286 AN.FV. Cirujanos del Ejército en Campaña, vol. 249, pieza 37. 287 AN.FVM., vol. 277, f.82-83. El 28 de junio de 1879 el gobierno se acogió a los ocho puntos de la Convención de Ginebra. En el artículo número 7 se daban las normas para el uso de distintivos con una cruz roja sobre fondo blanco en hospitales, ambulancias y buques y se admitía el uso de un brazal al personal sanitario. 288 El Estandarte Católico, 19 de mayo de 1879. 289 El Estandarte Católico, 15 de mayo de 1879. La paradoja de esta historia es que fueron ambulancias peruanas y bolivianas las que asistieron a los heridos chilenos en el combate de Pisagua. 290 «La Botica de una ambulancia», El Estandarte Católico, 21 de junio de 1879. De acuerdo a Huete Lira, el cuerpo sanitario del Ejército durante el primer año de la guerra contaba con 25 cirujanos primeros, 53 cirujanos segundos, 118 practicantes y 12 farmacéuticos, además del personal de apoyo. 291 Este es otro de los nombres dados a una ambulancia, la que disponía de un cirujano en jefe y dos cirujanos ayudantes, cuatro practicantes, doce camilleros y un contralor que podía asistir a doscientos heridos. Esto calculado para atender a un 10% de los efectivos en campaña, una capacidad que estuvo por debajo del número de bajas y de enfermos, que llegó a superar el 20%. 292 El Estandarte Católico, 21 de marzo de 1879. 293 El Estandarte Católico, 23 de mayo de 1879. 294 El Constituyente, 5 de mayo de 1879. 295 El Estandarte Católico, 7 de abril de 1879. 296 El Constituyente, 7 y 16 de abril de 1879. El concierto preparado por la Sociedad de la Juventud Chilena junto a otros aportes particulares, entre ellos los surgidos de bazares y otros eventos musicales tenían como objetivo concreto abastecer de medicamentos a las ambulancias santiaguinas. 297 Para este importante aporte ver «Carta de París» publicada en El Ferrocarril, y reproducida en El Estandarte Católico, 17 de junio de 1879. 298 El Estandarte Católico, 22 de mayo de 1879. 299 El Mercurio de Valparaíso, 12 de setiembre de 1881. 300 «Las ambulancias», El Nuevo Ferrocarril, 28 de junio de 1880; Rodolfo Serrano a Benjamín Vicuña Mackenna, Tacna, 10 de noviembre de 1880, en AN.FV.., vol. 250 ff. 126-129. El documento apareció también publicado en El Ferrocarril, 26 de octubre de 1880. Francisco Vargas Machuca brinda un detallado informe de la labor de las ambulancias chilenas, peruanas y bolivianas luego de la batalla de Tacna (Vargas Machuca, 1927, t. II). 301 «Las ambulancias», El Nuevo Ferrocarril, 28 de junio de 1880. 302 Huete opina que en el caso de Pisagua fue la «baja prioridad que tenía para el Ejército chileno disponer de un cuerpo médico» lo que determinó que las ambulancias no se embarcasen, a pesar de que existía espacio para ellas en la flota de diecinueve navíos con la que contaba Chile. Miño Thomas, por otro lado, señala que la existencia de «roces entre elementos civiles y militares» además de la descoordinación y la carencia de medicamentos complicó la buena marcha del sistema sanitario chileno (Miño Thomas, 1992, pp. 163, 171). 158
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