Gaceta Bibliotecaria del Perú N° 39

13 otros contextos no se hubiesen podido concretar. El esfuerzo que esto está significando para las bi- bliotecas en todo el mundo no es menor; todo lo contrario. En nuestro país, los colegas están traba- jando con creatividad, disciplina y liderazgo, tanto en el sector público como en el privado, lo cual refleja la mística de nuestra profesión. Hoy, la ges- tión del conocimiento resulta un factor determi- nante para poder mantener y relanzar nuestros ser- vicios: solo si compartimos y socializamos nuestras prácticas podremos fortalecer nuestras bibliotecas, nuestra comunidad profesional y, sobre todo, acer- carnos y construir una relación e identidad con nuestras usuarias y usuarios. Es necesario recordar que, si bien la educación es un derecho, esta debería trascender la alfabeti- zación —leer y escribir—. Ahora es necesario que la educación alfabetice para la vida. En este sen- tido, las bibliotecas juegan un rol potenciador de la sociedad como centros de formación alternati- va. Nuestra mirada y servicios deben ir más allá de educar en habilidades y competencias informa- cionales a partir del acceso a la información. Por tanto, debemos apuntar a formar personas autó- nomas, críticas y creativas, que preserven y valoren las diferentes expresiones culturales de nuestro país y que estén dispuestas a formar parte del cambio para la transformación social con la finalidad de re- ducir las brechas de desigualdad, lo que constituye un justo reclamo de nuestra sociedad. En este momento social e histórico, innovar ya no es una elección, sino una necesidad. Como profesionales de la información debemos afinar nuestro pensamiento crítico sin descuidar el pen- samiento divergente. De este modo encontraremos la inspiración para poder gestionar y concretar planes y proyectos en nuestras bibliotecas, para el beneficio de la comunidad. Para este fin, es nece- sario robustecer la función de las bibliotecas como centros de acceso a la información. Estas, dotadas de un perfil más activo y atrevido, deben acercarse a la comunidad para liderar alianzas que fomenten el encuentro social en sus espacios públicos —fí- sicos o virtuales—. Este encuentro permitirá que, a la luz de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se logren identificar las necesidades de sus diferentes públicos para poder diseñar servicios que potencien el desarrollo humano y social. El Bicentenario nos debe llevar a renovar el compromiso de nuestra profesión para seguir tra- bajando en una sociedad en clave de ciudadanía e igualdad. Así pues, este es el momento para rein- ventarnos y lograr un impacto positivo a largo pla- zo, sobre todo en las niñas y niños de nuestro país. Aspiremos a bibliotecas descentralizadas con ser- vicios que ofrezcan real valor público: bibliotecas democráticas e inclusivas que sigan propiciando el cambio, que reduzcan las brechas, que construyan oportunidades para todos. He aquí el reto y la mi- sión que tenemos.

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