que recoge un altísimo 77.1 %, sin duda, el principal problema percibido por los limeños en cuestiones ambientales (p. 13). Los habitantes de San Juan de Lurigancho no son ajenos a esta realidad. Para el año 2007, el portal de la municipalidad de esta jurisdicción, indicó que el distrito en sus dos accesos principales, en las mañanas durante las horas de mayor confluencia vehicular, expulsa el equivalente a la cantidad de gas emitido por 6840 autos. Este flujo es mayor al que se registra para la Vía Expresa de Paseo de la República en el mismo horario. A esto se suma el problema de la emisión de los gases tóxicos que producen las fábricas que operan en la zona baja del distrito, y que debido al curso que sigue la dirección del viento (hacia el noreste) hace que la concentración de CO2 se intensifique en la quebrada Canto Grande50 • San Juan de Lurigancho se encuentra entre las municipalidades que recoge mayor cantidad de residuos sólidos, superando las 100 toneladas; según cifras proporcionadas por INEI. El municipio refiere que las herramientas con las que cuenta resultan insuficientes, situación que dificulta que dicha entidad pueda hacer efectivo el recojo de la basura, la misma que continúa acumulándose en calles y avenidas principales. Se generan puntos críticos en diferentes zonas como Motupe, Mariátegui, Huáscar, Casablanca, San Pablo, Bayóvar, Caja de Agua, asentamientos familiares que se encuentran muy cercanos a las laderas de los cerros del distrito. Los problemas que resultan de esta situación - y que son nula o escasamente conocidos por los vecinos- atentan contra el bienestar de la población e incluso pueden llegar a causar enfermedades respiratorias. Estrada y Vélez (1990) mencionan: Los problemas ambientales no son nuevos. Éstos se han presentado con o sin conocimiento de la humanidad, inclusive antes de que el hombre apareciera; sin embargo, por regla general, se han considerado como problemas, aquellos directamente relacionados con la contaminación ambiental, en cualquiera de sus formas. Debido a esta concepción, se han soslayado de su atención, como tales, los problemas de ocupación de territorio, uso inadecuado de recursos naturales, agotamiento de los mismos, o su subutilización. Quizá porque los efectos ambientales que esto ocasiona, no son detectables en el corto plazo y por tanto, su origen se diluye con el paso del tiempo (p. 56). Esta problemática no es tomada a consideración ni por la población, ni por la administración pública; puesto que aún cuando se conoce de la gravedad de este asunto, no parece ser prioridad frente a otros problemas considerados trascendentales. Para gran parte de la comunidad sería lógico hacer caso omiso del tema, sobre todo cuando se discute el destino de una población con escasos recursos como esta. Esa misma población, en desconocimiento de mejores opciones, optaría tal vez por desaparecer espacios como el bosque de Caja de Agua; sin saber de las muchas potencialidades que este espacio tiene y de las múltiples ventajas que podría ofrecer. Si bien, lo primero en que pensamos al escuchar el término rentabilidad es aquello relacionado a las ganancias generadas mediante actividades económicas comerciales, poco se conoce acerca del hecho de que un espacio ecológico pueda ser también un lugar rentable en un sentido que comprenda el aspecto económico y que podría trascender a este. Sepúlveda (2008) anota: Valorar económicamente los bienes y servicios ambientales significaría obtener una me50 La quebrada Canto Grande es un elemento geográfico en el que se ubican el distrito de San Juan de Lurigancho y Jicamarca.
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