tégica y sus características arquitectónicas es uno de los sitios más representativos (Chamorro, 1998). Recientemente en exploraciones realizadas por el equipo del instituto, se han detectado nuevos asentamientos, conocidos como: cerro El Gramal (Caja de Agua) y cerro Balcón (Lomas de Mangomarca3 ) • A los alrededores de algunos de estos complejos existe una serie de asentamientos con actividad doméstica. Es posible que el patrón de los establecimientos se deba a los fuertes fenómenos aluviales (huaycos, inundaciones, etc.) que afectaron el piso de la quebrada. La crisis que afectó a la población hizo que el culto generalizado y el estilo artístico tan característico en la época Chavín pierdan su prestigio y credibilidad; las regiones toman cada vez mayor independencia cultural para dar paso a una serie de sociedades más diferenciadas tanto en sus manifestaciones arquitectónicas como en su cerámica y otras de carácter artístico. Surgimiento de las grandes culturas (200 a. C.) A inicios del Intermedio Temprano (200 a. C.) prosperan asentamientos ubicados en la parte baja de los cerros y en pequeñas quebradas. En la falda de cerro Observatorio existió una gran aldea que cubrió varias pequeñas quebradas (actual AA. HH. El Triunfo en Las Flores); del lugar se pudo recuperar abundante material arqueológico, producto de la intensa actividad doméstica de quienes la ocuparon (Abanto, 1994). Todos estos asentamientos en la actualidad casi han desaparecido por las invasiones modernas. En cerro Gallo (entre Campoy y Huachipa), se evidencia un conjunto de murallas y recintos que pertenecen a la época del estilo llamado «Blanco sobre Rojo» y cuya ocupación se prolonga hasta el siguiente periodo. Material de las mismas características ha sido recuperado en el área de Huachipa (Palacios, 1988), Tablada de Lurín, Villa El Salvador, Baños de Boza (Chancay), entre otros. La cultura Lima en quebrada Canto Grande (300 a. C.) Desde la entrada a la era cristiana hasta aproximadamente el 500 d. C., se desarrolla en la Costa Central la cultura Lima, cuyos principales centros monumentales en el Rímac los encontramos en Cajamarquilla (Huachipa) y Maranga (San Miguel). Su arquitectura se caracteriza por la construcción de grandes pirámides escalonadas levantadas con gruesos muros de adobitos y tapiales. Es posible que el Templo Viejo de Mangomarca4, término propuesto por el profesor Segundo Valladares, inicie su construcción durante este periodo, al igual que Potrero Tenorio (en la Av. Lurigancho) y algunos montículos ubicados en Campoy. Recientemente en las alturas de cerro San Jerónimo se ubicó una aldea cuyos materiales recuperados están relacionados a esta cultura. Paralelamente en otras áreas de los andes se desarrollan importantes culturas, como: Moche (Costa Norte), Nazca (Costa Sur), Recuay y Tiahuanaco (en la Sierra Norte y sur respectivamente). La interacción andina (600 d. C.) En el Horizonte Medio (600 - 900 d. C.), gran parte de las culturas locales toman contacto unas con otras para el intercambio de productos y recursos alimenticios. El intercambio cultural que se sucede es vertiginoso y se refleja en la cerámica, que toma características de las culturas con las que se relaciona. Así surgen en la Costa Central los estilos Nievería y posteriormente Pachacamac (caracterizada por su cerámica de pasta fina, y por la forma escultórica y la policromía en su decoración); San 3 El aüo 2003 se descubre el cerro Cantería en la parte alta de la quebrada Canto Grande. Se trata de un conjunto de petroglifos que corresponden a la tradición Chavín. 4 El profesor Segundo Valladares, en el taller Rescatando nuestra Identidad (1998), propuso los nombres de Templo Viejo, para el edificio de orígenes Lima en Mangomarca; y Templo Nuevo para la pirámide situada en el denominado Sector B.
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