San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

En 1996 pudimos analizar un grupo de vasijas procedentes de Mangomarca, que se encuentran depositadas en el Museo de Sitio de Puruchuco; entre ellas se ha podido reconocer una serie de vasijas medianas (jarras, ollas, cántaros, platos, etc.) posiblemente extraídas de contextos funerarios saqueados del cementerio, que -según algunas referencias- habría estado ubicado dentro de la hoyada sobre la cual se emplazó el sitio. Algunas piezas de esta colección tienen formas distintas, incluso los diseños se alejan de los rasgos característicos Lima, pudiendo ser ubicados en las fases tardías de este estilo y vinculándose incluso al estilo nievería (Fig. 10). Esta misma colección había sido previamente revisada por Ruth Shady (1982). Otros materiales semejantes han sido hallados en Huachipa (Guerrero y Palacios, 1994). Tipo B: Potrero Tenorio Con este nombre se conocía a un extenso fundo de propiedad de la familia Solari, un fundo que abarcaba un área total de 67 000 m2 , limitaba por el lado norte y oeste con la hacienda de Azcarrunz, por el sur con el Camino Real, antigua vía inca (Av. Lurigancho), y por el este con el siguiente potrero (Palacios y Guerrero, 1992), en donde había una estructura de planta en «U» ya desaparecida (Abanto y Eyzaguirre, 1996). Foto 2: Vaso Lima medio, procedente de los terrenos del fundo Flores, fue encontrada en la década del setenta por Jonathan Palacios. La familia Solari conserva materiales del lugar relacionados con el estilo Lima Tardío; es conocido el grupo de vasijas nievería que fueron recuperadas por la señora Gertrudis de Solari en las inmediaciones de los montículos arqueológicos (Palacios y Guerrero, 1992; Poloni, 1987). Destacan en esta colección dos figurinas de inicios del estilo Nievería que conservan algunos rasgos de la tradición Lima. Es muy probable que sus contextos de procedencia hayan sido funerarios, coincidiendo con los hallados en Cerro Culebras (Amador, 1998); ambas fueron elaboradas con pasta roja, compacta y bien cocida. La primera de estas figurinas ha sido publicada por Palacios y Guerrero (op. cit.: 80, fig. 7 y 8); la segunda es inédita, de manufactura bastante tosca y con desgrasantes de grano medio, esta figurina se encuentra completa aunque fracturada en su porción media. A diferencia de la primera, no se observan en ella miembros superiores ni una cabeza abultada, aunque sí una prominente barbilla; otro detalle es la falta de aplicaciones que hagan referencia a los órganos sexuales (Fig. 5 A y B).

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