En la parte central de la quebrada existía una serie de edificaciones compuestas por espacios abiertos y delimitados por largos muros perimétricos que alcanzaban los 80 mts. de largo, así como una serie de recintos de planta rectangular, que por medio de plataformas superpuestas debieron alcanzar los 4 mts. de alto. En la actualidad, esta zona arqueológica dista mucho de su forma y entorno original. Su superficie se transformó en un «espacio urbano popular», ocupada por los asentamientos humanos de Santa Rosa, El Sauce II, Pueblo Libre y la Asociación de Pobladores El Sauce II, cuya población, ante la necesidad de un espacio de vivienda, habilitó sus lotes sobre el terreno arqueológico. Fig. 3: Detalle de la excavación de un fardo funerario con sus ofrendas. Fig. 4: Los hallazgos nos permiten identificar costumbres y rango social de los antiguos habitantes de El Sauce Con la finalidad de que dicha población pueda acceder a su saneamiento físico legal y titulación por parte del Estado, se llevó a cabo el rescate de los restos arqueológicos que se encontraban bajo tierra, lo cual ha permitido generar una importante colección cultural, que es el legado de los antepasados de El Sauce a la posteridad. La importancia de los trabajos de investigación arqueológica realizados hasta la fecha radica en dos factores de suma importancia: • El poder rescatar valiosa información arqueológica que iba camino a su destrucción y pérdida definitiva a causa de la acción humana. A través del estudio y del análisis de los restos materiales recuperados se puede tener una aproximación sobre el desarrollo de la vida cotidiana, usos y costumbres del antiguo poblador de San Juan de Lurigancho. • El permitir que la población moderna de El Sauce acceda a la formalidad, a partir de un saneamiento físico legal que inicia con solucionar la superposición de sus terrenos respecto a la zona arqueológica. En este sentido, la participación activa de la comunidad permitió generar un sentimiento de identidad con su medio y entorno, convirtiéndose los vecinos hoy en día en los principales custodios de los restos arqueológicos recuperados.
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