ejemplares tomadas de hombres probos. Excediéndose en elogios nos dice que: El primer cauallero don Pedro de Córdoua Gusmán del áuito del señor Santiago, capitán de la lanza mayo[r] de la ciudad de los Reys de Lima, de la encomienda de los Lucanas yndios, fue muy gran santo hombre, cristianícimo. Sentencia y dixo que el encomendero no a de yr a los pueblos de los yndios ni su muger ni sus hijos ni mayordomos. Ellos estauan en las ciudad, seruiendo a Dios y a su Magestad. Este dicho cristiano partía su salario con sus yndios de su encomienda, la mitad del tributo de las comidas que le daua y le perdonaua. Y jamás entraua al rrepartimiento ni quería tener mayordomo, cino tenía a un yndio don Diego, Chachapoya, y ací no tenía español. Que una ues se auían quexádose de su hijo don Rodrigo y por ello le enbió por capitán de la armada de Chile. Este cauallero defendía muy mucho de los corregidores y de los padres de las dotrinas y de otros españoles y no gustaua que ubiese tiniente. Y daua mucha limosna y tenía caridad y no tenía tronera. Era hombre llano y era amigo de conuersar con los pobres. A todos les llamaua hijo. Y no tenía hazienda ni sementera porque no quería ocupar a los pobres de los yndios. Y no pedía camaricos ni mitayos ni ysangas [cestillo] ni fruta ni yanacona ni chinacona ni rrescatadores ni trageneadores. Ci algún yndio le lleuaua presentes, ci ualía un rreal, le daua ocho rreales. Mira esta sentencia, cristianos, becinos, encomenderos, deste santo hombre que se dolió de los pobres yndios, mirando sus trauajos. Y ancí dexó esta sentencia executado, para que por ella su Magestad prouea justicia en el mundo y en este rreyno (Guaman Poma 2001: 727 [741]). En cuanto al repartimiento de los Atunsoras, ninguno de los curacas35 mencionados por Monzón figura en la Nueva Corónica, pero sí el intérprete Pedro Taypimarca y uno de los dos sacerdotes doctrineros cuyo nombre era Beltrán de Saravia. El primero es citado como un caso que muestra, a través de su persona, los abusos que cometían los tenientes corregidores. Se dice que por 1608 era principal del repartimiento de los Soras, que estaba en el pueblo de Llallcaya, y que se encontraba muy enfermo. Estando en esta condición, un teniente corregidor mestizo le rrondaua de noche y buscaua toda su casa y cocina y despensa. A unas yndias mitayas le achacó, deziendo questaua amansebado. Como yo le di una botija de manteca muy deresada con agua de azahar a que me lo guardase en su despensa, se lo quitó por fuerza y se la llebó este tiniente mestizo y se la enbió al corregidor y se la presentó por gran rregalo. Y ancí no tienen temor de Dios ni de la justicia. Esto declaro y doy fe de ello, ¿qué me hará de otros pobres yndios deste rreyno los daños de los dichos tinientes y jueses? (Guaman Poma 2001: 518 [522]). 125
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