Flora Tristán, precursora

•. . gada con admiración por los críticos entendidos como un testi– monio de la situación inhumana que atraviesa la clase trabaja– dora de Inglaterra. Más adelante, hará un extracto del mismo libro para publicarlo en edición popular el que titulará "La ciudad Monstruo". En ·1839 •Chaza! es condenado a 20 años de trabajos forza– dos. Flora queda .libre · de su perseguidor. Al mismo tiempo, consigue de las Cámaras ·que sus hijos Ernest y Aline no lle– ven más el apellido del padre, ambos firmarán su nombre; Tris- tán. Flora se si,ente profundamente identificada con la clase tra– bajadora y habla en nombre de ella. Sus dos hijos, adoptan esta misma profesión: trabajadores. Ernest es mecánico y se enrola en 1a marina. Aline es aprendiz de modista en un taller (:3). Sus viajes y sus muchos gasto:.; le ocasionan nuevas prP.ocu– paciones económicas. Su salud es precaria y pasa muchos día.~ tratando de vencer su debilidad. En cuanto la recupera, conti– núa sus andanzas, sus vinculaciones y sus periódicas publicacio– nes en las revistas literarias. Conoce y S \., vincula con los intelectuales más famosos dCl la época. Lamar t1ne, Víctor Hugo, Teófilo Gautier, R-eúne en su casa a los que coinciden con sus ideas que son las ce lo~ tiPm– pos que se viven de agitación y de inconformismo. La posee un verdadero ·vértigo de acción. Se la ve en todas J.cis reuniones políticas, donce se discuten temas relacionados con la formación de una nueva sociedad, basada en los principio~ del socialismo utópico, los falansterios, el cooperativismo. la cii~– m ~, •1ción de los horarios de trabajo. De sus viajes a Londres le ha queda-do el c-onocimiento de los movimientos cartistas y la actividad de les grupos socialii:;t;is qu~ propugnan medidas más radicales para obtener leyes de ca– rácter social a favor de los obreros. Pero las ideas son aún va· gas, sin consistencia o sin un planteamiento- capaz. de conquistas inmediatas, -que no tengan que esperar la -dación de leyes y su curnplimiento. El cartis·mo no alcanza a complementar las ne~e-• sidades inmediatas del proletariado cuyo estado de miseria raya €n la desesperación. De todo lo observado en Londres Flora des– taca la idea de los falansterios y sus Palacios de los trabajano– res, donde la clase proletaria tenga derecho a recuperarse d~ 54

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