Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

486 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ ción dictadas por él mismo·; cuales fueron: disponer que se abriesen a los socios las puertas de la biblioteca universitaria, de uso hasta esa fecha privativo; mandar que se les frauquease, en la misma Uni– versidad, salón amplio para sus sesiones; y, en fin, ordenar que se pusiesen a sus ór denes las oficinas y los archivos públicos, sin excep– tuar de tal franquicia ni aun las memorias secretas de los virreyes sus antecesores. Así, con la propia aureola de que disfrutaba la casi totalidad de sus miembros y con el brillo del favor y la protección oficiales, tan necesarios hoy mismo para las grandes iniciativas, surgieron a la vida y a la gloria, la celebérrima sociedad Amantes del país y su ensalza– dísimo periódico, el Mercurio Peruano; periódico que, como dijo un escritor americano, "fue el único que en la América Meridional llegó a publicarse en el siglo décimoctavo; el primero de la región, en an– tigüedad y en mérito; padre legítimo de la prensa sud-americana; y que no sufre rivales, ni aun entre las más aventajadas publicacio– nes de la época moderna" (4). VI El movimiento intelectual a que respondió la creación de la "So– ciedad Amantes del País", habíase concitado, según ya dijimos, a la llegada del Virrey Gil. Pero, aún antes de constituirse aquélla, habían– se producido ya varios intentos para su encauzamiento y concentra– ':'ión; tales como la Tertulia Poética, que atrás mencionamos; y la for. mación de la llamada Academia Filopolita, que, en 1 '? de octubre de 1790, había empezado a publicar El Diario erudito económico y co– mercial; hoja protegida por el Virrey y editada, en nombre y repre– sentación de la Academia, por don Jaime Bauzate y Mesa, primero, Y por don Martín Saldaña después (5). Aún dábase a luz El Diario, cuando empezó a salir el Mercurio; pero desapareció aquél a poco (1792) por falta de recursos y de com– petente número de suscritores interesados en la especialidad a que se consagró. En cuanto a la Academia, murió también por simultánea consunción, ora porque el propio filopolitismo de su instituto abrú– mase con su multiplicidad las fuerzas nacientes del núcleo; ora por– que, contando el de los "Amantes del País" con mayores elementos, mejor personal o más favor en el concepto público, acabase por ab– sorber los de su predecesor. Ello es que la . "Sociedad Amantes del (4) Vicuña Mackenna, La revolución del Perú de 1809 a 1819. (5) En la imprenta de la calle de las Campanas, de propiedad de Bauza– ce. V. Mendiburu, op. cit., t. II, pág. 21.

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