El Recreo

~ ~\~ 66 11 ,/ El Cuzco es ln, citidad de las leyendas 1 .fantá::;ticas, de las maravillosas tra,dicio– ;¡ . · nes. El püio de sus cn,llos es sonoro cun,l EL RECREO fZS =================== Cual la mística paloma de las sin1.w– s i cladcs de la. peña, Rosalia se babia cría.– do ú la sombra, de uu cláustro. Ec1nca– ! si oobij{tra inmemos subterráneos; bajo el p:1vimonto do sus templos munnunt11 las oncfas ele ignotos ntudaJes; hts piedras -de sus cimientos oRtÁ.n asentadas sobre ln,s miufü; do oro; i en las osctufüi no– ches de co.njuncion se elevan de sv_var;to recin,to esos pálidos meteoros <]_ne el vul– go mira con tn,ntn, c.:,c1icia como terror . tomar, deslizóse apegado al muro i cos– teo la p endiente de las calles que· por aquel punto SD eleva hasta, los primeros matona.les do ln, ci.tmpilla. Su and.Uir, 01·tt lento, ora, rÍtpido; la sombrin oxprei;ion de rm semblante i el brusco adcmm1 con <J.UO do vez eu cuan– do ~e arrolmjn\·a 011 sn emboio, toclo acusaba cm n,quol lwmbro nna, de esa,s ternpestac108 c.lel fLlma, qne en los buenos hacen nacer el h eroisn10-- eu los malos el crimen. tla, por la piado8a abadesa de las N t1,za- ,. r ena1:1, su existencia se deslizó dichosa. Mezclando á la belleza de b balada la., gracia dei idilio, dorrárnanse como un ptü1aclo de joyas en las verdes sinu osida– des de una, quebrnithl,; i envuelta en su florido manto orln,clo de eternas nieYos, h mágica cinc1ad finge dorrnir inclolent e · olvidada de su grandioso p asn,c1o . Bus rnenoros se han converfülo en pttstores; ~ vírgenes, apagando el fuego sagrnc1o, alrn,ndonado el templo; i sus ancia– cmTucttdos cmtl mendigos n,l bor– los c~.m.inos i las canas cubi-2,rbts ' ·o, tie;nden al via,j ero una mano \ pnr el lrn,mhre. !H'GXinrnos i mirad clo cerca ií, 110s, ií esas Yírgenes, {t. esoc: • •1·9i · , · · '",,r ftn-ti"'l r ') --: ltl llJ.l~- ,.ltl'tl ·m h ermoslt lengm , i n,s pliitien.s de sus larg11,~ ve– oruu n,l hog1:1,r de sns cah¡1;1n.s, , v il-> on· las simhólicas enu.ec ]rns de vi:l deste1;•.n1,c1os do Siou bajo los st1,uces de Babilonic.t. ¿ QL1é p ~m:-mmion~o nirde bajo la, pacien– te resignacion con que sobrelleYtm su in– fortunio? Bsc Yestic.lo de ga,ln. consenn.– clo sien~prc al le.tela do su et ;rno luto, ¿crué esperanza reYeh '! i ¿ cmí,l es e8e Hecre– to trasm,itúlo dr generacion eu gonorn,– cion i g-narJ.tulo tc1.11 rdigiosa,rnent o entre los liara.pos él.e su miseria? 'fodo esto lo eueiena para ('llog mrn pala1ra-- Ilallpa-mcwrn. Ilallpa,-m(l}na.' escln,nrnn despues del nombre do Dios en sus plegari:v:i-Hall– pa-ma,mn.