En recompensa por este gran esfuerzo, Tonacatecuhtli hizo de Tezcatlipoca y de Quetzalcóatl señores del cielo y de las estrellas, y les dio asiento en la Vía Láctea. Cumplida esta tarea ‘Se consultaron los dioses y dijeron: ¿Quién habitará [esta tierra], pues que se estancó el cielo y se paró el señor de la tierra? ¿Quién habitará, oh dioses?’. Luego de deliberar, los dioses decidieron encomendar a Quetzalcóatl la misión de crear nuevamente a los hombres y este descendió entonces al bajo mundo, al reino de Mictlantecuhtli, para obtener de este los huesos y las cenizas de las anteriores generaciones de la humanidad y volver a crear con ellos al hombre. Con ardides venció Quetzalcóatl la resistencia de Mictlantecuhtli, pero cuando ya tenía los huesos preciosos y regresaba con ellos cayó en un hoyo que Mictlantecuhtli le había preparado y ahí se le rompieron, por eso es que los nuevos hombres tuvieron estaturas diferentes y no alcanzaron el tamaño de los anteriores gigantes. Finalmente Quetzalcóatl llegó a Tamoanchan, donde estaban reunidos los dioses, y ahí les hizo entrega de su carga. Enseguida la diosa Cihuacóatl-Quilaztli molió los huesos y formó con ellos una masa que depositó en un recipiente precioso. Entonces Quetzalcóatl se sangró su sexo y derramó su sangre divina en el recipiente y los demás dioses hicieron también sacrificios. Así, ‘Dos años después, que fue el año del diluvio, los dioses crearon a los macehuales como antes los había, y hasta el cumplimiento de los trece años no pintan (en sus códices) otra cosa que aconteciese’. Luego los dioses se preguntaron: ‘¿Qué comerán los macehuales?’ Entonces Quetzalcóatl, quien sabía que la hormiga roja conocía el lugar donde se guardaba el maíz, el alimento precioso, le preguntó insistentemente por él. Al fin la hormiga roja accedió a sus ruegos y le indicó el sitio donde se encontraba el maíz. Convertido en hormiga negra, Quetzalcóatl llegó con la hormiga roja a la montaña que llaman Tonacatépetl, donde se ocultaba el maíz; lo tomó y lo llevó a Tamoanchan; ahí lo mascaron los dioses y luego lo pusieron en la boca de los hombres, que así se hicieron robustos. Asimismo, para que los hombres se alegraran, los dioses hicieron crecer en la tierra la planta de maguey, de la que sacaron el pulque. Y antes aún de que los dioses crearan a los hombres, Tezcatlipoca había traído el fuego a la tierra y para esto había sacado la lumbre de unos palos, y así se empezó a hacer fuego con los pedernales, que son unos ‘palos que tienen corazón’. Ya con el fuego hubo fiestas de muchas grandes hogueras. Y todo esto ocurrió cuando reinaba la oscuridad y aún no había sol. Pero después de 26 años de la creación de la tierra, los dioses acordaron crear un nuevo sol (Florescano 1987: 17). Con los hombres creados, y habiéndoseles otorgado su principal elemento, los dioses deciden traer la luz y el movimiento al mundo creando el quinto sol. De acuerdo a sus esquemas temporales, esto ocurre en el año 13 Acátl y el espacio escogido es Teotihuacan. Aquí 290
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