SAN JUAN DE LURIGANCHO: HISTORIA Y PRESENCIA Ruricancho Investigación • Cultura Lima- Perú
SAN JUAN DE LURIGANCHO: HISTORIA Y PRESENCIA Instituto Cultural Ruricancho ruricancho@gmail.com Gato Viejo Producción Editorial RUC 20603147414 Mza. 72 Lote 1 Grupo 1O- Huáscar - San Juan de Lurigancho director@gatoviejoediciones.com 980434400 Primera Edición: Diciembre 2018 Hecho depósito Legal En la Biblioteca Nacional del Perú N° 2018 - 17040 Comité Editorial Julio Abanto Cesar Salazar Angel Guzmán Lizbeth Pretell Colaboradores Geremiss Martínez, Diana Obando, Amparo López, María Hinostroza, Salome Paredes, Clemencia Zárate, Julio Antón, Diego Ruiz, Luis Candela Diseño: Geremiss Martínez Publicado en diciembre del 2018 Impreso en Perú Tiraje en Papel de 1000 ejemplares
Índice Prólogo........................................................................................................................................................ 7 Presentación............................................................................................................................................... 9 INVESTIGACIÓN San Juan de Lurigancho: distrito de historia milenaria ......................................................................... 15 Revisión al Topónimo Lurigancho .... .. ... ... .. .. .... .... ... .. ... ... .......... .. ... ... ........... .. .... ... ........ .. ...... .. .... ... ...... ... 23 • Evidencias arqueológicas de la Cultura Lima en San Juan de Lurigancho - Valle del Rimac ........... 29 Resultados del proyecto de evaluación arqueológica del sector E de Mangomarca - San Juan de Lurigancho 2009 .. .. .. ........ ..... .. .. .. ...... ... ......... .. .... ... ............ ..... ... ... .. .... ..... .. .. ........ .............. .. .. ..... .. ... .. ... . 43 Investigaciones arqueológicas en el Sauce, San Juan de Lurigancho.................................................... 59 La música en los antiguos pobladores de Lurigancho, Valle del Rímac .............................................. 63 Panorama histórico de San Juan de Lurigancho ..................................................................................... 67 El palenque de Huachipa y el levantamiento de Francisco Congo....................................................... 75 Urbanización Mariscal Cáceres: de la pampa desértica a la sobrepoblación ...................................... 81 Migración, fiestas y redes sociales en San Juan de Lurigancho: el caso Chavinillo-huánuco........... 89 La participación de la juventud en el desarrollo de San Juan de Lurigancho: 2003-2005 ................. 101 Del desborde popular al Sistema de Participacion Ciudadana en San Juan de Lurigancho 1980 -2006 .................................................................................................................................................. 119 EDUCACIÓN Talleres de arqueología en los colegios de San Juan de Lurigancho como herramienta pedagógica ................................................................................................................................................... 135 Conociendo Canto Chico, del proyecto al reto de la puesta en valor .................................................. 145 TURISMO El bosque de Caja de Agua: potencialidades para el uso social de un núcleo de producción .......... 157 Turismo como factor de desarrollo local en San Juan de Lurigancho ................................................. 165 GESTIÓN CULTURAL Haras Lurigancho: una historia recreada en el Parque Zonal Huiracocha.......................................... 179 La Lombriz Feliz: una experiencia exitosa en el manejo de residuos orgánicos en San Juan de Lurigancho ................................................................................................................................ .. ... .............. 193 Ufis-Perú club de atletismo: un proyecto de vida sana en San Juan de Lurigancho .......................... 199 San Juan de Lurigancho: aportes para la formulación de las bases de políticas culturales en el desarrollo local ............................................................................................................................................ 205 MEDIO AMBIENTE Lomas de Mangomarca: un oasis de neblina escondido en San Juan de Lurigancho ........................ 223 Componentes ambientales del distrito de San Juan de Lurigancho ..................................................... 231 OPINIÓN Y NARRATIVA Otras miradas a «la provincialización» de San Juan de Lurigancho .................................................... 243 El valle de los Hurin Huanchos ................................................................................................................. 247
Prólogo Un pueblo, comunidad, ciudad o país que no tiene el más mínimo conocimiento del origen y desarrollo de su proceso histórico -lo que implica una carencia de identidad- está propenso al deterioro de su estructura geográfica, delimitación territorial, vulneración del patrimonio natural y cultural, y la apropiación de áreas intangibles, al extremo de atentar con la vida misma de sus propios habitantes llegando a romper, incluso, la unidad social que es el alma de una sociedad en vías de desarrollo y progreso en un mundo moderno y globalizado. Todo esto fue y viene siendo notorio en un distrito como el nuestro, a pesar de ser uno de los más poblados de América Latina. Ante esta preocupación -allá por el año 1998-, surge el Instituto Cultural Ruricancho con el objetivo de fomentar las raíces y difundir el valor histórico de más de 8 mil años de civilizaciones que se asentaron en nuestro distrito desde el valle de Lurigancho hasta los cerros que delimitan la quebrada Canto Grande junto con sus demás fronteras. Surge el IC - Ruricancho con su slogan «rescatando nuestra identidad», y partir de ahí comienzan a cumplirse los sueños de dos jóvenes como el arqueólogo Julio abanto y yo; rescatar, investigar y difundir el patrimonio arqueológico de las más de 1 Ozonas arqueológicas que existen en nuestro distrito. Aún recuerdo cuando estuve destacado como especialista en el área de proyectos educativos de la USE Nº 05 de San Juan de Lurigancho, donde se desarrolló por primera vez el curso taller «Rescatando Nuestra Identidad» con profesores de la especialidad de sociales, quienes aún enseñaban las altas culturas andinas y universales, pero que desconocían el gran material histórico que tenía como historia local de nuestro distrito. Lo que se trató de hacer fue dar a conocer todo ese patrimonio histórico, y hacer que la niñez y juventud la conozcan, y que se comience a insertar temas de historia local dentro de su programación anual; tal es así que posteriormente el Ministerio de Educación recoge esta alternativa y lo inserta dentro de uno de sus ejes curriculares. El seminario terminó con el primer circuito turístico que se realizó en nuestro distrito con profesores que serían los primeros en tener clara la historia local de nuestro distrito y una auténtica identidad distrital que posteriormente difundirían y formarían identidad en nuestra niñez y juventud, que no apostaba por nuestro distrito y se avergonzaba de ser luriganchino, porque relacionaban el nombre de nuestro distrito con el penal de Lurigancho de ese entonces.
