Flora Tristán, precursora

solarr1ente buscamos hombres con amor e inteligencia, hagamos abstracción de las opiniones religiosas y políticas de cada uno de ellos. Su misión se limitará a llamar la atención general so– bre dos puntos: EL DERECHO AL TRABAJO para cualquier individuo y con vistas al bienestar de todos y de todais, LA OR– GANIZA·CION DEL TR.A.BAJO''. Flora cita los nombres de los más famosos personajes que algo o mucho han tratado de hacer en favor de la clase obrera. Cita a Gustave Beaumont, a Louis Blanc, al señor Enfantin. Hace la crítica de ~ada uno de ellos, según su apasionado crite– rio, pero también les reconoce sus sac.rificios y cuanto ha hecho en favor de los desposeídos. De Enfatin dice que pese a ·sus erro– res, es el primero que ha intentado la realización del precepto de Saint-Simon y ha proclamado también como ley fundamen– tal de la doctrina saint-simoniana, la · rehabilitación del traba– jo manual. Esta rehabilitación en sí mi,sma; encierra el cambio radical 1 de la sociedad. Flora dice: "El trabajo manual ha sido despre~iado en to– dos los tiempos y todavía hoy lo sigue siendo. El que trabaja con sus manos se ve rechazado con desdén en todas· partes; es-: .. .. te es un hecho que ha penetrado en las costumbres de todos los · pu~blos; su manera de ver las cosas, e incluso sus lenguas, des– .de este punto de vista no existe más que una opinión válida considerar el trabajo manual como degradante, vergonzoso y casi deshonroso para quien io ejerce. Esto es verdad de tal for– ma que el trabajador manual esconde tanto como puede su con– dición de obrero manual porque a él ·mismo le humilla. El se– ñor Enfantin ha dado pruebas de una gran fuerza y de una su~ perioridad al enseñar a sus discípulos a honrar el trabajo ma– nual. Después de haber escrito la ley, ha querido que la ley sea viva y con esta autoridad superior que le da su rango de jefe religioso ha obligado a sus discípulos a trabajar con sus manos, a mezclarse entre los obreros y a trabajar con ellos en los ofi– cios más rudos y repugnantes. Flora cita a otro hombre de inteligencia, científico, que también proclama el derecho al trabajo y a la organización del trabajo: el señor Vícto'r Considerant, al cual parece interesarlo para adjudicarle la misión de defender ante el Gobierno a la clase obrera. (7) Luego afronta la cuestión de mayor importancia y la más delicada: el importe de los honorarios que la UNION OBRERA 123

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