Ese gol existe 2da edición

comprender (citado en Bauza, 1998, p. 156). Así, podemos afirmar que la producción fantástica es un lugar de ensayo de interpretaciones. En esta historia, por ejemplo, aparecen dos actores enfrentados. De un lado, los jugadores del Alianza Lima y, de otro, los oficiales de la Marina, representantes del Estado peruano. Los primeros descubren la naturaleza corrupta sobre la que se asienta una institución tutelar del país (o sea, la naturaleza del poder en el Perú contemporáneo), y, los segundos —para evitar que dicha verdad sea revelada— no dudan en secuestrarlos, asesinarlos y desaparecerlos. Para este relato el accidente no fue, entonces, producto de un error técnico ni de una contingencia azarosa, sino de una especie de complot político capaz de explicar en buena cuenta el funcionamiento de país. Aquí nos interesa detenernos en la representación de la «verdad» que el cuento produce en la construcción de su propio argumento. Para este relato, la verdad nunca puede salir a la luz pues de lo contrario caerían los fundamentos mismos de la vida comunitaria. Nos explicamos mejor: en estas imágenes la corrupción aparece representada como el fundamento principal de la vida social en el Perú. Si sabemos que el Estado es el principal garante de la vida social, y si se descubre que el Estado es corrupto, entonces la corrupción pasa a convertirse en el principal garante de la vida comunitaria. Desde este punto de vista, la «verdad» se vuelve algo incompatible con el funcionamiento del orden social, una especie de elemento disruptivo que es necesario ocultar y reprimir. En esta historia son los jugadores del Alianza los que descubren tal problemática y por ello deben morir, pues de otra manera revelarían el secreto y destruirían la ilusión sobre la que se funda el pacto social. De hecho, la sociedad se funda en una ilusión, una especie de fantasía socialmente necesaria que garantiza la neutralización de los antagonismos, produce la idea de unidad y termina por constituirla simbólicamente. Con la verdad oculta la sociedad seguirá funcionando como si nada hubiese ocurrido. Dicho de otra manera: esta historia muestra que el orden social vigente no puede funcionar sin ocultar el núcleo obsceno que la fundamenta. En tanto la sociedad no puede constituirse como una totalidad racionalmente unificada, y nunca es completamente transparente a sí misma (Laclau & Mouffe, 1987), necesita de una fantasía que la apuntale y sostenga la ilusión de su sutura (Žižek, 1999). De esta manera, lo que los jugadores aliancistas descubren en ese fatídico vuelo es que el gran Otro ha fallado, que el garante tutelar es 298

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