Escvela Normal de Preceptoras : primer cincventenario de su fundación, Lima MDCCLXXVI-MCMXXVI
~ ' EN LA INTIMIDAD S tan dulce ,el recuerdo que oonservo de los felices días ~'1'~~C"ll:.n lrans-curridos en nuestra amada Es,cuela Norma'l, que de– carfa revivirlos por unos instantes, con las que ten– gan la suert.e de leer las páginas de esta Monografía, en las que tan bien se describen nuestra vida de alum– nas Y la labor fecunda de nuestras queridas Madres. Así perdurarán vívidos los momentos dcüciosos pa:::,ados por todas las que, por dicha nuestra, nos he– mos formado en ese centro, donde la virtud y la ciencia se aúnan y se auxilian Si levantamos el veilo de lo que pudiéramos Hamar "vida profesional" J' estudiamos 'la "vida íntima" de las normalistas de S. Pedro, descubriremos c·n ella un reflejo fiel de la del hogar, con sus dulzuras y alegrías, su~ deilica– dezas y consuelos ..... i Qué emoción tan profunda .la que se siente a 1 l ingresar por vez primera a esa casa donde reina un ambiente de paz y tranquilidad, que tanto ayuda al cumplimiento del deber! Aún resuena en mis oídos el tan conocido timbre de la sonora campana, llamando a nueva ocupación y recordando la disciplina que allí se pide, aún en lo-s momentos de mayor solaz y esparcimiento. Paréceme •hallarme en ese bullicioso ir y venir del "día de entrada", co– mo familiarmente se le llama, en el ,que todas procuran instalarse en el me– nor tiempo posible, para correr presurosas a sa,ludar a la Rda, Madre Supe– riora _. Imponente es el acto y el silencio guardado hasta entonces rómpese de pronto con la cordial y ,afectuosa acogida de la Madre que gusto-sa nos recibe. Es éste el momento en que una despierta a la realidad, comprendiendo que es un miembro más que empieza a formar parte de esa gran familia. Transcurren 1uego las· horas; .sucédense los días, llenos de emociones intensas y complejas; y, 3, medida que el tiempo corre ve.loz, es veloz tam– bién el cambio que experimentamos: de tímidas y algo indiferentes, conver– tímonos en hijas agradecLdas y cariñosas y en hermanas íntimamente unidas. Ya todo se hace familiar y ,querido: desde el toque de campana, que resuena· anunciando el don de un nuevo día, hasta el que convida al descanso; des– de las silenciosas horas de intenso estudio, ·hasta los deseado.s rato-s de recreo, en '1-os que •se olvidan las faenas esco 1 lares; todo, en fin lo que antes era extra– ño y aún temido, produce ahora confianza y dilatación. Así en medio del ma– yor orden y disciplina, que en nada cohiben los juveniles entusiasmos, se su– ceden los días en espera de:l domingo, que t8:n particulares alegrías y satisfa- eiones reserva ...... . Creo aún escuchar, en la inolvidable y tan deseada reunión de Congre– gantes, ila voz cariñosa de la Madre que, anhelando formar mae~tra 1 s ~o só– lo eficientes •sino sólidamente cristianas, .corrige, instruye y aconseJa, amman– do al bien _y haciendo comprender la inf.luencia que en la ,sociedad ejerce la 29
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