- repiten vertiendo en ti tJna ' la primern copa de sus fostines- 1-fall– pa-mama 1nm·m11ran en hts horas c1o quebranto, ClBnclo el yugo de su p erdu– rable servic.luml.n·u p Jsa demasiado; i es– ta mística palabra difunde el Vitlor i la serenidad en sus almas, i parece conte– ner en si el arcano de su destino. II Dej > atrn,s la,s últimas casas <l e la ciu– dad, i Rignió b senda flanqneitch do ma– lezas que com1nce al Boclaclero. Al llegn,r á ln,s p.rimera.s roca.H d o n,que– lla empiuacfa oueskt, t orció maquina.l– n1ento bíci:t la der echa i entró en un scndcrn ho11c1o i tortuoHo que int á per– clerse {L In., yuelta de una párn entre un grupo c.1e sa,ucos, cnya,s rarn c1-s cb un ver– cb u,marillento CH,rgacfaR ele penochos b1ancoH, ocnlbtban á medias el tocho de un:t caba,n et. entre el humo cld incirnso i lar; alalmn- zas clel 8eúor, hasb quo ltt mi:rad1t de un hombre YÍ110 ii, interponerse enti-e ella i Dios. Un día los atrevidos ojos de Diego <le 1falc1onaclo so fijaron en los suyos al tra– VCR <le la,H réja8 del coro; i descle ése momento la paz huyó de Rosal1a., que so volYió triste, medita,buncla i élistl'aida. No mas plácidas veladas en torno á la lárnp,mt en la celda aba,cial, contando historias, i t1,clorn:1ndo azucnra<hs pas– tillas ; no rnn,¡;; nlcgres triscaB en las ho– ras dG recreo ba,j o los arrn,ya,nc-R del ver– gel. Pasaha los dias en el templo, el co– ntzon sacudido de estranos edremeci– mientos, arrcdilla,da sobre ln,s L:ia,s bal– dosn,s, orn,ndo con los labios, pero vuel– tos los ojos i el pensamiento al sitio que toc1oPi los días duntnte la, misa, venia á ocupar un hombre. I al caer la noche, m; ·11 LntR sus compé' úeras jugaban sal- t:·: 1i:o h..io las arcada.. ele los cláustros, ¡ - r: D nclo iv,1, yo? escl,Ln) con uua <::lt't, Gu l' \:, iJ. 1 ,dto do las torres del t , . d ¡1 -- Al clescn1)órla, entre t Y:- troncos de los árhol2s, el ele lit capilht mrdn. se el -tuvo ~0 r_·p .11-c, e 1 • ~ c.;i salivrn, {l0 u11fú 1n·o - :í.Rp ,- ,_1, interjevcio11, c0'ffFt1to, c.;orlttmpin,.m • 1 • 1 1 1u1, rn Lra r, 1.¡. Cargno el diablo á. LI, c;10icn, ! ¡ E stoi cocli.cio::;a, ht Y«kta 8Steudon do la, cindad, nhont prura qu 0 jas i requiebros! La c1ie- el p 0 cho a.nheln.nte, ol oído atento cual, ¡\ so {i, GlLt con toc1n, su nl~m 1.' 11 sima por Hi cmisiese nconocer entre sus variados 1, soloa veinte doblones que rnn procnntran n11~10res el óco ele una, Yoz queri<la,. il un desquite. Adios sueúoc¡ d : ambicion!! }?oco <lu,pues, lct abadoza, llamó un dia ¡ Maldito c-:.rntro c1e cspachs! á Ynpanqni i mostrándole á su hija,, pá- 1 yolviendt> sohre sa-=i paR0s, cscrrló L . lida i cn1ict1.uccidPu, le aconsejó llevarla mont,rtirn por c•l füt1100 dr·l Ih(bckro, i se p o.1· nJgun ií, respirar los aires de los a.i:) {¡, v,tgar cutre bs bn'11rts di,; Rll ¡¡gres- campon. te cima. Si el viejo cacique hubiera estudiado Los eabrcn1.s cpc al mwchccer rc:cojüm el Rembbnto de su liija cou ot.ra mira– sus r ebaihs lo Yieron d ·RCH'rni-.'r vor nn Q[I, <]_lle la mirada paterual, habri a visto i::enckro sinno8ó, i ~ poco vt,lviero11 {¡, cli- desarrollarse en él todas lns peripecias vis;1,rlo de pió ri 111, puertrt de h cahaúa, ele un chama: impaciencia, alegria, dn– el oid.o tLnlic,M1o i ln, cerra,dm:n,, en fa ac- ch, ter.ror, cólera. Pero el bneu Yupan– tittv1 