Flora Tristán, precursora

A LOS OBREROS Y A LAS OBRERAS "Obreros y Obreras Escuchadme: desde hace veinticinco años~ los hombres más inteligentes y más abnegados han consagrado su vida a la de– fensa de vuestra sagrada causa (l); ellos con sus escritos, discur– sos, informes, memorias, encuestas, estadísticas, han señalado han constatado, han demostrado al Gobierno y a los ricos que la clase obrera, en el actual estado de cosas, se encuentra material y moralmente en una situación intolerable de miseria y de do- • ·lor; han demostrado que, de este abandono y sufrimiento, resul- tal:>a necesariamente que la mayoría de los obreros, amargados · por la desgracia, embrutecidos por la ignorancia y . por un traba– jo que excede sus fuerzas, se convertían en seres peligrosos pa– ra la sociedad; han demostrado al Gobierno y a los ricos que no solamente la justicia y la humanidad imponían el deber de acudir en socorro de las clases obreras, mediante una ley sobre la .organización del trabajo, sino que, incluso, el interés y la se– guridad general reclamaban imperiosamente esta medida. ¡Pues bien! desde hace veinticinco años, tantas voces elocuentes, no han logrado despertar la solicitud del Gobierno en torho a los peligros a que está expuesta la s0ciedad frente a 7 u 8 millones de exasperados por el sufrimiento y la desesperación, ¡ún gra1_1 número de los cuales se ve ernplazado entre el suicidio. . . o el robo!. ~ ." "Obreros ¿qué se puede decir ahora en defensa de vues- 109

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