[las] quales ellos no pudiesen resistir e que para lo qual tuviesen nesçesidad de su socorro, le enbiasen aviso dello e él ansí fuese a los socorrer e ayudar. Y ellos le dixeron que si caso fuese que ellos se biesen en la tal nesçesidad, que adónde le hallarían los sus tales mensajeros que ansí ellos le enbiasen. Y él le dijo que al presente se pensava holgar allí algunos días e que de allí pensava bolverse a la çiudad del Cuzco, que a la çiudad del Cuzco enbiasen los sus tales mensajeros porque de allí le abisarían a él de lo que ansí pasase. Y para que mejor e más en breve lo supiese, mandó luego a los señores [f. 45] que desde allí a la çiudad del Cuzco avía, que cada uno dellos en el territorio que tuviese en el tal camino pusiesen postas, las quales postas sienpre allí estuviesen, siendo proveydos de las comidas que les fuesen neçesarias; y que estas postas [al margen derecho: chasq…] estuviesen juntas e çercanas unas de otras porque más en breve le pudiesen dar razón de lo que ansí pasase en la çiudad del Cuzco y estos sus capitanes le avisasen. Para lo qual mandó que se partiese luego un orejón señor de la çiudad del Cuzco que fuese puniendo estas postas, las quales tuviesen unas casitas pequeñas en que se metiesen en los lugares y sitios do ansí las pusiesen. E luego aquel señor orejón que para aquello hera proveydo, preguntó al Ynga que qué espaçio le paresçía que avía de aver de posta a posta. El Ynga le señaló çierto espaçio de tierra, el qual espaçio será un quarto de legua e no muy grande. E luego se partieron los capitanes con su gente por las provinçias que ya avéis oydo e aquel señor orejón ansimismo se partió a poner las postas y el Ynga se quedó con la otra parte de gente que para guarda de su persona consigo avía mandado quedar. 200
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