante de aquellos señores del Cuzco e haziendo nudos en aquellos cordeles dio y señaló a cada uno dellos memoria de lo que ansí avía de traer e tributar a él y a la çiudad del Cuzco. Y a unos mandó que tributasen maíz y otros obejas y otros ropa y otros oro y otros plata e ansí de las demás cosas, dando e señalando a cada uno tributos moderados tales, que sin vexaçion e molestia alguna los pudiesen dar, mandando hazer estos quipos e memorias dos, uno que llevase el tal caçique e otro que quedase en poder de aquellos señores. Y esto hecho y proveydo, el Ynga nombró e señaló los orejones e señores que ansí avían de estar y resedir en los tales pueblos e provinçias, con los quales se uviese de tener quenta e razón en ellas de todo lo que en ellas pasase e agravios que entre la gente se hiziesen, los quales tuviesen cuidado cada año de dar e repartir las tierras a los tales naturales della e ansimismo hiziese juntar cada año los moços y moças que uviese solteros 205
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