Escvela Normal de Preceptoras : primer cincventenario de su fundación, Lima MDCCLXXVI-MCMXXVI

La tra:3lación a San Pedro se hizo con toda solemnidad en la festividad de .San José patr.ono del Perú, bajo la presidencia del Ecxmo. Sr. Presiden– te de la Repúbilca, General Mariano Ignacio Prado, quien asistió acompaña– do de sus ministros, del cuerpo Diplomático y de gran número de amigos de la casa. Después del discurso del Presidente de la comisión de Beneficencia, nombrada para los trabajos de reparación, el Jefe del Estado en su respues– ta hizo entrega solemne del local a las Religiosas del Sagrado Corazón. Desde el día sigui,ente comenzaron a funcionar las tres obras estableci– das en el precioso relicario de tradiciones que se llama "El colegio de San Pedro", cuyos seculares muros protegen al vigoroso tronco donde florecen las tres ramas: "El Pensionado", •'La Escuela Normal" y "La Escuela de A– plicación". En número de veinte se reunieron las primeras alumnas de la Escuela Normal. SenciHo fué a las Reügiosas ganarse el cariño y la voluntad de ~us educandas pues el afecto y la estimación, son factores que influyen po– derosamente en la forma·ción de la niñez peruana. Durante los críticos días de la nefasta guerra del 79, cuando reinaban el exterminio y la muert.e y cuando no era fácil encontrar los recursos para la vida fu::~ imperioso reducir el número de normalistas. ·Pero como ya estaba la semilla en el surco, al amparo de la paz recomenzó muy luego a vivir su vida q110 habrán de hacer más y más fecunda las Religiosas y los Gobiernos, para recoger así consoladores frutos: las abnegadas y competentes normalis– tas;. Instrumentos de esa vida han sido las Rvdas. Madres J. de Lavigerie -actualment.c Asistenta General del Instituto en Roma-, L. Ruw, María C. Echeverría, A. ,de Druffel, E. de Cauna, y A. Duplessis, cuyo mérito ha sin– tetizado el actual Director General de Exámenes y Estudios, Dr. Gamarra, di– ciendo que "esta serie de Superioras que se han sucedido en S. Pedro, consti– tuye una constelación de mujeres notables". Propulsores de esa misma vida han sido después del Excmo. Señor Don Manuel Pardo y del General Mariano Ignacio Prado, lus Excmos. Sres. Don Manuel Candamo, que salvó la Escuela en los momentos de angustiosa cri– sis, y Don José Pardo, verdadero transformador de la Instrucción Pública, quien continuando la obra iniciada por su señor 1)a;dre, reorganizó y amplió inteligentemente la Escuela en su primer y segundo periodo presidencial. Y él Excmo. Señor Augusto B. Leguía, que tanto viene distinguiéndose duran– te sus gobiernos por su apoyo a todo lo que es progreso, también ha coopera– do al mejoramiento de la Escuela Normal, aumentando a 130 el número de b-ecas, ampliando el local con la construcción de un tercer piso y mejorando e] matérial didáctico. 1 18

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