El Recreo
~ 220 EL RECREO {I•' -=sa============x=======:c:=a; Torrentes de luz que arroje el cielo, Y clespues esa perfecta figura á dar un sustazo al andariego ele.Arias. Píntese el caú1po ele aromosas flqres Animó Dios con un alma sencible· A la llamada de la CorreJ"idora aflu- Corran las fuentes por selliento suelo, Si para amar naciste ' yeron muchos comedidos y entre ellos Y esparsan al viento ricos colores; Porq\10 tocl,o lo quo en ti exis,.te D. Gabriel de Qastill~ y Lugo Juez d.J Pero es bello el sol, la tierra hermos:;i., Dones son pa1~a un a-1;1191" invencible natura-le~ de la . ~iudad aquien dió Dtt. fara aquel que arna estando .n.rnado · · .¿P01· .que_indifei•ente dejas, ¡ingrata! Juliana una .cq~ision-·no honrosa pero X tranquilo, ¡ay!, en los L.:azos reposa El amor que en mi seno revienta, lucrativa. · · l)e1 ser por quien vive enamoraclo!... Cual de un volean el crater inflarnanao, Era el caso que.su Seü.oria el Marqués : l! No para el infeliz que tiene el pecho Y á sn llama violenta estaba muy empei1aclo en la conquista de irido como el silencioso decierto, Anda desesperado? una jovencita llamada Maria, y entre fa- Y vertiendo lagrima,s vive desecho Mientr~.s que anci9so :¡ay! por tí deliro; milia "la 1:ent1¿ro~a ,'' hijade D. Pascual l>or u n bie n que nada tiEme ele cierto; Mientras- -- qúe po;r .tí al dolo.L" suc\1mbo, Portillo y Sanchez. Parece que la, ninfa no :: No,, pn.ra aquel, que un anatema, Indif6ronte,· ó gozos0 te miro- , 1e hizo buen jesto ?.l Correjidor, y que Infilttó en su vida la amargura; Contei,nplar mi larga y triste agonia.. .. ... este al verse despreciado se propuso em- ~ o p~ra aquel cuyo pocho se quema ¿Que vale eJ sentimi,ento plear todo el continjente de su autoridad f pet·ece en acerba tristura! L.a gracia .y la belleza; para doblegar la altiva flor: llamó á D. 1 1 ¿Qiie importa una maldecida suerte · Qu.e vale el heroico ardimiento Gabriel 9n,stiJla y Lugo, le persua.dió 1 Que 4,esprecia la misma á quien se ama? · De la jtiventud en su noble pecho, que debia prestarle su apoyo, y se echó i ¿A qú'ien interesa la oscura muerte. Cnn.nclo todo le ,hizo naturaleza tras su presa favorita. ·¡ De quien ardió en una estéril llama?• ¡Ah! para ligar cbi1 laz.o estreuho -_-~qui o~ quiero v~r Corregidor _J l Un ser amante á otro ser amado? Corre.Jldora a cual a:fioJa. mas se decrn ¡ Ama el leon, y escucha la leona, D. Gabriel. 1 i / Yo te adoré, vida mia} Con un fuego sin igual, Como nadie amar podía Con un entusiasmo tal; . Ama el insecto, la ligera ave, No cabe duela de que Dª. Juliann, fué i, · Y en dulce par vi ven al fin felices, mas pródiga pmqne Lugo se qeciclió á 1!· Ser raciona,!! y solo en tí no cabe, preHtar el :servjcio en obsequio- de ella. f 1 ! 1 t · Porque á tu cast[l, belleza,. De tu inocencia al candor, Y á tu virginal pmeza Yo le consagré mi amor·. Era tftmbien casta. y pura La llamn, de mi pasion;. Era grancle ht temma De mi tristi::; ·cornzon. Mas tu vives bien agenzi, , De mi llanto y mi dolor, No. te mueve, ~ay! mi pena A corresponder mi amor .. · Cruzó mi mento ráfaga luminosa~ Y vertió en mi seno Torrentes de inefable armonía: Eras tu, angel ele luz, que h ermosa Iluminó mi ardiente fantasía Y comunicó á mi pecho la llama En la que ahora se inflama. ¿Quien no siente al mirarte Una ·fuerz.a divina Que la voluntad resistir no puede Y doc'il ·se Mmete- á amarte? ¿Quien si tan solo una vez t e contempla No siente brotar en sí la esp-eranza De un lJello n,mor y do eterna ventura? ¿Quien su ·bien no pr of' nra Buscando en tu pecho toda su glorirt? Yo te mné, y remontarme contigo Pensé hasta los cielos; Yo, tu fiel amigo, Soüé levantar para tí un trono 1 Y juntos vivir .allí sin recel os . 1 L ej0s del mundo, libres ele su encono! ... 