Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

breviarios que los saçerdotes traen en las manos; y esta es la razón que yo desto tube según que estos yndios me dixeron. Y pregunteles cómo se llamava aquella persona en cuyo lugar aquella piedra hera puesta, dixéronme que se llamava Contiti Viracocha Pachayachachic, que quiere dezir en su lengua Dios hazedor del mundo. Y bolviendo a nuestra ystoria, dizen que después de aver hecho en esta provincia de Cacha este milagro, que pasó adelante siempre entendiendo en su obra, como ya avéis oydo, y como llegase a un sitio que agora dizen el tanbo de Urcos, que es seis leguas de la çiudad del Cuzco, subiose en un çerro alto y sentose en lo más alto, desde donde [f. 5] dizen que mandó que produxesen y saliesen de aquel altura los yndios naturales que allí residen el día de oy. Y porque este Viracocha allí se uviese sentado, le hizieron en aquel lugar una muy rica y suntuossa guaca, en la qual guaca, porque se sentó en aquel lugar este Viracocha, pusieron los que la edificaron un escaño de oro fino y el bulto que en lugar deste Viracocha pusieron le asentaron en este escaño, el qual valió de fino oro en las partes del Cuzco que los cristianos hizieron quando le ganaron, diez y seis o diez e ocho mil pesos. Y de allí el Viracocha se partió y vino haziendo sus gentes, como ya avéis oydo, hasta que llegó al Cuzco, donde llegado que fue dizen que hizo un señor, al qual puso el mesmo nombre Alcabicça; y puso nombre ansimismo a este sitio do este señor hizo, Cuzco; y dexando orden cómo después que él pasase produsiese [sic] los orejones, se partió adelante haziendo su obra. Y como llegasse a la provinçia de Puerto Viejo, se juntó allí con los suyos que antes él enbiara en la manera ya dicha, donde como allí se juntase, se metió por el mar juntamente con ellos, por do dizen que andava él y los suyos por el agua assí como si anduviera por tierra. Otras muchas cosas uviéramos aquí escrito deste Viracocha según que estos yndios me an ynformado del, sino por evitar prolixidad y grandes ydolatrías y bestialidades no las puse; donde le dejaremos y hablaremos del produzimiento de los orejones de la çiudad del Cuzco, que ansimismo van y siguen la bestialidad ydolatría gentílica y bárbara que ya avéis oydo. 118

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