Escvela Normal de Preceptoras : primer cincventenario de su fundación, Lima MDCCLXXVI-MCMXXVI

"La familia, la sociedad, la Iglesia eitán ,en vue,stras manos. Los hombres del mañana serán aquello que vosotros hagáis de ellos: serán aque– llo que vosotros preparéis y forméis. Un gran General que ganó una terri– ble gw~rra, una de las más grandes que la Historia ,registra, a todos aquéllos que venían a congratularsa con él, respondía: "La guerra no la he ganado ~-o, la han ganado los Maestros -;y Maestras". Gracias a la eficiente educación que en la Escuela Normal reciben las Maestras, cuando egresan, están preparadas para comenzar su apostolado. Por l[!.s diversas cartas que de todos los puntos de la República se han reci– bido, con motivo del cincuentenario de la fundación de la Escuela Normal de S. Pedro, y por lo que vemos ,en las Maestras de Lima, todas siguen la orien– tación e impul-so que en su querido col egio recibieron. Que el s•entimien– to de gratitud que ·hacia las Madres brotó cuando todavía ·se formaban en esa santa casa, se traduce a/10ra en el amor hacia los niños, amor que nue5,tras queridas ·Maestras nos ensoñaron, más que con sus paJabras, con su ejemplo. No se limitan, p1rns, ias normalistas al estricto cumplimiento del de– ber, sino que idean modos de que su influencia se extienda más allá del ra– dio de acción de su •escuela, y llegue hasta las familias de sus alumnos. Con ese -fin han fundado varias DiPectoras la "Asociación de madres de fami– lia", r euniéndolas una vez al me-s, para estrechar así los lazos que, según el ideal de la verdadera ,educación, deben unir siempre a la Maestra y_ a la Maidre. Con miras patrióticas o caritativas, han organizado muchas de ellas, en diferentes circunstancias, actuacione.s y velwdas iliterarias, clases noctur– nas para obreros, y conferencias pedagógica:s; estableciendo también biblio– tecas, pe,ra formar así la cultura, no ~ólo de sus alumnos, sino de las perso– nas vinculadas a la escuela. Hay además en Lima una abnegwda Directora que ha establecido cla– ses nocturnas para las madres de sus alumnas; y, deseando velar por la bue– na conducta de éstas fuera de la escuela, ha fundado la "Liga de virtud", coB el obj et.o de que las de mejor comportamiento encaminen al bien a sus compañeras. Como manifestación ,del éxito obtenido por las normalistas en su pa– triótica labor abundan testimonios ,elogiosos, ,que las autoridades y ios párro– cos de la,s diferentes pobla~iones, han dado de ellas en distintas ocasiones. Las tres Escue1as para la formación de normaliistas que tiene el Perú en Arequipa, Huancayo y Ayacucho son, en cierto modo, la obra de la Escuela Normal de S. Pedro, puesto que las tres Directoras se han educado en ella, trasmitiéndose así el espíritu de abnegación y caridad cristianas y el verdad~ro amor a 1a Patria que, desde hace medio siglo vienen inculcando las Madres del Sagrado Cofazón. A ellas, en efecto debemos, todas las que en ese ,santo recinto nos hemos educado, eterna gra:titud, sentida en lo más 37

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