Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

a los cuellos sacaron unas bolsas ansimismo de lana y oro muy labradas, en las quales bolsas sacaron unas hondas de niervos. Y las mugeres salieron ansimismo bestidas muy ricamente con unas mantas y faxas que ellos llaman chunbis muy labradas de oro y con los prendederos de oro muy fino, los quales son los unos alfileres largos de dos palmos que ellos llaman topos; y ansimismo sacaron estas mugeres el serviçio con que avían de servir y guisar de comer a sus maridos, como son ollas y cantaros pequeños y platos y escudillas y basos para bever, todo de oro fino. Los quales, como fuesen de allí salidos, fuéronse por la cordillera de los serros siete leguas de allí hasta un çerro que está legua y media del Cozco que llaman Guanacaure y deçindiéronse de allí a las espaldas deste çerro a un balle pequeño que en él se haze, donde como fuesen allí sembraron unas tierras de papas, comida destos yndios. Y subiendo un dia al çerro Guanacaure para de allí mirar y debisar dónde fuese mejor asiento y sitio para poblar; y subiendo ya ençima del çerro Ayarcache, que fue el primero que salió de la cueba, sacó su honda y puso en ella una piedra y tirola a un çerro alto y del golpe que dio derribó el çerro y hizo en él una quebrada; y ansimismo tiró otras tres piedras y hiso de cada tiro una quebrada grande en los çerros altos, los quales tiros heran y son desde donde los tiró hasta do el golpe hizieron, según que ellos lo fantasean, espaçio de legua y media y de una legua. Y viendo estos tiros de honda, los otros tres sus compañeros paráronse a pensar en la fortaleza deste Ayarcache y apartáronse de allí un poco aparte y ordenaron de dar manera cómo aquel [f. 6] Ayarcache le hechasen de su compañía, porque les paresçía que hera hombre de grandes fuerças y valerosidad y que los mandaría y subjetaría andando el tienpo; y acordaron de tornar desde allí a la cueba do avían salido. Y porque ellos al salir avían dexado mucha riqueza de oro y ropa y del demás serviçio dentro de la cueba, hordenaron sobre cautela que tenían nesçesidad deste serviçio y que bolviese a lo sacar Ayarcache, el qual dijo que le plaçía y siendo ya a la puerta de la cueba, Ayarcache entró a gatas bien ansí como avía salido, que no podían entrar menos; y como le viesen los demás dentro, tomaron una gran lossa todos tres y çerráronle la salida y puerta por donde entró, y luego con mucha piedra y mezcla hizieron a esta entrada una gruessa pared, de manera que quando bolviese a salir no pudiesse y se quedasse allá. Y esto acavado estuviéronse allí hasta que dende a çierto rato oyeron cómo dava golpes en la lossa de dentro Ayarcache; y viendo los compañeros que no podía salir, tornáronse al asiento de Guanacaure, donde estuvieron los tres juntos un año y las quatro 120

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