Institución Evolución Femenina: Exposición de principios. Estatutos
Í - 10 - femenina y defender los intereses y d~rechos de la mujer, en- contrará, sin duda, alguna oposición, como han encontrado en todas las sociedades las reformas altruístas y progresi- 1 vas tendentes á destruir errores arraigados injusticias san- cionadas .Y ~or~veniencias particulares y col~ctivas; pero no debemos 111t1m1darnos por grandes que sean los obstáculos que ~e presenten, sino proseguir intrépidas, con energía y perseverancia incontrastables, para iniciar de manera real y positiva la evolución ele la mujer liberándofa de la ignoran- cia, la vacuidad y la inercia á que la condenó el orgullo y egoísmo del varón y elevándola al alto puesto que le desig-- nan las leyes sociológicas, . .__ Adem{ts, no esta1-emos solas en la campaña reivindica- dora, pues se destacan en la intelectualidad nacional hom- bres de amplio y elev::ido espfritu que nos apoyarán, y tene- mos también nobles ejemplos que nos estimulen, la señora Juana Ala reo de Dammert, con el rostro radioso de bondad en medio de los pequeñuelos, que con intuición admirable la veneran ya en su infantil corazón, nos muestra triunfante ht senda de la filantropía moderna que no se satisface con dar un pan al hambriento y una remota esperanza de futuras compensaciones ultraterrenales al afligido, como la caridad de antaño, sino que penetrada de las verdaderas necesidades sociale~ y de la igualdad y el derecho de todos los hombresá 1a felicidad, establece instituciones benéficas que sustraigan los niños á la miseria aniquiladora, vigorizando sus orga- nismos, educándolos perfectivamente y desarrollando sus ap- titudes. para que puedan bastarse á sí mismos y ser miem- hros. útiles á la colectividad; la señorita Antonia Basagoi- tia, al freríte de un instituto profesional para señoritas; mi estimada amiga Dora Mayer, pidiendo impertérrita justicia para el indio, derechos civiles para la mujer y una sola mo- ral para ambos sexos; la distinguida pedagoga Elvira García y García, procurando el perfeccionamiento de la edu- cación femenina, lo mismo que la señora Teresa González de Fanning, quien, además, aboga por algunos importantes dere~·hos de la mujer como contribuyente y miembro del Es- tado, son adalides de la filantropía, de la cultura y de la emancipación de nuestro sexo en el país, cuya profícua labor nos a lienta y entusiasma, Retemplemos, pues, nuestro espíritu en la nobleza y ex- cepsitud de nuestros ideales, y cada una en nuestro rol par- ticular, en el radio de acción más amplio que nos sea posi- ble, colaboremos con indeclinable energía en la grandiosa obra de la evolución femenina, de la cultura perfectiva é in- tegral de la mujer, de su rehabilitación y enaltecimiento.
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