Muchos profesores que recibieron esa información rápidamente se convirtieron en soldados del patrimonio histórico de nuestro distrito, realizando muchos eventos de efecto multiplicador en los colegios, institutos, universidades, instituciones públicas, y privadas y utilizaron los sitios arqueológicos como espacios educativos, surgiendo así todo un fenómeno cultural de pintores, cantantes, artistas, periodistas, poetas, historiadores, arqueólogos y muchos profesionales más, que se fueron sumando en este trabajo; se podría decir que nacieron de esta gran idea que luego se sumaría con la gran cantidad de material, publicación e investigación del Instituto Cultural Ruricancho del cual me honro de ser su fundador. Cumplidos algunos de los sueños de los jóvenes que se unieron en este proyecto del IC - Ruricancho, creemos que aún hay mucho por hacer; gracias a la labor de nuestro arqueólogo y amigo Julio Abanto se lograron importantísimos logros como el que tuvimos con la municipalidad de Lima donde se logró aprovechar los espacios y ambientes del parque zonal creándose así la primera sala permanente de historia para San Juan de Lurigancho junto con actividades artístico culturales. Es menester traer la memoria del historiador republicano Jorge Basadre con su preocupación por la historia regional, quien insta la voluntad de cuantos echan la mirada al pasado de su entorno geográfico, no para quedarse con el conocimiento del mismo de forma egoísta, sino para entregarlo a todos aquellos niños, jóvenes y adultos que tienen del deseo de ubicar su raíz primera en la dimensión espacio geográfico y tiempo histórico. He de ahí el legado de Jorge Basadre a la juventud, ejemplo vivo de rescatar su historia con el amor profundo de su querida Tacna y revalorar el alma tacneña. Con similar propósito surge el IC - Ruricancho que refleja una total identificación con el pasado de nuestro distrito y que apuesta por lograr en su tiempo elevarlo a la categoría de distrito turístico arqueológico. Los luriganchinos de hoy vienen admirando las huellas perdurables de los hombres y mujeres que han hecho camino en nuestro distrito a través de las distintas manifestaciones e interpretaciones de la creatividad humana como son Enrique Solari Swayne, Jorge Bendezú, Miguel Ángel Silva Rubio, Florentino Jiménez, entre otros. Hay también luriganchinos que desde otros campos tienen méritos suficientes para ser reconocidos o quedarse para siempre en la memoria colectiva, tales como Elmer García Álamo, Walter León, Carlos Ramírez Centeno, Luis Candela, Enrique Pflucker, Milagros Carazas, Roberto Revoredo, Jorge Chávez Malaver, Gerardo García, Libia Arias, Ketty Peláez, el padre Jorge Álvarez - Calderón, Edmundo Panay Lazo, Luis Bocanegra, Francisco Tacora, entre muchos. Sin duda, este libro rinde homenaje a todos aquellos que de manera anónima luchan por un distrito con mejores oportunidades, por un distrito que vive orgulloso de su historia y de los recursos naturales como nuestras lomas que hoy son defendidos por un ejército de jóvenes desde las localidades de Campoy y Mangomarca- cada uno de ellos merecen nuestra total admiración. Segundo Valladares Melgar Fundador Instituto Cultural Ruricancho
Presentación San Juan de Lurigancho es sin duda un distrito de contrastes, enormes contrastes que se deben en parte al crecimiento continuo, la informalidad de su proceso de expansión urbana y la poca proyección que han aplicado sobre ella quienes lo han gobernado. Considero que después del gran paso que se dio con la conformación del sistema de participación ciudadana, en el año 2005, bastó ocho años de una gestión municipal nefasta para mandar al tacho un logro social de tremenda trascendencia. Y es que en estos últimos años no se avanzó absolutamente nada en cuanto a gestión del territorio. No se ha generado infraestructura de utilidad social, ni nada a favor de impulsar la rica dinámica cultural que de manera independiente funcionara de forma exitosa, gracias al actuar autosostenido de líderes y colectivos. El divorcio del municipio y la organización social ha hecho sencillamente que heredemos una enorme deuda, la del descontrol, la corrupción, el pillaje y la intensiva destrucción de nuestro rico patrimonio. Esta es la cruda realidad que hoy nos enfrenta y que es duro reconocer. Con la celebración de los 50 años de creación política de San Juan de Lurigancho, corresponde reflexionar sobre el futuro del mismo. En este contexto resulta una verdadera hazaña tratar de compilar diversos artículos y trabajos históricos producidos por los propios vecinos y profesionales, justo cuando el distrito invita a tomar acción y adquirir distintos y necesarios compromisos. Así, en este libro existen temas e investigadores presentes y otros ausentes; y es que de eso se trata el concepto de una publicación denominada San Juan de Lurigancho: historia y presencia, que es una invitación a la continua producción de información que procure en forma sumatoria la incorporación de nuevos trabajos que permitan siempre la actualización y reconocimiento de la historia, circunstancias y necesidades de nuestro pueblo. Esta publicación responde a una necesidad: ordenar un conjunto de trabajos que se encontraban dispersos y que debían ser reactualizados y repensados para el contexto actual. En ese sentido los objetivos de esta entrega son: • Dar a conocer a la población de San Juan de Lurigancho información que permita reconocer los procesos históricos de su territorio, y el valioso aporte de sus protagonistas.
