Las lomas. La presencia de una cadena de cerros que rodean el llano de la quebrada capta la humedad de la atmósfera durante los meses fríos, permitiendo la formación de un ecosistema de lomas, que se caracteriza por su manto verdoso compuesto por una variada vegetación herbácea, arbustiva y cactácea. PROCESO PREHISPÁNICO: DESDE LOS ORÍGENES HASTA LA ÉPOCA INCA Desde hace 12 años, las investigaciones arqueológicas efectuadas por el autor de este artículo y, recientemente, por el equipo de arqueólogos e investigadores del Instituto Cultural Ruricancho nos revelan un rico pasado histórico. La prolongada ocupación humana en nuestro distrito se remonta hacia los 9000 a. C. En aquella lejana época, la quebrada Canto Grande contaba con características ecológicas favorables: abundante vegetación, puquiales, riachuelos y una variada fauna (zorros, vizcachas, venados, camélidos, cernícalos, lechuzas, camarones, caracoles de lomas, etc.). Los primeros pobladores (9000 a. C.) Los antiguos pobladores manejaron una economía basada en la extracción de los recursos que la naturaleza les brindaba. Así, mediante actividades como la caza, pesca y recolección pudieron establecerse en esta tierra. Su cultura está representada por artefactos de piedra, semejantes a los hallados en cerro Chivateros, Oquendo y Pampa Canario, en el valle bajo del Chillón (Lanning, 1967) y en cuevas y abrigos de la sierra limeña. Recientemente, en la parte alta de la quebrada Canto Grande, hemos ubicado campamentos y artefactos líticos cuyas formas y tipos recuerdan mucho a los instrumentos usados durante este periodo. Los primeros asentamientos (6000 a. C.) La acumulación de experiencias y prácticas con su entorno permitieron la domesticación de algunas especies animales y vegetales. Cuando se inicia la agricultura, los grupos humanos se organizan en torno a su producción, teniendo como resultado la aparición de los primeros asentamientos sedentarios o aldeas (6000 a. C.). Para el arqueólogo Louis Stumer (1954), el sitio de Pedreros (Huachipa) pertenecería a este periodo, sin embargo, los recientes trabajos realizados por Jonathan Palacios en 1994, le asignan una antigüedad menor. En Chilca, al sur de Lima, se han ubicado asentamientos precerámicos. El sitio La Paloma, por ejemplo, es un conjunto de estructuras domésticas a desnivel que conserva arquitectura de carácter comunal dentro de un área de lomas que permite aprovechar los recursos del lugar y del litoral. Las pinturas rupestres de las Lomas de Mangomarca. En una de las quebradas próximas a Mangomarca hemos detectado estructuras que parecen corresponder a esta época; un hallazgo espectacular es la presencia de pinturas rupestres en la parte interna de una gran roca erosionada. Los diseños expuestos son bastante sencillos; los trazos están elaborados con pigmento rojo (posiblemente se trate de óxido de hierro). Es difícil fechar dicho hallazgo, no cabe duda que con excavaciones en el lugar podremos determinar su antigüedad real. El Precerámico Tardío (3000 a. C.) Con el tiempo, la complejidad social que alcanzan los grupos humanos durante el Precerámico Tardío se refleja en un crecimiento poblacional, así como en el desarrollo de creencias y técnicas constructivas. En el actual pueblo joven de 15 de Enero existió, hasta hace cuarenta años, una gran estructura ceremonial. Por las características arquitectónicas que mostraba, se vincula con una tradición constructiva desarrollada en toda la costa norcentral de Lima; en sitios como Caral (valle de Supe) y Bermejo (valle de Pativilca). Su enorme planta cuadrangular levantada sobre una serie de plataformas que nivelan el terreno, contenía dos estructuras circulares a desnivel,
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