tle( que asrclrn. qui 8olo vió una, enfermedad producida Que y •nin, ú hnscar on aqnelb pobre por ln, folb de aire i de espacio; i pa– cabaü:t ese hombre de ca,lzas de gmna, i set1 á Rn hij,L en las vecinas quebradas eRptrnb él.orndi.1,? que Yeia? ¿ qua escu- cubiertas <le vergeles i de pn.ln ,ciof-; hi– clrn1m? zolo r espintr el tónico vi ento d o la,s al- E1t torno n,l hogar donde ardían lns turns; aiole {i, beber la, dulce lcehe do la rn.1füv1 muel'b.8 <lo los saucos estaba,u cabrns; la, llevo ii, su ca,lmúa abrigada sentM1a.s tres personas - n11 ancciano, como el nido ele unn. a.lornlrn, bnjo el tu– un nrn.!1ce1>0 i una j ::.rnn. La piel cobri- pido follaje de los sa,ucos, i puso su le– za, dd viejo contrn,stabn, con lu, blrmcura, ello en una amn,ca colgn,du, de las ra– de lo8 cabellos Mnos que dcscernli::m <m mas <lo los árboles entre una, atmósfera largas gnec1ej,~s_ nobre sus hombrns. _Su perfttmu,dtt con el aliento de las vn.cas. r,omblante Ü1Sl)U'ft1nt mansedumbr~; 1 ln, , La frescura de la jm·entucl volvió luc- Un dia, por- una hermosa alborn,dn, <l.e dnlco mirada do ¡;ne, n ,nugad.os OJOS se go al rostro ele Rmmlia: pero no vino ni estío, mientrns b ciudrul dormia, i que pa,scaha con n,mo1· c1 el m anc_eho ÍL _la j óven. cou las fiares ele las quebra,daH, ni con el la azulada niebla del tLlba, se elentba, a,l El ancin,110 crn Ymmnqm, cacrnno eles- aire viYiÍicn,nte ele las alturas, ni con el ciélo cou los primeros cnntos ele la,s aves, poseit1o do Hurcos; .l el m.¡_1,neel>o ·\ la jó- nectn,r do bs ca.bra::;, ni con el bah;ámi– como un himno a,l Creador, un hombre ven eran sus hijo3. co aliento de las va,cas: vino con el a.mor envuelto en mm capiUn, parda, torvo el D Aspo,iado <le sus hierres rn favor de de l\lc.1Mo11ado. ceño, los cabellos en desorden i el cha- un favorito del Iutonclente del Cuzco, el Quien sítbe que acaso los nuió ! Lo peo de larga plumn, puesto de lado sobre cacique hn,hia sufrido su c1e8gmcia con cierto es que el cacique volvió íi, ver á el entrecejo, salió de mm casn,, cuyo pos- la resignn,cion del indio, pacie11te i silen- su hjjtt rozn,ga11te i bella, i fué feliz, i no tigo abierto d.urrmte foi noche, hab.i,t (fa- e;ioso. QnetUba,le un tesoro quo no po- Re ct1insttb:t :1o co~ltempln.rln,, i se pregun– do sucesivamente entrada á numerosos clia quitttrlo la. injustici¡_¡, cfa los homhref3 bbc.t por quu httbrn. tanlado tn.nto en traer visitadores. - el amor n1l trí1ktjo. Qneclúbttle otl'O ú Rll L:u1o n,qnelln, üiagotaLle fuente ele Saludó con una. ma,ldicion la luz Jel que lo cousoLl,ba, en todn,s sus pórdidas - vcntnrn. Pero ¡gnay! d<~l que confla en nuevo día, i despues de vasilar un mo- una hija bellr~ oomo un lirio i buena co- li~ dichrd En el momento en que el nn- mento sobre la direccion que había de mo un ú,ngcl. urnno eleY,1uc1, sus ojos radiantes de gozo ji ~'=============;======== ---- ----- . ·----~

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