• Mostrar el aporte intelectual, social y cultural del Instituto Cultural Ruricancho en 20 años de labor ininterrumpida. • Producir una publicación que forma parte de una serie de trabajos que cada cierto tiempo se irán produciendo, como un estímulo a la investigación y reconocimiento de experiencias exitosas Para ello, la publicación consta de capítulos que abordan temas específicos. Se exponen trabajos de investigación que de manera cronológica aportan a enriquecer la información de publicaciones muy resaltantes como son las obras de Jacques Poloni (1987) y Juan Fernández (2007). Se aborda el concepto de gestión, como el conjunto de dinámicas que permitan contribuir en alguna medida con ese propósito. Por esto hemos elegido experiencias muy valiosas que incluyen temas como la gestión cultural, el deporte y el medio ambiente. En esa misma línea tenemos los capítulos de educación, turismo, opinión y narrativa. Cabe resaltar que además de contar con el aporte interdisciplinario del Instituto Cultural Ruricancho, contamos con el apoyo de reconocidos vecinos y líderes sociales, así como la participación de excelentes profesionales de las ciencias sociales, ciencias biológicas, gestión pública y política. Sin duda es la primera vez que una publicación sobre nuestro distrito ha generado un esfuerzo como el que da origen a este libro. San Juan de Lurigancho: Historia y Presencia, recopila una serie de investigaciones y trabajos que formaron parte de entregas populares ofrecidas a los docentes y estudiantes del distrito. También con este nombre se conoce a los conversatorios que realizamos -desde el 2005- como preámbulo a las celebraciones por el aniversario del distrito (enero) y la celebración a San Juan Bautista, patrono del distrito (junio). En el año 1996 un grupo de jóvenes amigos, entre ellos Elmer García, Juan Fernández Valle, Clide Valladolid y Ernesto Vergara, lograron que se reconozca junio como el mes de la cultura -así lo dice la placa de la reinaugurada biblioteca municipal como un espacio de avanzada cultural- y fue ese 24, el día de la primera exposición museografía sobre el distrito y sus procesos históricos. Veinte años después tenemos un panorama distinto; nuestras calles están manchadas de sangre por los sinsabores de la delincuencia. Nuestra localidad está herida ante la tragedia que trae consigo, no la pobreza o la guerra interna, tampoco la presencia los penales, sino la delincuencia desmedida. Por ello es importante reunir esfuerzos para generar una visión renovada que permita dibujar un rumbo nuevo a nuestra localidad. No pretendemos que las opiniones y trabajos se conviertan en una alternativa de análisis y soluciones al problema, pero sí que los testimonios insertos en los procesos ayuden a mirar cómo fue nuestro camino y cómo seguiremos construyéndolo con miras a conseguir una sociedad con mejores oportunidades para las nuevas generaciones. Tratar de compilar tantos aportes ha significado darle una nueva mirada al producto de meses de investigación autosostenida, la cual fue entregada a estudiantes, docentes y vecinos muy ansiosos de conocer el suelo sobre el que viven. La sección Investigación inicia con un artículo harto conocido, que nos muestra el carácter milenario de San Juan de Lurigancho. También, otro artículo de obligada lectura desarrolla la discusión que dio inicio a las investigaciones y posterior libro del lingüista Gerardo García sobre el topónimo Lurigancho. Por otro lado, otros interesantes trabajos de esta misma sección abordan la presencia de la música en este territorio durante los periodos prehispánicos y, asimismo, los nuevos aportes de la presencia de la cultura Lima en la quebrada Canto Grande, y los resultados del proyecto de evaluación arqueológica que dirigió Carmen Zavaleta en el sector E de Mangomarca. El apartado incluye también otro aporte a la investigación, mismo que fue obtenido a partir del rescate arqueológico llevado a cabo en el sitio El Sauce, por el arqueólogo Martín Córdova durante la primera década de este siglo.
La parte histórica de la sección Investigación incluye el artículo denominado Panorama histórico, en donde dos entrañables amigos -excelentes historiadores sanmarquinos- nos ilustran sobre los procesos que siguió el distrito desde que Francisco Pizarra formara la encomienda de Lurigancho, pasando por la conformación de las haciendas hasta la gesta que significó la creación política del distrito. Asimismo, Ricardo Ramírez hace un bello resumen del caso relacionado al Palenque de Huachipa y su protagonista Francisco Congo, quien representa para la historia peruana un caudillo de la resistencia ante un régimen opresor que se beneficia manteniendo a otros seres humanos en la condición de esclavos. Abordando temas contemporáneos, Wilmer Mejía y Joaquín Narváez, mencionan dos historias analizadas desde la perspectiva antropológica. El primero se focaliza en la historia del proyecto urbano Mariscal Cáceres, proyecto trunco debido a la oleada migratoria de inicios de los ochenta. Narváez, por su parte, explora la experiencia del centro social Chavinillo, institución que fue conformada por vecinos provenientes de Huánuco, y que mantiene su identidad cultural mediante la creación de su asociación que trata de sobrevivir en un contexto urbano marginal. Cerrando el capítulo de investigaciones, dos artículos refrescan etapas más recientes del proceso, los dos colocan a la participación social como una herramienta que formula el desarrollo de San Juan de Lurigancho desde el ejercicio de la ciudadanía. Francisco Villegas le da una mirada a este proceso desde la perspectiva de los jóvenes organizados, y Harry Cubas, desde la consolidación de un sistema de participación ciudadana que años atrás fue un verdadero referente para las Limas y otras ciudades del país. En la sección Educación, trascendentales son los aportes y propuestas pedagógicas de los docentes José Arenales y Ángelo Valderrama. Ambos, docentes apasionados de la historia local, que han trasladado a la escuela no solo su experiencia con el patrimonio arqueológico, sino que la han innovado y logrado que la misma empiece a aplicarse en otras escuelas y espacios de Lima. En la sección Turismo se expone la investigación de Lizbeth Pretell, cuya tesis se logra sobre una mirada a los recursos turísticos del distrito. En el camino, ella evalúa el reto que significa convertir a estos en un verdadero producto turístico. Angel Guzmán dirige su mirada hacia el Bosque de Caja de Agua, un espacio conocido del distrito, pero poco visitado, y asentado en uno de los sectores más contaminados del distrito. Guzmán estudia la posibilidad y beneficios de brindar un uso educativo y social al espacio. La sección Gestión Cultural nos muestra un hermoso matiz de experiencias y opiniones desde una óptica bastante seria. Elmer García evalúa el reto de generar políticas culturales ante gobiernos que han priorizado el desarrollo desde un enfoque del cemento y asfalto, a diferencia de iniciativas que la ciudadanía y los colectivos culturales han sabido mostrar como un aporte único. El artículo del Raras Lurigancho se refiere a la generación de un espacio de memoria concebido desde sus propios protagonistas: los vecinos herederos de una historia poco conocida de nuestro distrito, y una gestión metropolitana que entiende el valor de los parques zonales como espacios de acercamiento de los vecinos con su identidad histórica. Dos relatos muy proactivos y motivadores son los de la Lombriz Feliz y UFIS Perú. El primero es un centro de acopio que transforma los residuos domésticos en materia orgánica mediante el proceso de la lombricultura, y que ha logrado solucionar el problema de eliminación de residuos de una comunidad de la zona alta de Motupe. Por otro lado, nuestros vecinos de UFIS Perú nos cuentan cómo una experiencia personal se convierte en una propuesta deportiva única en la ciudad de Lima: desafío Ruricancho. El trabajo de Roobert Jiménez y Rosalie Pérez, con quienes no solo nos une una gran amistad, sino jornadas enteras de visitas a las lomas, además de un trabajo interinstitucional con Bionapac
