Flora Tristán, precursora

• ·Fl.ora, urgida por la necesidad.. ha empezaco a escribir no– tas para periódicos lo que la ayuda a subvenir a sus necesida- des y a las -de su ·hija. Al mismo tiempo, escribe sobre los pro-– blemas que ella misma soporta por la situación a que está so– metida por las leyes que contemplan 1los problemas de la mu– jer. Son sus primeros gestos de rebeldía contra las injusticias, de las que es víctima ella misma. Flora sentía el anhelo de comunicarse, de expresar sus ideas y la manera como ella entendía· los acontecimientcs que se sücedían: en París, con sus cambios y sus re.percusiones. Co– noce el proceso que se le sigue a P . Enfantin y a otros societa– rios 1-o cual le produce viva impresión. al enterarse que .han si- ·· do condenados a un año de prisión por sus ideas. Los saintsimo– nianos acaban- de intentar la edición de un semanario con el tí– tulo: "La Mujer libre". La persecución les impide editarlo. El tío Pío le vuelve a escribir. invitándola esta vez a v1a– j ar al Perú, sin precisarle ningún asunto al respecto. Flora decide viajar al Perú. Se le abre así un camino de esperanza, de recuperar la fortuna de su padre y dejar el largo batallar con la miseria. Sí, ella lo sabe, es la gran aventura ce su vida. En 1833 viaja a Burdeos donde se pone en relación con un pariente lejano. de su padre, don Mariano Goyeneche, qui€n le organiza el viaje al Perú. En les trámites preliminares se vincu– la con las personas que deben aconsejarla o facilitarle el via– je. Ha llevaco consigo a su pequeña hija a la que deja en cus– todia de una buena mujer en cuya pensión pasa los días pre– liminares a su viaj-e. En Burdeos vuelve a encontrarse con el marino Zacharías Chabrié, ahora comandante del "Mexican", que .es el barco ep el cual debe viajar. No son pocos los sin– sabores qúe experimenta la viajera, procurando ocultar su con– dición d~ mujer casada y con hijos. Los peruanos del consula– do J.a reconocen CO,JllO a la hija de M~tiano Tristán, por el grán parecido con su padfe. A nadie, le llama la atención la realiza– ción de este viaje, pes-e ,a ·las muchas dificultades que sé pre– sentan, pero que se le facilitan. El comandante Chabrié se sien– te muy halagado de llevar a la joven sobrin~ '~e ·un ilustre pe- ruano con el que manti.ene relaciones de amistad. Al terminar los preparativos, Flora asegura la estadía de su hija Atine al ·· cuidado y en casa de la pensionista. Lo hace recibiendo las ge- . nerosas promesas ce · ést_a asegurándole que se hará cargo de 40 ,-

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