El Recreo
~===-======~~~========~===~ :1 4 tr. e CuzqueEn-~ DR.• EFCr·anRc1·EscaOZt1b1·a 0 ~a de ~ clima, fué el destinado á recibir ·el últi- ai ,., mo suspiro de una muger tan célebre é Gamarra, legando á su pais un recuerdo ·¡ ,i.lustre cual la Zubiaga, euyas postreras honroso y á la posteridad un ejemplo disposiciones son tan notables como su •uigno de encomio. 1 vida. ! Llamó á su medico y le -dijo: "Doc– tor, yo creo que mi ma,l no tiene ya re– medio y ']_lle camino 11. prisa hácia, la muerte. U. como toclos los demas mé·– dicos, me engaña, creyendo sin duda afligirme con el n,viso de mi próximo fin. P--0!·0, tal suposicion es mal entendida: he visto muchas veces la muerte muy ele cerca en mi trá.nsito sobre este m1m– do, sé qué he nacido mortal i que me toca como á toda criatura el turno clG pn,g:1r este tributo á 1ft naturaleza. Con que Doctor ¿ ctrnntos dias mas puedo Yi– vir? dígalo con franqueza." El médico c1ió aun algunas escusas pero obligado, tuvo que decir la verdad asegurándole muy contados dias de e:is– tencia. · La noticiru no alarmó en manera al- \\ gnmu á D.ª Frn,ncü,ca, y antes bien al contrario, clió ln,s u:racias a,l Doctor. Lla- i/ ...., mó ese mismo dia dos facultativos mas, y d.espues ele oil' serena esta valient, 'nu- III. LRis últimas disposiciones de la señora Zubiaga, fueron cumplidas con exactitud religiosa. Su corazon de un tama,ño sor– prenJe, iué conservado en alcohol, trni– do al Cuzco por el Mayor D. Luis La– puerta, hoy General; y exhibido en 1841 en el catafalco le,aintado en los funera– les del Generalísimos de Mar .1. Tierra D. Agustín Gamarra,. Despues de la muerto clel Señor Dean Dr. Bernales quedó el corazon ele la se– úora. Zubiaga, depositad.o en el monaste– rio ele Santa Teresa de esta ciudad don– de por desgracia no existe hoy tan valio– sa prenda, pues no supieron apreciar ni conservarla. Cuzco, Noviembre 16 do 1875. CLORINDA MATO DE rruRNER. EL GOLGOTA. ger, la opinion unánime de ellos, les su- M ,. , a·· PoR EL SEÑOR D. D. FRANCISCO IR.A.l\DA p.t1co no lJ ésen nada a su servic.lumbrn , , · l 1 VENGOA. e mzo sus arreg os espir~-hu,les. Se con fsuó y dij o á su confesor " F , game U. traer el viático sin lujo ni os– fontacjon ninguna porque ahor[t soy una I I pou1·0 ·2::.1it"'nte y no la Presidenta, del ¡I Perú." Des1) e¡3 de recibir el Santísimo con ¡f ejemplar devocion , manifestó ante su 1 j servidumbre la mejor tranquilic1ac1 y aun ¡¡ alegria á fin de evitar aquellos tristes momentos que presiden á la eterna, se– Ra,.racion, y la noche antes de su último · ¡ clia ordenó que nadie entrase en su dor- JJ J ·mitorio porque necesitaba descansar sola hasta el siguiente dia por su tarde, sin J que nadie le perturbase. , _ ~Q_s que la asistían cumplieron con in- 1 quietud esta caprichosa disposicion, y I. Seres vanos qne en hoi-_!),B mengun,das Gastais necios precaúa la vida, Ah! fijad vuestras serias miradas De Sion en la tiena querida Ciudad santa de Jeovah triunfante Do Bezeta i el Aera se ostenta Que en su áspera espalda sustenta Alta Sion, Moriah el gigante I dos líquidas sierpes de plat::-u, Libres del cedrón doliente Al imperió que el golpe dilata Burliciosas parten su con-iente. Al travez de esos muros desechos Al Gólgota llovad vuestros ojos A ese monte de inicuos enojos Abrigados en pérfidos pechos A ese monte de pena i de muerte Obelisco de vida i de gloria Donde el mundo su mísera suerte Vió tornar en Divina victoria; A ese monte do fuera inmolada U na víctima pura inocente En un Dios humanado i paciente. mientras tanto se ocupó la 8eüora Zu– biaga en cambiarse completamente la ropa, púsose un vestido del todo blanco, peinó su hermosa cabellera, perfumó su lrnbitacion y dejó sobre su mesa un la– cónico testamento en el que declaraba que j a,más en la elevacion en que como JJOcas mugeres se viera, ni en los traba– jos que como ninguna babia pasado; re– negó de la Sant~ Heligion en que sus cristianos padres la habian criado, y en- A la vista de ingrata Sion; tre otras cosas ordenaba, que su corazon A ese monte, teatro del crimen, fuese extra.ido i remitido al Perú donde De crueldad, de recuerdo profundo su esposo sí aun vií-ia: que en ~1,so de Do la obra mn,s grande del mundo , no existir, pues que la vida ele un mili- ' El mayor sacrificio acabó-: br era mas precaria que la de otros; se · Donde el Hijo Divjno se ofrece entregase á su tio materno el Doctor Don Al Dios Padre, holocRiusto Sangriento.