Guerreros civilizadores

120 Domingo Santa María a Aníbal Pinto, 25 de junio de 1879, en AN.FV., vol. 416, ff. 23 y 24. 121 Domingo Santa María a Aníbal Pinto, 25 de junio de 1879, en AN.FV., vol. 416. f. 17 y 20; Santa María a Pinto, 25 de junio de 1879, f.20; Santa María a Pinto, 25 de junio, ff.19-20. 122 Sobre la guerra como «salvación» ver Blest Gana a Pinto, París, 16 de julio de 1879, f.296. El tema de la guerra sin generales en Pinto a Santa María, Valparaíso 7 de setiembre de 1880, f.892; Pinto a Santa María, 29 de enero de 1880, f.893. 123 Alberto Blest Gana a Aníbal Pinto, 16 de julio de 1879, en AN.FV., vol. 413, f.296. 124 Domingo Santa María a Aníbal Pinto, 12 de febrero de 1880, en AN.FV., vol. 416. f.77. 125 Para la opinión de Altamirano sobre el general Baquedano, quien en Lima se ve «ofuscado por la gloria» ver Eulogio Altamirano a Aníbal Pinto, Lima 19 de febrero de 1881, en AN.FV., vol. 415, f. 209. 126 Para este importante asunto que se refiere, básicamente, a la actitud de Baquedano frente al avance del Estado sobre la antigua prerrogativa de los generales de decidir sobre los ascensos de sus subalternos, ver Baquedano a Pinto, Tacna 19 de agosto de 1880, f.238. En la misma misiva Baquedano presenta, asimismo, sus quejas sobre la reorganización del ejército, orquestada por La Moneda, en la cual no había sido tomada en cuenta su opinión. 127 De acuerdo a Bulnes, el ejército chileno carecía de las articulaciones y servicios administrativos que en esa época poseían los ejércitos de todos los países organizados. Faltaban las divisiones, no había intendencia, servicio de bagajes, ni de sanidad y el servicio de comisaría era rudimentario. 128 Señala Bulnes que Chile tenía un ejército nominal de 2440 plazas escasas o más bien nominales, por tener incompletos los cuadros. La tropa efectiva fluctuaba entre 2000 y 2200 hombres. Se distribuían en cinco batallones de infantería, el Buin, el 2º, el 3º, el 4º, los zapadores consagrados a las obras de fortificaciones y apertura de caminos en la frontera araucana, un batallón de artillería y dos regimientos de caballería (Cazadores y Granaderos). Los cuerpos de infantería tenían 300 plazas (Bulnes, 1911, I, p. 184). 129 Una opinión similar es la de Rafael Sotomayor, quien en una de sus cartas señala al «petulante» Santa Cruz como responsable de la derrota. Su meta, de acuerdo a Torreblanca, era «adelantarse a otros cuerpos y tener el honor de tomar más prisioneros» (Fernández Larraín, 1979, p. 160). 130 Nuestro análisis sobre Santa Cruz y su percepción del ejército se basa en Fernández Larraín, 1963. 131 El Ferrocarril, 27 de febrero de 1879. 132 La correspondencia Pinto-Sotomayor ofrece una visión bastante descarnada del ejército en campaña. Para este punto ver AN.FV., vol. 412, ff.200-238. 133 Ante el ataque de los «ruines y envidiosos», Santa Cruz escribe primero al general Escala y luego decide narrar su propia versión de los hechos, los que pide a su hermano que publique en un periódico afín junto a un croquis de la batalla. Respecto a la táctica de recurrir a los periódicos para atraer una atención que podía derivar en reconocimiento personal o en degradación del adversario, Rafael Torreblanca, del 85

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