y los vecinos de Mangomarca interesados en defender este espacio ecológico y el complejo arqueológico ubicado también en esa emblemática localidad. El trabajo de ambos científicos nos muestra mucho más de este oasis de neblina y su biodiversidad. Esta sección es complementada con un artículo escrito por el ingeniero geógrafo Anggelo Tena, quien describe los componentes ambientales de San Juan de Lurigancho. La sección Opinión y Narrativa recoge para el tratamiento del tema de la provincialización la valiosa opinión de Elmer García, vecino cuyo atinado punto de vista fue ya publicado hace casi más de una década atrás. Los argumentos de su certera crítica no dejan de estar vigentes ante la amenaza que significa esa propuesta que alienta apetitos políticos ajenos a los intereses populares, y que en tanto merece una urgente evaluación. El libro se cierra con un relato del reconocido escritor Enrique Solari Swayne, el cual permaneció oculto en la biblioteca municipal; y que gracias al consentimiento de su familia es reproducida para el goce de los lectores. Estuvimos a punto de no mostrarla, hasta que una esperada llamada por parte de los familiares del dramaturgo nos autorizaba el poder hacerlo; y yo estoy seguro que ustedes gozarán enormemente con su lectura. Este libro es un sueño colectivo que forma parte de nuestras vidas desde hace veinte años, y que hoy se hace realidad gracias al apoyo económico del Concurso Anual de Proyectos de Arte y Comunidad del Programa Cultura Viva Comunitaria, realizado por la Municipalidad Metropolitana de Lima. Mediante la siguiente publicación deseamos dar testimonio de la incansable labor desarrollada por vecinos, jóvenes estudiantes, egresados universitarios y destacados profesionales, en beneficio de nuestro distrito. Ellos se empeñaron en entregar aportes a su comunidad desde una óptica nueva: la de la historia local y el fortalecimiento comunitario de la identidad como una herramienta de nuestro desarrollo. Su esfuerzo quedará plasmado en la compilación de nuestros artículos y testimonios; y por eso, en retribución a ese trabajo y sin más, a continuación les presento a San Juan de Lurigancho: Historia y Presencia. Julio Abanto Llaque Presidente Instituto Cultural Ruricancho
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SAN JUAN DE LURIGANCHO: DISTRITO DE HISTORIA MILENARIA1 Julio Abanto2 Resumen: El Instituto Cultural Ruricancho (IC-Ruricancho) nace en el distrito de San Juan de Lurigancho, el año 1998. Desde entonces se dedica a la difusión y valoración de todo nuestro acervo cultural e histórico, que se sustenta en la investigación científica que ejecutan sus miembros en los campos de la arqueología, historia y ciencias biológicas. Como resultado de nuestro trabajo somos conscientes del inconmensurable valor y potencial de los recursos culturales que se encuentran en este territorio. Reconocemos en nuestro patrimonio arqueológico, histórico y cultural un conjunto de elementos que nos caracterizan y diferencian de otros distritos, y que se constituyen en una fortaleza para alcanzar el desarrollo de nuestra comunidad al cimentar las raíces de este proceso en su identidad. Las siguientes líneas son un tributo para aquellos hombres y mujeres que nos antecedieron y que a través de los siglos nos han legado sus enseñanzas, su tecnología y artes, impresos en sus monumentos que los subsisten, los mismos que poco a poco estamos empezando a comprender. Es urgente hacer conciencia sobre su importancia y conservación, para beneficio directo en nuestra educación, nuestro desarrollo económico y cultural; así como estímulo de orgullo para nosotros y nuestros hijos. Palabras clave: San Juan de Lurigancho, historia, investigación, quebrada Canto Grande INTRODUCCIÓN La historia de San Juan de Lurigancho no se conoce en su verdadera magnitud e importancia, ya que no existe aún una visión integral de su proceso histórico. La mayoría de sus habitantes desconocen lo que aconteció antes de su creación política; se piensa que nada había sucedido en esta vasta tierra que hoy los alberga, o por lo menos nada que valiera la pena tener en consideración. 1 Publicado en los cuadernos de trabajo del Instituto Cultural Ruricancho - Lectura Nº 5 2 Licenciado en Arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Correo electrónico:julioabanto@gmail.com
Esta breve exposición, dentro del actual contexto, pretende demostrar que la historia de San Juan de Lurigancho se extiende mucho más allá de su creación como distrito, y que en el curso de una larga trayectoria, los antiguos pobladores dejaron una muestra excepcional de su alta cultura, laboriosidad y capacidad creativa. Los actuales luriganchinos debemos sentir orgullo por una herencia cuyo origen se remonta a los albores de nuestra historia y está en nuestras manos que la misma no se pierda con el tiempo. UBICACIÓN Y GEOGRAFÍA La quebrada Canto Grande se sitúa en la margen derecha del valle bajo del río Rímac, a pocos kilómetros del centro del Cercado de Lima. Tiene una extensión territorial de 131.25 km 2 . En toda su llanura aluvial se asienta el distrito de San Juan de Lurigancho, mientras que, en su mayoría, ciertas zonas de la parte alta se encuentran bajo la jurisdicción de la Comunidad Campesina de Jicamarca. Parte baja. El punto más bajo en altitud se localiza en el encuentro del cono deyectivo de la quebrada Canto Grande con el río Rímac y es de 190 msnm, la zona es una amplia llanura formada por sedimentos arcillosos que permitían -hasta hace 40 años- una productiva actividad agrícola. Su proceso de crecimiento comenzó en la década del sesenta del siglo pasado con la formación de la urbanización Zárate y Canto Grande. Pampa. Ubicada entre los límites del antiguo canal de riego y la zona alta, hoy Anexo 22 de Jicamarca, se trataba de una extensa área, con presencia de huellas de aluviones. Sobre esta aún fueron constituidos los alineamientos de roca denominados geoglifos de Canto Grande. Parte alta. El punto más alto lo constituye Cerro Colorado con 2200 msnm, ubicado en el vértice de la quebrada Media Luna. La parte alta de las pampas de Canto Grande es irregular debido a los antiguos fenómenos aluviales que originaron la configuración actual de sus suelos de texturas variables, secas y desérticas. Por sus características altitudinales, se puede conocer en la quebrada Canto Grande la presencia de dos regiones ecológicas: Costa o Chala (desde los 190 a 500 msnm) y Yunga (desde los 500 a 2200 msnm). Ubicación del distrito de San Juan de Lurigancho en el valle de Lima.
