En busca del orden perdido

actúan como una función o ilustración de la historia (Porras 1971: 47), queda claro que en la Nueva Corónica la letra escrita es dependiente de otros recursos nemotécnicos que, al decir de Goody y Watt (1968: 34-42), estuvieron más estrechamente vinculados a referentes concretos y que, podemos agregar, tenían una larga tradición en el área andina» (Ossio 1977a: 54). Si en el período prehispánico la familia de Guaman Poma de Ayala se especializó en el manejo de los quipus, es comprensible que hayan tenido una posición privilegiada. Si los artesanos la tenían, con mayor razón familias que alcanzaban el dominio de una técnica comunicativa que estaba al servicio del cuidado de una información que era vital para la administración del Estado inca. Pero de ahí a que una función de esta naturaleza llevara al ancestro de nuestro cronista a convertirse en la Segunda Persona del Inca, existe una gran distancia. Asimismo, tampoco es muy plausible que antes de los incas una función de esta naturaleza permitiera a este personaje acceder a la corona más alta de los cuatro suyus como Rey del Chinchaysuyu. O, inversamente, que un noble de este rango fuera parte de una familia de quipucamayocs. Que este oficio llevara a la familia a tener una posición privilegiada, es muy probable. También lo es que, por tener esta habilidad, pudiesen haber sido desplazados de su localidad originaria en Allauca Guanoco a lo que hoy es el departamento de Ayacucho. Dónde fueron a cumplir su cometido, no lo sabemos, pero lo que sería el repartimiento de los Rucanas Antamarcas debió de convertirse en su nuevo terruño, pues es como pertenecientes a esta región que se les identifica en el juicio que sostienen con los chachapoyas por las tierras de Chupas. Es también ostentando esta identidad, y en compañía de un prominente curaca de esta región, que Guaman Poma presenta a su antepasado Guaman Chaua como fundador de Huamanga. El que la familia de Guaman Poma hubiese sido trasplantada por los incas guarda correspondencia con la reiterada argumentación de nuestro cronista de constituir como fuente de sus derechos en Ayacucho, y particularmente en las tierras de Chupas y en otras partes, a Tupa Inca Yupanqui. Según Pablo Macera: «Sus parientes habían sido dueños de Chupas desde antes 164

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