Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
CAPITULO III LA OPINION EN LIMA.- MALESTAR PUBLICO.- FERMENTOS AUTONOMISTAS.- DESPRESTIGIO DEL VIRREINATO.– DESESPERACION REALISTA 1 Aunque la situación no fuese más halagadora en el campamento de San Martín, quien, en 26 de junio, contaba en sus hospitales nada menos que con dos mil ochocientos soldados enfermos, era, con todo, inmensamente superior a la que con sus tres mil enfermos en la capital, soportaban los realistas. Aun deducidos los quinientos hombres de la expedición Miller- lord Cochrane, y los mil doscien– tos de la expedición Arenales, quedaban todavía unos cinco mil sol– dados independientes; cifra de la cual, deducidos a su vez los enfer– mos, resultaban disponibles unos tres mil hombres de combate, que, oorando en combinación con las guerrillas y con la división de la sie– rra, podían muy bien destrozar en detall a las dos divisiones que, con Canterac y La Serna, evadiéronse, el 27 de junio y el 6 de julio, de sus cuarteles de Lima. Con todos los caminos abiertos y los prin– cipales centros de producción accesibles; acantonado en valles fera– ces, ricos y vecinos al mar; con los graneros repletos de Huailas, Tru– jillo y Lambayeque a retaguardia; el ejército emancipador vivía en la abundancia, colmado por la espontánea devoción y ayuda de los pueblos septentrionales, que, a la par de favorecerlo con donativos valiosos en dinero y especies, enviábanle a sus hijos más selectos pa– ra llenar las desmedradas filas. II Más que todo, contaba San Martín con la poderosa palanca de la opinión pública. Todo el norte del Perú estaba por él como se acaba de decir; y, en cuanto a la capital, todo demuestra que ella, a pesar del influjo y el poder de sus numerosos elementos misoneístas y conservadores, era a la sazón total, absolutamente antirrealista.
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