Y ansí lo hizo Viracocha Ynga, que pobló [f. 16] en aquel peñol por çima de Calca, siete leguas del Cuzco, y hizo un pueblo las más de las casas de cantería. Y como entendiesen y conoçiesen todos los más que con Viracocha Ynga estava[n] en el peñol que YngaYupangue hera tan generoso y tan amigable a todos, lo qual le conoçían desde su niñez y tenían que siendo señor como hera y aviendo acavado una enpressa tan grande, que no podría dejar de hazer grandes merçedes a los que a él se allegasen y le quisiesen servir; y considerando esto muy mucha gente de la que allí consigo tenía Viracocha Ynga, se fue a la çiudad del Cuzco y Ynga Yupangue los resçebía con rostro alegre y desculpabánsele los tales que ansí yban y dezíanle que si le avían desmanparado, que su padre los avía llevado; y ellos respondían a esto que le dezían que no tenía enojo contra ellos, que si avían ydo con su padre, que avían hecho como buenos, que su padre hera su señor y de todos ellos. Y ansí como llegavan do él estava, viniéndose de donde su padre estava, los resçibía bien y dábales tierras, mugeres y casas y ropa y nunca quitó a ninguno cosa de las que allí avía[n] dejado quando con su padre salieran, como heran casas, tierras, depósitos de comidas e ropa que en sus casas ansí avían dejado; antes les dezía a los tales que él avía quedado en guarda de sus haziendas todas, que como entendiesen dellos que se avían ydo a recrear con su padre, que él avía quedado en guarda de sus haziendas todas, que cada uno mirase si le faltava alguna cossa de su cassa, que él como guarda que avía quedado dellas, les daría quenta dello e que a ninguno le faltaría cossa. Todo lo qual él avía hecho proveher e mandado a çiertos señores que no consintiesen que entrase nadie en ninguna casa que ansí avían dejado despobladas porque sienpre tubo que los tales moradores dellas, constándoles a cada uno por sí su gran magnifiçençia, se bolvería cada uno a su casa; y ansí se bolvía como ya avéis oydo. E tornando a hablar de Vicaquirao, que avía quedado con Viracocha Ynga persuadiéndole y rogándole que se qui[si]ese venir a su çiudad del Cuzco, lo qual nunca pudo acabar con él tres días que allí estubo en su conpañía. Y pasando los tres días, constándole que Viracocha Ynga estava en no querer bolver al Cuzco, se bolvió Vicaquirao. Llegado a la çiudad del Cuzco dijo a Ynga Yupangue la respuesta que Viracocha Ynga le dijera, que ya avéis oydo, y lo demás que con él le pasara. Todo lo qual, oydo por Ynga Yupangue, pesole por ver que su padre no quisiera venir a ser como lo hera antes. // 145
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