Las lomas. La presencia de una cadena de cerros que rodean el llano de la quebrada capta la humedad de la atmósfera durante los meses fríos, permitiendo la formación de un ecosistema de lomas, que se caracteriza por su manto verdoso compuesto por una variada vegetación herbácea, arbustiva y cactácea. PROCESO PREHISPÁNICO: DESDE LOS ORÍGENES HASTA LA ÉPOCA INCA Desde hace 12 años, las investigaciones arqueológicas efectuadas por el autor de este artículo y, recientemente, por el equipo de arqueólogos e investigadores del Instituto Cultural Ruricancho nos revelan un rico pasado histórico. La prolongada ocupación humana en nuestro distrito se remonta hacia los 9000 a. C. En aquella lejana época, la quebrada Canto Grande contaba con características ecológicas favorables: abundante vegetación, puquiales, riachuelos y una variada fauna (zorros, vizcachas, venados, camélidos, cernícalos, lechuzas, camarones, caracoles de lomas, etc.). Los primeros pobladores (9000 a. C.) Los antiguos pobladores manejaron una economía basada en la extracción de los recursos que la naturaleza les brindaba. Así, mediante actividades como la caza, pesca y recolección pudieron establecerse en esta tierra. Su cultura está representada por artefactos de piedra, semejantes a los hallados en cerro Chivateros, Oquendo y Pampa Canario, en el valle bajo del Chillón (Lanning, 1967) y en cuevas y abrigos de la sierra limeña. Recientemente, en la parte alta de la quebrada Canto Grande, hemos ubicado campamentos y artefactos líticos cuyas formas y tipos recuerdan mucho a los instrumentos usados durante este periodo. Los primeros asentamientos (6000 a. C.) La acumulación de experiencias y prácticas con su entorno permitieron la domesticación de algunas especies animales y vegetales. Cuando se inicia la agricultura, los grupos humanos se organizan en torno a su producción, teniendo como resultado la aparición de los primeros asentamientos sedentarios o aldeas (6000 a. C.). Para el arqueólogo Louis Stumer (1954), el sitio de Pedreros (Huachipa) pertenecería a este periodo, sin embargo, los recientes trabajos realizados por Jonathan Palacios en 1994, le asignan una antigüedad menor. En Chilca, al sur de Lima, se han ubicado asentamientos precerámicos. El sitio La Paloma, por ejemplo, es un conjunto de estructuras domésticas a desnivel que conserva arquitectura de carácter comunal dentro de un área de lomas que permite aprovechar los recursos del lugar y del litoral. Las pinturas rupestres de las Lomas de Mangomarca. En una de las quebradas próximas a Mangomarca hemos detectado estructuras que parecen corresponder a esta época; un hallazgo espectacular es la presencia de pinturas rupestres en la parte interna de una gran roca erosionada. Los diseños expuestos son bastante sencillos; los trazos están elaborados con pigmento rojo (posiblemente se trate de óxido de hierro). Es difícil fechar dicho hallazgo, no cabe duda que con excavaciones en el lugar podremos determinar su antigüedad real. El Precerámico Tardío (3000 a. C.) Con el tiempo, la complejidad social que alcanzan los grupos humanos durante el Precerámico Tardío se refleja en un crecimiento poblacional, así como en el desarrollo de creencias y técnicas constructivas. En el actual pueblo joven de 15 de Enero existió, hasta hace cuarenta años, una gran estructura ceremonial. Por las características arquitectónicas que mostraba, se vincula con una tradición constructiva desarrollada en toda la costa norcentral de Lima; en sitios como Caral (valle de Supe) y Bermejo (valle de Pativilca). Su enorme planta cuadrangular levantada sobre una serie de plataformas que nivelan el terreno, contenía dos estructuras circulares a desnivel,
una de ellas encerrada por un gran vestíbulo que se conecta a una estructura piramidal central. El complejo se extendió en un área que supera 3 Ha. Por su orientación posiblemente se relacione con los caminos ceremoniales (geoglifos), los que se extendían en casi toda la pampa proyectándose a la parte alta de la quebrada. Los geoglifos de la Pampa de Canto Grande (2500 a. C.) Para el investigador Lorenzo Rosselló (1997), durante este periodo se construyen los geoglifos de Canto Grande, líneas 2000 años más antiguas que las de Nazca, las que se extendían desde la actual zona de San Carlos hasta los terrenos del Anexo 22 de Jicamarca. Para Rosselló, los geoglifos se vinculan a actividades de carácter astronómico. Nuestras investigaciones proponen una nueva hipótesis; relacionando el complejo de líneas y figuras trapezoidales a cultos vinculados al agua, las altas montañas y la fertilidad, tratándose en su mayoría de caminos y «circuitos» ceremoniales. No se descarta la hipótesis anterior, debido a que las ceremonias debieron estar sujetas a fechas establecidas mediante la observación de los astros. Las recientes investigaciones efectuadas por nosotros, revelan la existencia de más de noventa asentamientos arqueológicos en la parte alta de la quebrada, cuarenta de ellos son geoglifos. Otras quebradas colindantes a Canto Grande como son Collique, Torreblanca y Carnero (valle Chillón), también exponen geoglifos, lo que supone un área bastante grande de distribución de este rasgo cultural y de su difundida tradición. Cabe recordar que las enormes figuras que fueron registradas por Rosselló, en su gran mayoría desaparecieron con las invasiones de la década del 80. El Periodo Inicial (1000 a. C.) En la Costa Central del Perú la cerámica aparece aproximadamente en el 1800 a. C., las sociedades son altamente complejas y han alcanzado logros en las técnicas agrícolas; en Canto Grande se construye un canal de riego que toma las aguas del río Huaycoloro, convirtiendo en un valle la parte baja de la quebrada. Reconstrucción hipotética del Templo Precerámico Canto Grande o 15 de Enero Otro aporte fue la construcción de un enorme templo con planta en U, denominado por nosotros Azcarrunz, de patrón arquitectónico similar a los que se encuentran en sitios como: Garagay (San Martín de Porres), La Florida (Rímac), Cardal, (valle de Lurín), Huacoy (valle del Chillón), entre otros que se distribuyen desde el valle de Supe por el norte hasta Lurín por el sur. El material cerámico recuperado de zanjas abiertas para la instalación de tuberías en la Av. Próceres de la Independencia, vinculan los estilos locales de Canto Grande a las formas definidas en Ancón (Rosas, 2007). Horizonte Temprano o influencia Chavín (500 a. C.) Durante la época de la expansión Chavín (500 a. C.), Cerro Lurigancho por su ubicación estra-
