misma dirección va la discusión de Mc Evoy (2010, pp. 50-53). Los ataques de la prensa a Pinto en Sater, 1973. 23 Bulnes caracteriza la situación del erario chileno en vísperas de la declaratoria como de «sumamente grave». En 1878 se estableció «el papel de curso forzoso bajo la forma de billete inconvertible de los bancos», en un momento en el cual el peso de la moneda valía 30 peniques. El presupuesto tenía ingresos de 17 millones y egresos de 21 millones. Debido al incremento del déficit fiscal se hizo necesario «podar el árbol del presupuesto», es decir que se redujeron los sueldos, se suprimieron empleos y se debilitaron los servicios públicos. El Ejército y la Marina sufrieron las graves consecuencias de esa difícil coyuntura (Bulnes, 1911-1919, I, pp. 184-185). Una aproximación a la crisis económica en la que se vieron inmersos todos los países latinoamericanos, en El Ferrocarril, 19 de febrero de 1879. Para un análisis reciente sobre el tema ver el magnífico libro de Luis Ortega, Chile en ruta al capitalismo: cambio, euforia y depresión, 1850-1880 (2005), hasta este momento el mejor trabajo sobre la expansión del capitalismo chileno y sus grandes dilemas. 24 El Corvo, 14 de diciembre de 1878 y 9 de febrero de 1881. 25 Estos argumentos aparecieron originalmente en Mc Evoy, 2006a. 26 El Moscardón, 30 de agosto de 1879. 27 El Barbero, 22 de noviembre de 1879. 28 El Taller, 7 de marzo de 1879. 29 En ese sentido es muy reveladora la carta escrita por Santa María a Pinto, a dos días de la declaratoria en la que confesaba estar desesperado y entristecido por la pobreza de Chile (AN.FV. 416. Domingo Santa María a Aníbal Pinto, Santiago 16 de febrero, f. 4). Lo es también aquella otra en la que el ministro y futuro presidente señala que «Dada nuestra situación económica, la guerra verdadera sería una calamidad, pero guerra que habríamos de sostener por mil motivos» (f. 6). Santa María no exageraba, Luis Ortega observa que las exportaciones chilenas cayeron en un 26% y la capacidad para importar se redujo significativamente. Más aún, entre marzo de 1873 y el verano de 1879 el peso se despreció 40,4% respecto a la libra esterlina. Las obligaciones derivadas de la deuda pasaron a constituir el 23,1% del gasto corriente en 1879. Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso fue la nacionalización del Perú de sus salitreras (Ortega, 2005, pp. 435442). 30 Cámara de Diputados, Sesión Ordinaria del 9 de agosto de 1880. La referencia sobre el embarque de los rieles peruanos a Chile es de Zoila A. Cáceres (1921, p. 89). 31 Manuel Soffia a Manuel Pinto, Callao 2 de junio de 1881, en AN.FV., vol. 416, f. 276. 32 AN.MG. Correspondencia de la Intendencia del Maule, 1874-1883, en especial el oficio del 7 de agosto de 1878. 33 Lorenzo Claro a Aníbal Pinto, La Paz 26 de diciembre de 1878, en AN.FV., vol. 838, f. 41. En una misma línea argumentativa Blest Gana le comunicó a Pinto que el objetivo de la guerra no era «solo la victoria sino la salvación del país» (Alberto Blest Gana a Aníbal Pinto, París, 16 de julio de 1879, en AN.FV., vol. 838, f. 296). 34 Domingo Santa María a Antonio Varas, 11 de junio de 1879, en Varas, 1918 (pp. 131-139). De «la tristeza» de Santa María frente a «lo inevitable» de la guerra con 78
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