Guerreros civilizadores

215 AN.MG., vol. 703. Comandancia General de Armas de Linares, 29 de mayo de 1879. 216 AN.MG. Intendencia de Maule, 1874-1883, 24 de setiembre de 1879. 217 El Constituyente, 22 de febrero de 1879. 218 Para el caso argentino, que muy bien puede aplicarse al chileno, Hilda Sábato observa que la organización militar del siglo XIX descansaba sobre dos pilares: el Ejército de Línea y la Guardia Nacional, los que conformaban el Ejército Nacional. Mientras que el primero era profesional y funcionaba bajo la comandancia suprema del presidente de la República, la Guardia Nacional, en cambio, estaba controlada por los gobiernos provinciales. Sábato opina que ambas instituciones tenían funciones diferentes y sobre todo representaban dos formas distintas de entender «el poder de coerción del Estado». En el caso de la milicia, esta se remontaba a los tiempos de la Colonia, donde batallones integrados a cada lugar cumplían una función determinante en la defensa local. Así, la retórica de la «ciudadanía en armas» cumplió un papel importante en la vida política y las milicias funcionaban, además, como «redes concretas de organización política» (Sábato, 2009, pp. 47-52). 219 El Republicano, 2 de mayo de 1879. 220 El Constituyente, 26 de junio de 1879. 221 El Nuevo Ferrocarril, 15 de marzo de 1880. 222 La Reacción, 13 de abril de 1879 y La Esmeralda, 29 de febrero de 1880. 223 Antonio Varas a Rafael Vial, 4 de junio de 1879 (Varas, 1918, pp. 123-124). 224 «El aplazamiento», El Constituyente, 9 de mayo de 1879. 225 El Constituyente, 25, 28 y 29 de abril de 1879. 226 El Civismo, 26 de octubre de 1879. 227 La Juventud, 23 de noviembre de 1879. 228 El Chilote, 30 de mayo de 1879. 229 La Reacción, 18 de marzo de 1879. 230 La Esmeralda, 29 de febrero de 1880. 231 La Esmeralda, 29 de febrero de 1880. 232 «Discursos pronunciados en el mitin del 9 de marzo realizado en Talca», La Reacción, 18 de marzo de 1879. 233 «Discursos pronunciados en el mitin del 9 de marzo realizado en Talca», La Reacción, 18 de marzo de 1879. 234 La Diócesis, 24 de octubre de 1883. 235 Sin contar los quince cuerpos de línea con los que también colaboraron, en total fueron 47 cuerpos los que las provincias enviaron al teatro de la guerra. La provincia que después de Santiago ofrendó más soldados a la guerra fue el Ñuble. Porque si bien en la lista publicada por el gobierno y reproducida por Vicuña Mackenna apareció nominalmente con dos batallones, sus voluntarios ingresaron, en realidad, a todas las unidades enviadas al frente de batalla. En orden de aporte a la causa nacional figuran: Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Santiago, Colchagua, Curicó, Talca, Linares, Maule, Ñuble, Concepción, Bío-Bío, Arauco y Angol. 236 La Esmeralda, 25 de febrero de 1880. 155

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