Escvela Normal de Preceptoras : primer cincventenario de su fundación, Lima MDCCLXXVI-MCMXXVI
A TRAVES DE· CINCUENTA ANOS - historia de la Escuela Normal de Preceptoras de Li– ma, desde hace cincuenta años, revela una marcha no interrumpida por la senda del desarrollo y del progre– so, tanto en el orden material, como en el moral y cien– tífico. Es hoy, la primera de su género en nuestro terri– turio, y mañana lo será también, pue-s su espíritu renovador no de'Sfallece nunca; porque sus destinos fueron ·confiados desde sus ,comienzos a las Re– ligiosas del Sagra,do Corazón de Jesús, institución que se ha destacado siem– pre, tanto en Europa como en América, en Asia como en Australia, por su ascendra do amor a la niñez y su eficiencia en la obra educadora. . Con el trato de gentes y con la competencia necesaria, dotes que han he– redado de su Santa Fundadora, Magdalena Sofía Barat, fácil les es triunlfar en la ~ducación e instrucción de todas las clases sociales. E igualmente bien preparadas .en la .formación de maestras, han hecho de la Escuela Nor– mal un centro Pedagógico de primer orden. X. 1',ué el 13 de mayo de hace medio siglo, cuando llegó a la patria de San– ~ Rosa, la primera colonia de Re1ligiosas, accediendo a las vivas instancia que la madre y la esposa del Presidente don Manuel Pardo dirigieron a la Rma. Madre Lehon, Superiora General del Instituto. Muy bien recibidas y hospedada·s por las Hermanas de la Caridad, per– manecieron con ellas dos meses, al cabo de los cuales so trasladaron a la calle del Sauce, donde com1..•nzaron G funcionar las clases el primer viernes .del mes de agosto. Pronto se dió a conocer la sólida preparación de las Religiosas, pues dos meses más tarde se imponía el traslado a un local más espacioso de la calle de la Recoleta, porqu8 el crecido número de las alumnas así lo exigía. Vivas simpatías, supieron captars·o desdo el primor momento las Religio– sas del Sagrado Corazón, y sus numerosos amigü's acudían a manifestarles su adhe~ión y su apoyo. Antes de terminar su período el Presidente Don Manuel Pardo, querien– do procurar un nuevo beneficio a su país, ofreció a las Madres el antiguo Con– vento d'3 los Je uitas, con la. condición do establecer en él una Escuela Normal. '·E-ntraba, sin duda, ·en los designios de la Providencia, que el histórico r~dificio, joya preciosa de la época colonial, centro de virtud y de saber, don– de t.antas generaciones se formaron para la lucha de la vida, fuese confiado a nuevlls forjadoras de almas que, no sólo continuasen, en beneficio de la sociedad peruana, la gran obra de la educación de la niñez, sino que so con– sagrasen además a la formación do aquella~ que han de ser a su vez con– ductoras de almas. 17
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