San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

Al llegar el mes de diciembre y con él las vacaciones escolares, David e Isaac invitan a niños del barrio a que los acompañen a correr; entre los más entusiastas estaban Renzo, Erik, Alex, Kiko, Lin, Ángel, Pool y Eufranio (que era algo mayor) que empezaron a salir en las madrugadas y por ser los más inquietos, contagiaron así a los más flojos, entre los que destacaban Maycol, Pepe y David "chiquito", los dos últimos hijos de Isaac y David respectivamente. La práctica de este deporte fue casi a diario, convirtiéndose en un vicio sano. Los chicos viendo que Isaac y David andaban casi en una competencia, empezaron a dividirse en dos bandos animando a cada uno de ellos a dar más vueltas, a su vez ellos también ya practicaban con más vigor este deporte. BÚSQUEDA DE ESPACIOS DEPORTIVOS Foto 1: Competencias infantiles promovidas en la zona alta del distrito. (Foto: David Herrera). Las instalaciones del complejo deportivo de Mariscal Cáceres, por la rutina diaria, empezaron a hacer monótonas las carreras, situación por la que nos vimos obligados a buscar nuevas rutas. Fue así como se iniciaron las aventuras temerarias por los cerros que rodean nuestro distrito; llegando a Comas, Carabayllo, Huachipa, Jicamarca anexo 8, parte alta de Río Seco (lugar que dio origen a las caminatas a Chocas), en jornadas de muchas horas. Hubo una en especial que duró más de 9 horas, ya que se perdieron en la neblina de los cerros de Jicamarca; ese día el grupo que salió al recorrido fue de 15 personas (partiendo a las 4 de la mañana), y ya en los cerros, la neblina se puso tan fuerte que los dividió en tres grupos con diferentes direcciones, siendo el último grupo (Pool, Kiko, Eric y Renzo) en llegar a la 1 :30 de la tarde, sucios, deshidratados, sedientos, hambrientos pero contentos de haber hecho un desafío. Hubo otra jornada de 6 horas que consistió en dar la vuelta olímpica por Santa María bajando hacia Huachipa, Ramiro Prialé, cruzando hacia la altura del supermercado Metro de la Hacienda y regresando hasta nuestro barrio de Buenos Aires. Ni la neblina que los sorprendió, ni los peligros del camino en los cerros, además de la fatiga y el cansancio, hicieron desistir a las 14 personas que nos acompañaron (en su gran mayoría niños). Se estaba logrando, sin darnos cuenta, el espíritu luchador en ellos. Ahora con el transcurrir de los años la gran mayoría son hombres de bien y excelentes profesionales. Foto 2: Premiación de corredores infantiles. Complejo IPD de San Juan de Lurigancho. (Foto: David Herrera).

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