A inicios del siglo anterior, modestos terrenos fueron adquiridos por los dueños de importantes haciendas de Lima y el interior del país. Dentro de las haciendas más representativas y destacadas de la zona se hallaba, sin lugar a dudas, la famosa hacienda Azcarrunz. Los propietarios de Azcarrunz -miembros de la acaudalada familia Palacios Moreyra- poseían un pequeño criadero de caballos de carrera cuya trascendencia es conocida por los muchos triunfos obtenidos en diversos concursos nacionales e internacionales, y porque llegaron a formar parte del cuadro de honor histórico de la hípica peruana. Los espacios destinados a la crianza y entrenamiento de este tipo de caballos se denominan haras. De los contemporáneos con Lurigancho hasta el día de hoy subsisten algunos en Lima. Después de cerca de 30 años del cierre definitivo del haras Lurigancho y la desaparición de la hacienda Azcarrunz, este memorable espacio quedó reducido a una pequeña y relegada casona-corral llena de recuerdos que yacían bajo el polvo y los escombros de la modernidad. • Foto 2: Juan Taranco ~ Mayta, primer capataz de 1960 del haras Lurigancho. (Fuente: Señora Salomé Paredes) El proyecto fue impulsado gracias a un grupo de vecinos convencidos de que esta relevante parte de la historia de nuestro distrito debía salir de El Pueblito y compartirse con el casi millón y medio de vecinos. De este compromiso surge la pregunta obligatoria en torno a la que gira nuestra anecdótica y gratificante experiencia: ¿ Cómo proceder para recuperar y lograr la óptima difusión de esta historia? UN SERVICIO, UNA TEMÁTICA Y UN ESPACIO DE ACCESO PÚBLICO: LA OPORTUNIDAD Durante muchos años, los vecinos de El Pueblito habían relatado una historia: la historia del haras Lurigancho. Esta tenía por protagonistas a bellos ejemplares pura sangre; unos caballos que fueron traídos desde lejanas tierras, vivieron en el actual territorio de San Juan de Lurigancho y formaron parte importante de la temprana historia republicana de ese distrito. Desde mediados de 2013, el Parque Zonal Huiracocha contaba con un nuevo atractivo para el público: el paseo a caballo. Para ese entonces albergaba a tres caballos y dos yeguas, estas últimas donadas por la señora Magnolia López Trujillo, antigua vecina de la zona aledaña al parque. En medie\del disfrute de esta provechosa novedad se presentó un problema: los animales no contaban con un lugar apropiado para su descanso y cuidado, y debido a estas circunstancias peligraba su permanencia y la continuidad del servicio. Habiendo tomado conocimiento de esta situación, la asociación cultural Ruricancho propone al Servicio de Parques de Lima- SERPAR, la construcción de caballerizas que solucionaran el problema de los caballos. Ruricancho asimiló la historia hípica de El Pueblito y, entonces, surgiría una propuesta: las caballerizas serían construidas a semejanza del desaparecido haras Lurigancho, en
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