tégica y sus características arquitectónicas es uno de los sitios más representativos (Chamorro, 1998). Recientemente en exploraciones realizadas por el equipo del instituto, se han detectado nuevos asentamientos, conocidos como: cerro El Gramal (Caja de Agua) y cerro Balcón (Lomas de Mangomarca3 ) • A los alrededores de algunos de estos complejos existe una serie de asentamientos con actividad doméstica. Es posible que el patrón de los establecimientos se deba a los fuertes fenómenos aluviales (huaycos, inundaciones, etc.) que afectaron el piso de la quebrada. La crisis que afectó a la población hizo que el culto generalizado y el estilo artístico tan característico en la época Chavín pierdan su prestigio y credibilidad; las regiones toman cada vez mayor independencia cultural para dar paso a una serie de sociedades más diferenciadas tanto en sus manifestaciones arquitectónicas como en su cerámica y otras de carácter artístico. Surgimiento de las grandes culturas (200 a. C.) A inicios del Intermedio Temprano (200 a. C.) prosperan asentamientos ubicados en la parte baja de los cerros y en pequeñas quebradas. En la falda de cerro Observatorio existió una gran aldea que cubrió varias pequeñas quebradas (actual AA. HH. El Triunfo en Las Flores); del lugar se pudo recuperar abundante material arqueológico, producto de la intensa actividad doméstica de quienes la ocuparon (Abanto, 1994). Todos estos asentamientos en la actualidad casi han desaparecido por las invasiones modernas. En cerro Gallo (entre Campoy y Huachipa), se evidencia un conjunto de murallas y recintos que pertenecen a la época del estilo llamado «Blanco sobre Rojo» y cuya ocupación se prolonga hasta el siguiente periodo. Material de las mismas características ha sido recuperado en el área de Huachipa (Palacios, 1988), Tablada de Lurín, Villa El Salvador, Baños de Boza (Chancay), entre otros. La cultura Lima en quebrada Canto Grande (300 a. C.) Desde la entrada a la era cristiana hasta aproximadamente el 500 d. C., se desarrolla en la Costa Central la cultura Lima, cuyos principales centros monumentales en el Rímac los encontramos en Cajamarquilla (Huachipa) y Maranga (San Miguel). Su arquitectura se caracteriza por la construcción de grandes pirámides escalonadas levantadas con gruesos muros de adobitos y tapiales. Es posible que el Templo Viejo de Mangomarca4, término propuesto por el profesor Segundo Valladares, inicie su construcción durante este periodo, al igual que Potrero Tenorio (en la Av. Lurigancho) y algunos montículos ubicados en Campoy. Recientemente en las alturas de cerro San Jerónimo se ubicó una aldea cuyos materiales recuperados están relacionados a esta cultura. Paralelamente en otras áreas de los andes se desarrollan importantes culturas, como: Moche (Costa Norte), Nazca (Costa Sur), Recuay y Tiahuanaco (en la Sierra Norte y sur respectivamente). La interacción andina (600 d. C.) En el Horizonte Medio (600 - 900 d. C.), gran parte de las culturas locales toman contacto unas con otras para el intercambio de productos y recursos alimenticios. El intercambio cultural que se sucede es vertiginoso y se refleja en la cerámica, que toma características de las culturas con las que se relaciona. Así surgen en la Costa Central los estilos Nievería y posteriormente Pachacamac (caracterizada por su cerámica de pasta fina, y por la forma escultórica y la policromía en su decoración); San 3 El aüo 2003 se descubre el cerro Cantería en la parte alta de la quebrada Canto Grande. Se trata de un conjunto de petroglifos que corresponden a la tradición Chavín. 4 El profesor Segundo Valladares, en el taller Rescatando nuestra Identidad (1998), propuso los nombres de Templo Viejo, para el edificio de orígenes Lima en Mangomarca; y Templo Nuevo para la pirámide situada en el denominado Sector B.
Juan de Lurigancho muestra evidencia de esta ocupación en los entierros hallados en Potrero Tenorio (Palacios y Guerrero, 1993). El curacazgo de Lurigancho (1000 d. C.) Ceramios hallados en Potrero Tenorio. Fuente: Palacios y Guerrero, 1993 Para el Intermedio Tardío (900 - 1476 d. C.) se da la formación de culturas locales más fortalecidas denominadas señoríos, cuya organización política es dirigida por un curaca. El señorío Ychsma, cuya capital era Pachacamac, se extendía por gran parte de los valles Lurín y Rímac. En este último se ubicó el curacazgo de Lurigancho o Ruricancho. Cabe mencionar que el actual nombre del distrito deriva de la referida sociedad prehispánica, cuyos logros están impresos en los grandes monumentos arquitectónicos que le sobreviven. Durante este periodo, los Yauyos, que bajan desde las alturas de Huarochirí, pretenden conquistar las tierras yungas, logrando anexar a su vasto territorio la zona de Huachipa y Pariachi (Rostworowski, 1978). Con la llegada de los incas, los yauyos pactan alianzas, mientras que el grupo étnico Jicamarca -dedicado a la ganadería- es beneficiado con el acceso a las tierras de pastura ubicadas en los cerros costeños del valle del Rímac y el Chillón. Mangomarca Alrededor de los 900 d. C. Mangomarca se constituye como uno de los centros políticos más importantes de la margen derecha del valle bajo del Rímac. Esta es la capital del curacazgo Lurigancho, lugar de residencia de los señores que gobernaron esta comarca hasta la llegada del príncipe Inca Túpac Yupanqui, quien aproximadamente en 1470 d. C. anexa a los ychsmas al Tahuantinsuyo. Campoy Fue un centro administrativo que le seguía en importancia a Mangomarca; dentro de sus altos muros vivía la élite que controlaba la referida zona. La existencia de sitios menores contemporáneos como Canto Chico y Cerro Las Ramas nos hablan de una población muy numerosa que se dedicó a explotar el suelo fértil con una agricultura intensiva, y que proporcionaba alimentos y excedentes, que formaron parte de la grandeza del curacazgo Lurigancho. Vasija procedente de Canto Chico.