-✓- ¡ . Pedro P. Bernales, Dean de 1~ Catedral Por sa,lvar del eterno tormento del Cuzco. Que sus pocas nlhaj:n,s esta- Ese mundo que vil le ofendió; ban destinadas á, los sirvientes que la Ese monte de sangre i blasfemia, asistían etc. '. Que los cielos dej-ara rudmirndos Arreglado todo lo que ella creyó pr.--- Cu. ando Tron os., Querubes alados ciso, se reclinó graciosamente sobre un ' Le ian:z.abMíl miradas de horror. TAMBO DE MONTERO. (Trnclicion) AL SEÑOR RICARDO PALMA. Partiendo de la 111aza mayor del Cuzco hácia la quebrada de Saphí "aguas arriba <lel Huatanay se encuentra sobre la mar– gen izquierda, una casa gran<le Lastan te ruinosa. i de elevados paredones q ne 1 1 oi mismo es mirada con cierto grado ele mie– dosa cnriosiclacl i conocic1a con e1 norn1Jre de "El Ta,mho de Montero." En 1643 estanclo ue alcalcle c1e soldados Dn. Pedro Vasques de V n.rgas, i n.lgna– sil mavor Dn. Martín de Lauda i Za.v:dc– ta, vi;ja en aquella casa un me:·cader enropeo l1ama<lo Dn. Pedro Montero do Esp1110sfl. i se.gnn púbiica voz i fama ele aquellos tiempos, se reunian por las noches muchos amigos de Montero. La casa no prescn tfl. ba otro a.specto q ne el de un camal ó unn. hostería i en prneba de e11o se encon traba Eiernpro á la puerfa del cstab1eeiruicnto un pBrnil de jaman, un relleno dcscomnnal ó uua sarta de salchichones r>imentosos. Mas tarde 1n. snspicaz observacion de bs jentes del barrio añadía atemorjzacln: que en aq nel lugar se congregaban loR iu– <lios resident es en b ciudad: i RP;;:q ,a, aun que por loba.jo, rtl jóvcn de F·._. Andando a1go m as el tiempo, q 1. para; ya se asegnraba que la casa de 1\1 tero er1t una vi:n-dader::i sinagoga d·o con arreglo al rito hebreo, tributaha11 ; sns creencias las seremonias de su en L religioso. ¡Cosa grave en aquel tienq,c~· Ultímarnente se aceptó como anto <le fé la voz de que 111111, de esas serernonias se practicnbU: los Viernes por la noche flajelando á una imajen del Salvador que al efecto tenia.u. Actualmente ecsiste una 1,eqneña capi– llita levantada en honor de aquella inrn.– jcn i en ]a puerta se lee 1a siguiente ins– cripcion qne la copiamos sin alteracion alguna. "En este obscuro i lóbrego citi·o '' del Tmnbo. Padeció '17/lleiwrnente nitestro "Redenipr.. J esus repet-ida~ veces al "p1·ofunclo silencio de la noche por el Bár– ''baro Infa,me, Sacrílego Montero qi1,e en "la dnocle11a tiirba de s1-1,Ju.claica pe.1fidia "probó largamente S?.t Onreldad la cli-cina "ptwiencia, hasta q11e se traspU,SO el lugur "Sagrado d e Jerusalcn:En este Santiwr-io " donde gitsta escuchar o ten to-Za, Psclama– "cion de nuestras rendidas S'1plfréts i lle– "varnos por e.sta Ccnclci al eenfro ele sn "gloria.n Tan grandes ::t:cusaciones en ncrnellos tiempos de fanatismo l\.digioso, no "'tanla– rnn en 11egár tL oidos de las autoridades civiles i e.clesiasticas ngravan<l.o la poses ion de :Montero, i poniendo en pe1i()"ro sn existencia. b Cierto di a se 11cnó c1 Tarn bode alcaldes i algmtsilf-s; i apres aron á Montero jnnto con los que se crei.an sus cómplices. Sl~s bie– nes que no er~n pocos, se co~fis?aron en I favor de la 'l.Jorona de Espa11a, 1 nnestro , livan y durmió el sueño eterno la ilus- · (Con'fi.n1lar<í.) =========================--~~
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