Escvela Normal de Preceptoras : primer cincventenario de su fundación, Lima MDCCLXXVI-MCMXXVI

w '-: .. nidad ha hecho, pensado o sido, yac-e, como conservado por arte mágica, en las páginas de los ,libros"; pues b1en, las normalistas, en la Biblioteca, se ponen c-ont,inuamente en contacto con los grande·s pensadores de todas las épocas, se familiarizan con .los clásicos, saturan su espíritu de las tendencias generosas de los buenos autores modernos y adquieren el hábito de la lec– tura tan indispensable pa-ra la maestra que desea pe-rfeccionar•se más y más; se les estimula para .que una vez abandonadas las aulas, los libro 1 s, sobre todo, los de Pedagogía y .las Revistas Pedagógicas, sean sus compañeros in– separables, a fin de que siempre estén al corriente de las nuevas ideas. Como roda obra plena de vida tiende a comunicarse, así la vida que bu– lle en Ir,. Escuela, se comunica directamente a la Escuela Anexa, centro de estudios y experimentación de las normalistas, donde con todo el calor de :-ms espíritus, ponen en práctica las enseñanzas que reciben. Pero no es Psto sólo; realiza también una provechosa extensión cultural en la "Sociedad de Maeslrrus" que en ella hay establecida, dando a conocer los nuevos mé– rndos por me-dio de conferencias y clases --modelo, instruyendo acerca de la manera de preparar el material escolar ,y organizando certámenes artísticos, literarios y científicos, que reportan incalculables beneficios a las maestras que asisten a ellos. Al lado de la intensa vida intelectual, la vida moral de tan dilatados ho– rizonte:::, de tan capital influencia en la formación de las maestras, se de– sarrolla ampliamente. Los claustros seculares, los ejemplos de máxima virtud que a la vista se tiene, el calor que despide la céntrica presencia d3 Dios, que ·en ella mora, todo Ueva con fuerza avasalladora al bien. En la Escuela se ,energifican los .caracteres débiles, se suavizan los fuertes, se educa 1<1. voluntad mostrando como norma de la vida el deber; se enseña que las resp<;msabilidades de 1a maestra son muy grandes y sus funciones de la~ más útiles a la sociedad; que la maestra debe vivir y l1acer vivir a sus alum– nos, una vida digna de vivirse; que el hogar, la so'cieda:d, la patria, tienen puestas en ·ella sus mejores esperanzas; que su programa debe ser, hacer buenos y dichosos a los niños. Se inculcan las virtudes básicas que debe poseer una maestra: la fe católica, la integridad moral, la dulzura y firmeza, la abne– gación, el respeto por la personalidad del niño y ,el patriotismo ferviente junto con el amor inmenso a la humanidad. Se enseña que el magisterio t'8 una labor con frecuencia ruda, una jornada penosa, siempre una ascen– E-ión y, eomo tal, una fatiga: pero al lado de esas pinturas austeras, se mues– tra también la grandeza Je la misión redentora del maestro, que tiene en .5u~manos lo más grande y bello que hay en la tierra: el alma del niño. ~ He aquí porque la Escuela Normal ,es OBRA DE VIDA, porque ella es movimiento, acción, lucha, impulso siempre ascendente de perfeccionamien– to continuo; obra grande y consoladora que, saliendo de los límites de su re– cinto, lleva a todo el territor;o peruano la savia vital de una educación sólida, 24

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