El Tahuantinsuyo y la anexión de los ychsmas (1470 d. C.) Una vez conquistado el reino Chimú, Túpac Inca Yupanqui se apresta a sojuzgar los otros reinos y estados yungas. Aproximadamente en 1470, el señorío Ychsma es anexado al cada vez consolidado imperio, quienes manifiestan una reorganización completa del territorio; lo que significó grandes cambios en su estructura política, cultural y religiosa (Eeckhout,2004). Aparentemente, Mangomarca decae en importancia para dar paso a otros asentamientos que respondían mejor a los intereses políticos del Tahuantinsuyo. El Sauce y Canto Chico Son los centros poblados más tardíos en construirse. Recientes excavaciones a cargo de los arqueólogos Martín Córdova y el Dr. Rogger Ravines en El Sauce y Canto Chico, respectivamente, demuestran que la cerámica asociada a las principales estructuras está vinculada a la época Inca. Como evidencia del control que el Tahuantinsuyo ejercía en el territorio conquistado, anexaron los caminos existentes a la red vial del imperio (Qhapaq Ñan). En la actualidad, a la entrada de Campoy aún se conserva parte de ese camino, que sigue siendo transitado. De igual manera la actual avenida Lurigancho formó parte de esta importante vía que conectaba a todos los pobladores de Lurigancho con otros asentamientos de la época. Un sector del sitio Canto Chico, recientemente reconstruido por Rogger Ravines. CONCLUSIONES La quebrada Canto Grande, área donde se asienta nuestro distrito, presenta una prolongada y compleja ocupación humana que en su conjunto abarca 9000 años de antigüedad. El desarrollo de una arquitectura monumental se expresa en el Templo 15 de Enero (3000 a. C.), a la que se asocian una serie de geoglifos distribuidos en toda la parte alta de Canto Grande. Durante el 1000 a. C., el uso extensivo del terreno fértil se consiguió gracias a la construcción de un importante canal de riego, asimismo, se logra el desarrollo en diversas especialidades, una de ellas fue la arquitectura, que se presenta en un nuevo patrón conocido como Templos en U. Un sitio representativo de ello es el de templo de Azcarrunz. La aparición de la cerámica es un rasgo propio para este periodo.
El Horizonte Temprano se encuentra representado por asentamientos ubicados sobre cerros bajos y sobre sus faldas tales como Cerro Lurigancho, Cerro El Grama!, Cerro Gallo, Corrales El Sauce, El Altillo, Cerro Balcón, entre otros. Durante los siguientes periodos, todos los asentamientos reinician la ocupación del piso de la quebrada; la población se incrementa y surgen otros centros de control o administrativos, gradualmente Manko Marca toma la hegemonía y poder absoluto del territorio Lurigancho, convirtiéndose durante el Intermedio Tardío en la capital del curacazgo y centro político y religioso más importante de la quebrada Canto Grande. Con la nueva administración incaica, el estado cusqueño toma el poder absoluto de estas tierras y construye nuevos centros administrativos, uno de estos es El Sauce y Canto Chico. Las investigaciones en la quebrada Canto Grande nos ayudan a obtener una visión clara del desarrollo de las antiguas civilizaciones que se asentaron en toda el área de nuestro distrito. San Juan de Lurigancho en su extenso territorio guarda en sus monumentos una información sumamente valiosa, que llevada al nivel de todas aquellas investigaciones realizadas en áreas vecinas, nos proporciona una mejor luz de cómo el hombre con su capacidad creadora ha podido dominar un medio tan particular y obtener importantes logros que en la actualidad nos siguen sorprendiendo. Canto Grande, por sus características geográficas, ha permitido establecer una unidad cultural constante, pudiendo convertirse en un nuevo centro de investigación para entender el desarrollo de las sociedades prehispánicas que se han asentado en el valle del Rímac. Para terminar, queremos rendir tributo y respeto a todos aquellos hombres y mujeres que nos antecedieron y cuyas obras hoy son los instrumentos para desarrollar un sentimiento de afecto y respeto a la tradición, historia y cultura de nuestro pueblo: San Juan de Lurigancho. BIBLIOGRAFÍA ABANTO, Julio 1994 Triunfo: un sitio del Intermedio Temprano en San Juan de Lurigancho. En: Revista Arqueología Andina Nº 1: 52-61. Limal 1998 Síntesis de la historia prehispánica de San Juan de Lurigancho: nuevas perspectivas. En: Cuaderno de trabajo del Instituto Cultural Ruricancho - Lectura N° l. Lima CHAMORRO, Anderson 1998 Cerro Lurigancho. En: Cuaderno de trabajo del Instituto Cultural Ruricancho - Lectura N° 2. Lima EECKHOUT, Peter. 2004 La sombra de ychsma ensayo introductorio sobre la arqueología de la Costa Central del Perú en los periodos tardíos. En Bulletin de L'Instituf Fran~ais d'Études Andines 33 (3): 403-423. Lima ESPINOZA, Victoria 1999 Cartografía de Lima. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos LANNING, Edward. 1967 Peru befare the Incas. En: Englewood Cliff. New Jersey. PALACIOS, Jonathan. 1988 La secuencia de la cerámica temprana del valle de Lima en Huachipa. En: Gaceta Arqueológica Andina; Año IV N° 16: 24 -31. Lima: INDEA PALACIOS, Jonathan y GUERRERO, Daniel 1993 Potrero Tenorio: un enterramiento ritual de ofrendas del estilo Nievería en el valle del Rímac. En: Revista Pachacamac; Vol. 1; Nº 1: 75 -100. Museo de la Nación. Lima. POLONI, Jacques 1987 San Juan de Lurigancho: su historia y su gente, un distrito popular de Lima. Lima: Centro de Estudios y Publicaciones. RAVINES, Rogger 1985 Inventario de monumentos arqueológicos del Perú: Lima Metropolitana. Lima: Instituto Nacional de Cultura y Municipalidad de Lima Metropolitana ROSAS LA NOIRE, Hermilio. 2007 La secuencia cultural del Periodo Formativo en Ancón. Lima: Avqi Ediciones. ROSSELLÓ, Lorenzo 1997 Canto Grande y su relación con los centros ceremoniales de planta en U Lima: Edición Lorenzo Roselló ROSSELLÓ, Lorenzo; HUAPAYA, Cirilo y MAZZOTTI, Luis 1985 Las rayas y figuras en la Pampa de Canto Grande. En: Boletín de Lima. Vol. VII; Nº 39: 41-58. ROSTWOROWSKI, María. 1978 Señoríos indígenas de Lima y Canta. Lima: Instituto de Estudios Peruano.
