embargo, es de remarcar que nuestro principal recurso para el desarrollo local es el capital humano; por lo tanto al señalar que somos el distrito con mayor población (en términos numéricos absolutos) nos referimos a que como distrito pertenecemos a una comunidad con cientos de miles de vecinos con necesidades, pero también, anhelantes de consumo, de expresiones culturales, de calidad de vida. A menos derechos culturales, caben la frustración, los escapes de violencia y tantas formas de infelicidad. Son los jóvenes, en su mayoría, hijos o nietos de inmigrantes -quienes se hallan en desventaja para acceder a oportunidades para su realización como personas-, los que valoran más sus derechos económicos, sociales y culturales. Dependiendo de su situación, la oferta de bienes y servicios culturales es alta y escasa a la vez, dependiendo de expectativas de los consumidores y disponibilidad o accesibilidad a las mismas. Se requiere en este caso que la inclusión cultural o la dinámica ya existente tengan la libertad u oportunidad necesaria a tiempo de promoción, orientación y dirección. Luego podemos afirmar que contar con políticas culturales para el desarrollo local para las personas es una necesidad, en lo cultural tanto como en otros sectores, los problemas y necesidades no pueden solucionarse solos, de lo contrario solo habrán acciones dispersas, de buena voluntad, pero no avances sostenibles, en sentido amplio, trascendente, responsable. LA DINÁMICA DE LAS IDENTIDADES EN SAN JUAN DE LURIGANCHO Es complejo el tema de la identidad, pues ella está configurada por diversos factores como el histórico, psicológico, lingüístico, geográfico, social, entre otros; la realidad es su mezcla, tal suma configura la identidad cultural, sobre cuya existencia y base del desarrollo aquí nos ocupamos. La ubicación geopolítica y geoeconómica de San Juan de Lurigancho en Lima, la hace singular respecto a los distritos de similares características, teniendo en común zonas emergentes, violentas, emprendedoras, vialmente intransitables, etc. En el proceso de multicentralidades de la Metrópoli, SJL está casi inconexa al resto de Lima, ubicada en medio de una quebrada y un valle seco. Este semi-aislamiento, que es una desventaja para su desarrollo articulado, podría ser uno de los factores para la configuración de la identidad de sus pobladores. De hecho, para bien y para mal se han dado situaciones de cohesión, situaciones que permitieron impulsar demandas y propuestas de desarrollo o de aparente desarrollo (cuando hay carencias en las concepciones y direccionalidad de las aspiradones). En la construcción de su sola y propia centralidad, a comparación con los demás distritos, SJL tiene, por decirlo de algún modo, las siguientes identidades; identidades en las que parte de los pobladores se reconocen como miembros de ellas, o bien las reconocen en su rol o función dentro de la localidad: • Las identidades territoriales, compuestas por más de 700 pueblos (AAHH, PPJJ, urbanizaciones, agrupaciones familiares, y más), que en el proceso de consolidación urbana han jugado y tienen aún un papel importante. Alcanzaron su mayor vigor en las décadas de los 70 - 80 hasta lograr la Federación de Pobladores y Urbanizaciones de SJL. Retomaron su dinámica movilizadora con la zonificación del sistema de participación ciudadana, como parte del presupuesto participativo entre el 2003 y 2007. Hoy, estas experiencias continúan, aunque con limitaciones. Así, cada pueblo tiene su origen e historial de su propio desarrollo, de sus propias frustraciones, de sus retos. • Las identidades de las organizaciones sociales funcionales, por lo general van paralelas y hasta inconexas respecto de los directivos barriales; asumen roles ante las necesidades o los problemas sociales, económicos y culturales en el ámbito local. Según sea su tipo o naturaleza (en seguridad alimentaria, deportiva, salud, cultural, educativa, juvenil, adulto mayor u
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