1 Mas ¡ay! mi fantasía delirante 1 Al crear sus dorados cmsueilos dq oro, 11 Gloria y placeres vertiendo en mi pecho I r De tma esperanza mentida, que llorn Ahora verla perdida; !i Porque desvanecido-, ¡1 Cual la luz vacilante, ! Del sol en e] · ocaso , Ha, un pecho amante, Dejado éntr~ tinieblas. Si naturaleza te formo ·pura l Y tu ·cuerpo· dotó con la ,belleza, ·:· ~ · Ni amo'r ni compasionporquien te adora? ¡Siempre condecendicnte y amable el sexo 1 · fuerte con e) débil! Jos)t TEonosro R.ozAs. 1 ¡. El bueno de Castilla tramó nna cita · '· en ava nzada hora de la noche: 1a 1far– UNA MUJEH EN su·s CALZONES. (TRADICION) Que disparate tan grande el que nos quiere contar la r evistadora ele perga– minos, dirán los que vean el título ele la presente tradicion; pero pacien cia seúo– res mios, y bien luego juzgareis si no tuve mis razones para escribir esto. Entre los Correjidores que tocaron á la histórica ciudad del Cuzco en la época colonial, unos figuran por obreros, otros por eRtrictos observantes de la justicia, y basfo, hubo uno [el Vizconde del Por– till0] que sentó reales ele bnen mozo, pero el que en 1725 Re uistinguió por pega,– c1izo á la desendencia d6 la madre Eva, fué nada monos que el muy ilustre D. Francisco Arias de. Saavedra Marques del ::Moscoso, júven de buen personal, de– cidor,. clueno de al.>1,;mdantes pesetas , y clel corazon ele su muy celosa consorte ]Y·. JuJiana Uacoclo darna ele , ulto tono, muy querida por el ~·ecinclario cnzqu eüo, y q ne Regun opinion géneral, era a.ficio– uacla, á le~antar la voz al Marqués, cuan– do este andaba entretenido en sus livia.n– cLl,(les. E 1 Correjidor dió pues , en la manía de hacer frecuentes sus escurcionos conquis– tat.orias, y como quiera que el a.migo Di– nero,, ha sido en todo tiempo el allanador de dificultades, D. Francisco corria por una sencla de placeres que iba sembran– do con su fortuna. · Pero, como dice el adajio v.ulgar; "un clavo saca -otro;" la ' seüora Correji'dora , se propuso abrü: las '. arcas. eonyugales,- p~gando. doble cont1:a ;sencillo á ·-:fa,vo.r -de ·I~ qne.1~ Ayud~sen que.sa -s.e. encar.g.ó del prendimiento del C orrejinor, y . todo preparado no había mas que esperar. Lle¡;ó e] 1;10me11to. D. Fmncisco acu– dió con el corazon palpitante de gratas espora,nzas, y se paseaba· al pi é de las ventapas de Maria ln, venturosa envuelto en su, ancha capa; jalado el sombrero hasta el entrecej'o, y con paso cauteloso. Media hora llevaLa de impaciente ronda nuestro Correjiclor, cuando aparecieron seis ho~bres con uno que los comandaba: todos ellos armados, y embozados en lar– gas capas espaüolas. Al verlos, D. Fran– cisco se replegó contra la pared, pero ello no le valió de nada porque apurando el_. paso los encubiertos, lo rodearon y le d1Jeron con voz firme: ¡preso de ónlen de] Correjidor! Don Francisco vaciló por la prime– ra vez ele su vida,, y asiendose al brazo del que parecía el Jefe; marchemos le dijo. . ' En el camino se llegó -a] oido de _su acompaúante y mny <lespacito Je habló asi: Vayn, paisano, que es graciosa la bro– ma, pero ella no la, sabrá nadie,mas que Yos. Soy él Correjiclor on pers011a que anda,ba rondando mrn gentiJ hembra que hace tiempos me tiono descoyuntada E::l al– ma, y por fineRpere <]_ne esta noehe tenni– nase todo. Conqué \é en paz con tn gente tomando estos doblones para, un buen re– frescante, y ten cuidado que yá sahes que .dehes callar, y que la Sra . Uarquesa ni lo malicie siquiera. Diciendo esto, lrnhia.n lleaado - á la puerta del Cavildo. El homb~·e ovó im– pasible las .P.~labras del Correjido1~,_ y en respuesta p1d10 una luz. Esta no se hizo esperar, y. cuando poclian vers_e perfec– tamente bien, arrancó '?l policial .el som– brero , y la capa á D. Frnncisco. Este _se sorprendió, y a~ost~zQ,do y co·- . -~
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