Resumen: REVISIÓN AL TOPÓNIMO LURIGANCHO Julio Abanto5 El distrito de San Juan en Lurigancho tiene una superficie de 131.25 Km2 , que representa el 4.91% del territorio de la provincia de Lima y el 0.38% del departamento de Lima. Con un peso poblacional que supera el millón de habitantes, este territorio es reconocido por su clima templado que es considerado el mejor de la ciudad. Presenta ecosistemas de loma y una de las estribaciones más elevadas de la capital, cerro Colorado. Es en este ámbito, beneficiado por las aguas del río Rímac, que empezó a tramarse la historia de los rurikanchu, la comunidad prehispánica que le dio origen y nombre a este distrito Palabras clave: Topónimo, Lurigancho, San Juan de Lurigancho, Ruricancho INTRODUCCIÓN Durante los últimos 50 años, la arqueología de Lima muestra un notable avance a consecuencia de las múltiples investigaciones que se han desarrollado a lo largo del valle del Rímac. Los intentos por reconocer los modos de vida de las distintas ocupaciones culturales se han fortalecido gracias a trabajos, en donde la etnohistoria, etnografía, lingüística y otras especialidades han permitido una visión mucho más clara de las sociedades antiguas, sobre todo en periodos tardíos. Uno de los términos que surgió a inicios del siglo pasado para designar a las poblaciones tardías de esta parte de Lima fue huancho, la denominación que, supuestamente, correspondería a una cultura de origen altiplánico que se asentó, junto a otras dos etnias, en los valles limeños de aquel entonces. A continuación ensayamos una posible explicación acerca de cómo se introdujo la acepción huancho en la literatura arqueológica y, de qué manera se constituyeron varias versiones concebidas a fin de expJicar el significado de las palabras quechuas que dieron nombre a nuestro actual distrito limeño. 5 Licenciado en Arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Correo electrónico: julioabanto@gmail.com
EL TÉRMINO HUANCHO En varios artículos se menciona a la cultura Huancho como parte de nuestra historia arqueológica; sin embargo, esta palabra con la cual se hace mención a una cultura material, etnia o pueblo, jamás existió y debe ser desechada de toda referencia o estudio que comprometa la comprensión de las sociedades antiguas que se desarrollaron en la parte baja del valle del Rímac. En la actualidad, gracias a los datos aportados por la investigación etnohistórica y arqueológica, la discusión sobre la terminología huancho fue superada. Haciendo un resumen, recordemos que la palabra huancho apareció en 1924, propuesta por Carlos Romero, y luego, fue tomada en los años 30 por Villar Córdova. Según este último, el apelativo se justificaría ya que a lo largo del valle de Lima o Rímac existen topónimos que guardan correspondencia a la expresión huancho, como por ejemplo: Huachipa, Huanchor, Huanchihuaylas, Lurigancho, siendo este último un derivado del término Hurin Huancho (huanchos de abajo). ¿Acaso existieron los Hanan Huanchos? Ninguna fuente arqueológica o etnográfica hace referencia de ello. Retomando a Villar Córdova veremos que también atribuye un origen aymara a las tribus que se asientan en la zona Yunga (Huallas y Huanchos). Su conclusión es tomada de la propuesta que hiciera Max Uhle al llamar «Tiahuanacoide» a un tipo de cerámica, que conocemos ahora como un estilo alfarero que se desarrolló durante el Horizonte Medio (500 d. C. a 900 d. C.), y que en cierta forma toma motivos decorativos que se difunden desde la sierra sur. Por último, se llamó huancho a un tipo de vasijas burdas y llanas, decoradas simplemente con brochazos cremas y serpientes ondulantes aplicadas, que se desarrollaron durante el Periodo Intermedio Tardío y Horizonte Tardío (900 a 1536 d. C.). Autores como Stumer (1954), Iriarte (1960), Agurto Calvo y Ravines (1985) hacen uso exagerado del término. El estudio de fuentes escritas antiguas y crónicas realizadas por María Rostworowski pudo definir que durante los períodos tardíos, los valles de Lurín y Rímac pertenecían al señorío llamado Ychsma, cuya capital se encontraba en Pachacamac (valle de Lurín). Este señorío incluía varios curacazgos menores cuyos nombres los conocemos como Latí, Sulco, Malanca, Guatca, Limac, Amancae y Callao; es muy posible que Lurigancho o Ruricancho también se trate de un curacazgo; ya que hasta la actualidad, los pocos documentos que nos han llegado nos hablan de señores principales para esta parte del valle. En conclusión, podemos decir que tanto el término huancho como Hurin Huancho carecen de sustento para explicar los procesos de desarrollo de nuestros pueblos ancestrales, debiéndose utilizar los términos Ychsma y Lurigancho, respectivamente. Conocer con propiedad el origen de Lurigancho, como una herencia de nuestra correspondencia nativa, permite resaltar nuestra identidad local, cuyo reflejo de esplendor se encuentra impreso en los sitios arqueológicos, los cuales debemos cuidar y preservar como memoria física de nuestro viejo San Juan de Lurigancho. UNA NUEVA PROPUESTA En torno a la interpretación que se le quiere dar al nombre de nuestro distrito, existen muchas hipótesis que mostramos a continuación: Nombre Variantes Interpretación Rurucancha Lugar e árboles frutales Lurigancho (Middendorf,1894) Ruricancho Hurin Huanchos de abajo Huanchos (Villar Córdova, 1933 )
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