Ese gol existe 2da edición

pero era guapo y arriesgado, jugaba con carretillas. Yo me identificaba con él, les decía a los muchachos que yo era Maquillón, que jugaba con carretillas, y entonces me quedé con esa chapa. Maquillón era guapo pero no era machetero, hay mucha diferencia entre guapo y machetero, guapo es valiente y vehemente, como Chito la Torre, así era Maquillón. No salíamos. Rara vez salíamos de los Barrios Altos y caminábamos hasta el jirón de la Unión, solo cuando había algún acontecimiento; por ejemplo, con la Olimpíada de Berlín yo me pegué un salto a El Comercio, porque en ese tiempo no había radio, así que El Comercio ponía una pizarra y, a medida que iban llegando los cables, ponían en la pizarra algunas incidencias de los partidos; te estoy hablando del año 36, no había radio, nada, no se escuchaba sino que uno veía en la pizarra, veíamos ahí en la pizarra. Toda la gente se amontonaba adelante del edificio de El Comercio, gente no solo de nuestro barrio, de todos lados pues, porque era un suceso, un equipo peruano, ¡uf!, mucha emoción, había mucha emoción. La distracciones era las bicicletas en la calle, la natación en el verano, el fútbol siempre, y en los callejones el juego de los ñocos era muy popular y también los trompos. Algunas personas tenían como negocio un establecimiento de bicicletas, tenían unas 10 o 15 bicicletas y las alquilaban; ahí uno alquilaba una hora, media hora, y seguramente que esos propietarios ganaban pues, porque había abundancia de bicicletas. Nos dábamos la vuelta por ahí, por los Naranjos, por Cinco Esquinas, nos íbamos a veces hasta Barbones; regresábamos, nos metíamos por Maravillas, todo el circuito de Barrios Altos. Mayormente íbamos a la piscina de Maravillas porque la de Pellejo, donde está el Hospital Obrero, era más lejos; nosotros preferíamos ir a Maravilla, por la entrada del cementerio, por ahí íbamos; a veces yo estaba casi todo el día, sí, nadando, y ahí en la piscina de Maravillas conocí a Alejandro, me hice bien amigo de Alejandro que vivía cerca de la piscina, en Santo Cristo. Yo siempre me he acordado de él, y cuando se conmemora la fecha de su nacimiento, donde he estado yo —en cualquier periódico, revista—, yo siempre le he hecho nota, tengo cualquier cantidad de notas de Villanueva, incluso la señora me conoce, la señora Rosa Falcón me conoce. Me acuerdo que cuando tenía 13 años, en 1926, se inicia oficialmente el fútbol con la Federación y ese año campeonó el club El Progreso que quedaba en la calle La Cruz, que ahora es el jirón Quilca. La mayor parte 374

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