Escvela Normal de Preceptoras : primer cincventenario de su fundación, Lima MDCCLXXVI-MCMXXVI

EL INSTITUTO DEL SAGRADO CORAZON ~ m=~~~ERMINABA el siglo XVIII. El mundo se hallaba con– ~~~ vulsionado y consumiéndose en un incendio voraz: la revolución francesa. La patria, la sociedad, el hogar, todo m-archaba con pa-sos de gigante hacia la ruina. ¿Que hacer? ¿ Como evitar a las nuevas generaciones la caída a ese abismo s1n fondo? ¿Cómo salvar de la corrupción a inocentes almas, .llamadas a ser la:s madres de ese mañana incierto y borrascoso? fJntonces es -cuando la Providencia buscando, oomo siempre, el instru– mento propio para hacer resaltar -su poder, fija los ojos en una humild ~ joven maravillosamente preparada para su futura misión, la aldeanita de Joigny, Magdalena Sofía Barat, cuya canonización ha ceilebrado con júbilo la Socieda en ef año sant:> de 1925. Volved la vista 1hacia ese rincón de Borgoña y la encontraréis, sencilla sí, pero fuerte con la fortaleza de Dios. Ella es la llamada a formar esa áncora de salvación para las generaciones venideras. Ella la que inspira– da. de lo alto, deja a los -seres amados y se abraza a la cruz del sa-crificio por el bien de la humanidad. Ella, la que en 1800, con un reducido grupo de jóvenes, funda la Sociedad del Sagrado Corazón, afrontando sin temores, las dificulta-des y peligros de esa turbulenta época. Esa niña, tan ,débil ien apariencia, tiene, sin embargo, dotes extraordina– rias que la habilitan para realizar grandes empresas: audacia, viveza y sen– cillez, ,sólida instrucción y la fadlidad de elevar el alma a pensamie.ntos y accionef. magnánimas, que parece ser den gratuito concedido por Dios a la provincia que dió tantos nombres a la Iglesia y a la Hi·storia. Con mano maternal sabrá arrancar las malezas y poner, en esas al– mas confiadas a sus cuí-dados, la buena ~emilla, a fin de que -esas niñas co– nodendo la sublimidad del deber y la virtud, puedan formar más ade1ante hogares sólidamente cristianos. La obra que se propone esta Santa Fundadora es múltiple: Educa a las niñas de la alta socitdad y, a la vez que las instruye, sabe poner en sus alm as los gér menes ·de car:klad y sencillez enseñándoles tam– bién el verdadero cono ep.to de la digni.dad personal. Al lado de estas· niñas, acoge con bonda-d a las pobres y les enseña, a la par que lo ne-cesario para la vida, la v.irt1ud y el bien. Estas fueron en su prmcipio las obras del naciente Inst.ituto. Pero con el transcurso de los años y las neoe.sida-des actuales, su celo lo lleva a bus– car un medio de extender su apost_olado, dilatando su campo de acción ha·s- 9

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx