[f. 3v] Capítulo i. Que trata del Contiti Viracocha, que ellos tienen que fue el hazedor, e de cómo hizo el çielo e la tierra e las gentes yndios destas provinçias del Pirú. En los tiempos antiguos disen ser la tierra e provinçias del Pirú escura y que en ella no avía lumbre ni día y que avía en este tiempo çierta gente en ella, la qual gente tenía çierto señor que la mandava y a quien ella era subjeta; del nombre desta gente y del señor que la mandava no se acuerdan. Y en estos tiempos que esta tierra hera toda noche, dizen que salió de una laguna que es en esta tierra del Perú, en la provinçia que dizen de Collasuyo, un señor que llamaron Contiti Viracocha, el qual dizen aver sacado consigo çierto número de gente, del qual número no se acuerdan; y como este uviese salido desta laguna, fuese de allí a un sitio que junto a esta laguna está, donde oy dia es un pueblo que llaman Tiaguanaco en esta provinçia ya dicha del Collao. Y como allí fuese él y los suyos, luego allí enproviso dizen que hizo el sol y el día y que al sol mandó que anduviese por el curso que anda y luego dizen que hizo las estrellas y la luna. El qual Contiti Viracocha dizen aver salido otra vez antes de aquella y que en esta vez primera que salió hizo el çielo y la tierra y que todo lo dejó escuro y que entonçes hizo aquella gente que avía en el tienpo de la escuridad ya dicha. Y que esta gente le hizo çierto deserviçio a este Viracocha y como della estuviesse enojado tornó esta vez postrera y salió como antes avía hecho; y aquella gente primera y a su señor, en castigo del enojo que le hizieron, hízolos que se tornasen piedra. Luego ansí como salió y en aquella mesma ora, como ya emos dicho, dizen que hizo el sol y día y luna y estrellas. Y que esto hecho, que en aquel asiento de Tiaguanaco hizo de piedra çierta gente y manera de dechado de la gente que después avía de produzir, haziéndole en esta manera que hizo de piedra çierto número de gente y un prinçipal que la governava y señoreava y muchas mugeres preñadas y otras paridas y que los niños tenían en acunas [sic: cunas?] según su uso, todo lo qual ansí hecho de piedra, que lo apartava a çierta parte; y que luego hizo otra provinçia de gente en la manera ya dicha. Y que ansí hizo toda la gente de Perú y de sus provinçias allí en Tiaguanaco, formándolas de piedras en la manera ya dicha. 114
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