Rostworowski, María (2001). Obras completas. Pachacutec. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. Rostworowski, María (2007). Obras completas. Estructuras andinas de poder: ideología religiosa y política Lima: Instituto de Estudios Peruanos. Sánchez Garrafa, Rodolfo (1983). ¿Qué es el mito? Anthropologica, 1, 19-31. Santillana, Julián I. (2002). Chancas e incas un nuevo examen. En Flores y Varón (eds.). Tomo II (pp. 553-566). Sarmiento de Gamboa, Pedro (1988[1572]). Historia de los Incas. Madrid: Biblioteca de viajeros Hispánicos, Miraguano Ediciones, Ediciones Polifemo. Sherbondy, Jeanette (1987). Organización hidráulica y el poder en el Cuzco de los incas. Revista Española de Antropología Americana, 17, 117-153. Urbano, Henrique (1981). Wiracocha y Ayar. Héroes y funciones en la sociedad andina. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos «Bartolomé de las Casas». Zuidema, Tom (2010). El calendario inca. Tiempo y espacio en la organización ritual del Cuzco. La idea del pasado Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, Fondo Editorial PUCP. 37 Sobre Pachacútec, su época y varias cuestiones acerca de la organización incaica puede consultarse el ya clásico trabajo de Rostworowski (2001). 38 A partir de varias referencias documentales, se ha establecido que el Colesuyu —que más bien aludía a una demarcación espacial— abarcaba una vasta zona de los llanos del sur entre las vertientes marítimas de la cordillera andina y los valles de Camaná, Moquegua, Tarata, Arica y Tarapacá. Añade que otros dos suyus se sumaban al anterior en la región sureña: Omasuyu y Orcosuyu. Es probable que estas tres distribuciones espaciales correspondieran a una época anterior al dominio incaico. Así pues, aparentemente, el Collasuyo se dividía en Omasuyo y Orcosuyo (Umasuyu y Urcosuyu), a través de una línea fronteriza que atravesaba el lago Titicaca. 39 La identificación del dios Huiracocha como una divinidad del agua ha sido planteada por el arqueólogo Federico Kauffmann Doig basado en la etimología de dicho nombre y en la convicción de que la creencia en la existencia de un Dios del Agua debe haberse presentado desde los preludios de la civilización peruana hace unos 5000 años (Kauffmann, 2011). 40 De manera más complicada, Tom Zuidema se refiere a la «esencia y naturaleza de la administración incaica, que integraba el trabajo de los súbditos en y alrededor del valle en un reparto calendárico de tareas» (2010, p. 369). 41 Sobre estos tópicos, pueden consultarse, entre otros, los trabajos de Rostworowski (1995 y 2007); y Hernández (2002 y 2008). 42 Naturalmente, el valor ritual no debe llevar a que se deje de contemplar el valor económico derivado de aquel (en el sentido que debe atribuírsele en una sociedad tradicional como la prehispánica). 43 No vamos a discutir ahora esta idea. Por el momento la mencionamos, dado que puede ser tenida como una interesante posibilidad de interpretación de por lo menos una 99
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