Flora Tristán, precursora
Sin embargo, y a pesar de sus discrepancias, Georg•e Sand parti– cipará en· las cotizaciones que Flora ha de solicitar a tocos sus amigos para editar su "UNION OBRERA". Flora recupera su actividad, se reencuentra con sus atnigos, escribe notas en diarios y revistas, para mantener a su hija. -Er– nest está con su padre----, y subsistir ella misma. Chaza! la sigue asechando y trata de arrebatarle a la hija, lo que logra en un momento, pero ella la recupera. La harta de insultos y la agrede en -plena calle. Al fin y mientras se tramita la separación de cuer– pos y la custodia de la niña, Chaza! le arrebata a Aline. Los ex– cesos de Chazal llegan a tal punto que Aline se escapa de la pen– sión en que la tiene y se va a la casa de su madre. Chaza! manda a la policía y la recupera. La persecución del marido se hace ca– da vez más exigente por la posesión de los dos hijos, y el deseo de la madre por retener a la niña. En este año Flora conoce a Fourier, el fundador del llamado fourierismo, reformador social, partidario de construir los falans– terios al s 1 ervicio de la clase trabajadora. Flora le entrega su en– sayo "De la necesidad de dar buena acogida a las mujeres extran- . jeras'' q·.1e se refiere al rria··_ trato que había recibido de su familia en el Perú. Comienza a redactar su diario a base ce los apunt€s que ha reunido durante toda su travesía entre París y el Perú. Se llamará "Peregrinaciones de una Paria'·'. La Paria es ella. Entre disputas y persecuciones y los contactos con sus ami– gos transcurren Ir,s agitados meses que siguen a su regreso a Pa– rís. Aline va del poder de la madre a la del padre, -pero las leyes son más fuertes y la niña debe pasar al pode_r de su progenitor. Flora conoce a Vir.tor Considerant, discípulo de Fourie1 y el más importante de los dirigentes del grupo. Flora se impregna cada vez más de las ideas del socialismo utópico, más aún al co– nocer a Robert Owen (1) en una visita que éste hace a París. Asi– mismo, es por esta época que se relaciona con una famosa poeti– sa de avanzada, Marceline Desbordes-Valmore. En enero de 1837, Flora recibe una carta de su hija Aline que la allarma y la pone en movimiento. La niña con apenas 12 años, habla de su miedo al padre, ins~uando que ha querido vio-– larla. Aprovecha un descuido y huye a casa de su madre. Flora denuncia a Chazal a la policía y es condenado a dos meses ce pri– sión, por hallarlo culpable. El despechado marido a su vez acu– sará a la esposa como vagabunda, adúltera e intrigante. 52
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