hazía trauajar con las demás biudas, ajuntaua con color de dezir amansebadas. Hazía texer rropa, hilar, amasar y uender pan y chicha y uino. Después os espantáys, señoría, cómo no multiplica los yndios. Ci solo un padre tiene doze hijos, y todas las donzellas por muger que no le dexa, ¿cómo a de multiplicar? Y lo rreparte las biejas, aunque por sus pecados tiene un hijo o dos uastardos, se a de desemular porque es criatura de Dios. Y estos hijos llebó una harria de mesticillos de niños, niñas. Una mula llebó says y otro, otros seys. Desto fue castigo y primición de Dios; antes de llegarse, despeñó una mula con los niños. Y ací es muy justo que consagre sus casas y sea bendito, que muger ninguna entre. Y ací multiplicará y que no ajunte a las mugeres ni soltera ni biuda, niña. Y ancí multiplicará los pobres yndios de Dios y de su Magestad (Guaman Poma 2001: 607 [621]). Las coincidencias que se describen en este texto con otros en que el aludido es Murúa son muchas para no pensar que el sacerdote en cuestión haya sido el mercedario. Si este es el caso, entonces, el dibujo que acompaña a este texto (véase fig. 25) sería una ilustración adicional inspirada en los despropósitos de este religioso, que habría llegado a tener hijos mestizos de su desbocada concupiscencia. 137
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