a los míos mal tratamiento; y ese muchacho Ynga Yupangue quiere morir y presumir que yo he sido mal acordado; bolvé y dezilde [sic] que me río de su moçedad y que se venga él y los que consigo tiene y si no lo quisiere hazer, que me pessa porque es mi hijo y quiera morir de la [desa?] manera. El mensajero le respondió a estas palabras [que] le dezía Viracocha Ynga, que su señor sería prosupuesto [sic] [f. 10v] aquello y que en ninguna manera dejaría de morir o vençer él y los que con él estavan antes que venir en subjeçión. Y a esto le respondió Viracocha Ynga que se bolviesse y pues hera aquella la opinión de su señor y su voluntad que peleasse y hiziesse todo su poder, que lo que entendía, que avía de ser al fin de su vatalla que sería ser presso e muerto como moço y sin entendimiento e que le dijesse a su señor que él no pensava yr allá, que en ninguna manera le tornase a enbiar con enbajada semejante. Y esto oydo por el mensajero se partió con su respuesta a do su señor Ynga Yupangue estava y, llegado que fue, díjole lo que su padre Viracocha Ynga le enbiava a dezir en respuesta de su mensaje. Todo lo qual, oydo por Ynga Yupangue, reçibió pessar de la tal respuesta porque pensó que su padre le enbiara algún socorro y que como viesen los comarcanos de los pueblos que están en torno de la çiudad del Cuzco que su padre Viracocha Ynga le socorría con algún favor y ayuda, que ansimismo los tales comarcanos le acudirían y darían favor. Y estando ansí triste él y los suyos por lo que ya avéis oydo, paresçiole que sería bien enbiar sus mensajeros a los caçiques de los pueblos comarcanos, haziéndoles saver en la nesçesidad en que estava y cómo avía enbiado su mensajero a su padre, el qual no le avía querido enbiar ningún socorro, que les rogava que le favoresçiesen con sus poderes y gentes. Y esto ansí pensado por Ynga Yupangue, llamó aquellos quatro moços que allí tenían, a los quales mandó y a cada uno por sí que fuesen con la enbajada que ya avéis oydo a los caçiques y señores que ansí heran en torno de la çiudad en espaçio de tres leguas. E siendo debididos por Ynga Yupangue estos mensajeros se partieron cada uno por sí a los pueblos y caçiques con la enbajada que ya avéis oydo, donde como obiesen llegado do los caçiques y señores do su señor los enbiava y oydo por los tales caçiques la enbajada y ruego que les enbiava Ynga Yupangue, respondiéronles a estos mensajeros en esta manera: Bolved hermanos y dezid a vuestro señor Ynga Yupangue, que nos le amamos de coraçón e voluntad e que holgáramos de le hazer essa ayuda que nos pide y socorrerle con nuestras gentes y poder, mas que nos paresçe 132
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