El Recreo
214 EL RECREO ~ ============================~============== Yo qu~ he sentido lleno de contento, A su lado, correi· las dulces horas, Deposito una lágrima en su tumba Como un triste recuerdo á su memoria~ Cuzco-1876. LA CARIDAD. .Tiienaventurac1.os los misericordiosos Porque ellos alcanzarán misericordia. »¡Oaríd;;'Ldl. ... palabra santa, que en– cierra todo un poema de amor; bálsamo salncla,ule, que cura las herida.s del alma y mitiga los dolores de] cuerpo. La caridad:; e~a creacian divjnn,, eRe monumento benéfico erigido por Dios pa.– ra ali vio de los q 1te sufren; esa 1Py de amor acatada por toe.los los seres de In. tierra; es e.l sentimiento de la virtml, cu– yo precioso gérmen se encierra en los co– razones sensibles., y fructificando en be– llos y preciados frutos, nos ele:va. hasta la mausion ele la reali'dad del espíritu de lo eterno é infinit0 al~jánd·onos del mundo, de lo deleznable de la materia, de lo fini– to é impe?fecto . No puede dame el amor puro sin la caridad, así como no s;e dú la caridad sin el amor; ambol) se herrna1nn perfecta– mente; ambos conducen al verdadero fin del hombre en este mundo, y Yienená ser como el bello ideal del ser justo y virtuo– so; formando e) intermrdiario entre Dios y e.l hombre, entre la criatura y su Cria– dor. El amor rle Dios es el primer obje– to que afronta la he..mosa y bendita ca– ridau. La caridad es Pl am·t>r purificado, rectD, genuino, verdadero; y el amor SP dirige al bien y á lo bello: el :verdadero amor no pued~ por menos ele dirigir e á Dios.-¡ Oh, vosotros alucinados mort.a.le , q ne sin tiendo en vuest.ros pecho, esa lla– ma de amor,,y que destinada está parn vi– vificar vuestra existPncic.i y contribuir por una misteriosa y dulce armonia á vivifi– car la existencia universal , la vida del mundo inteligente y ra.cional, si esqui vais mezquino,3 ó si negais injLvtos la esenciti ele vtwstros amores á Pse Dios, q ne con tan justos. títttlos la reehmrn, nunca sa– breis amar: si la consa.grnis á otros séres, apartándoos de la lq iumntable qne el mismu Dios ha estttb.lecido, saued qne sois crimin:tles, que sois reos de alta trni– cion ai principio vet.1erando del bien y <le la. belleza que rlegraclais, en vilficejs y pro– fanais el mas elevado y noble sentimien– to de vuestra pri.vilegic1,<.la naturaleza. ¡Maures venturosas! vosotras q nt> ci– fra is todas .vuestras aspiraciones, vut>st.ra vida toda en el amor, ¿quereis no veros defrauda.das -en vuestras halagüeñas y jus– tas ~sp~ranzas? Haced qlw los primeros mo:v1mH~ntos dt>l corazou de vuestros tier– nos hijos se diri,ran á su Dios,, nH;e.ñad– lo á qne desde los primeros itH,tantes en que luzcan en sus inte1ige.n.cias infantiles los primeros destellos de la rnzon, eleven sus aspiraciones al Dios que los ha criado; enseñadlos á amar á Dios. Si esto pro– curais y co_ns.eguís, vuestra ~~r?ura se;á , correspondida; vuestros .sacnfic10s saran 1·ecompensados; SP.reis dignamente ama– das por vuestros hijos. El a1nor al pró}irno, segundo obje– t@ de la caridad, es la clave de todos los bie.mes aeá en 1a tierra, y él nos abre las puertas de la felieidad en la otra v~da. l\Iisterioso gérmen, que se amda en nuestras alma. .;, que crece con nosotros, que con nosotros se desfl.rro11a; sentimien– to máo-ico ine,1Jlical>le, que nos seduce o '.. 1· ., por lo mismo qne no se exp 1ca; ¿ q men es el mortal que no le ha alb_ergado en sn corazon? ¿quién no ha expe nr~e_ntado ese o-azo -inefable al rozl\r su cant1t.a.va ma– ~o con la <lescarnada mano del i ndigentei Sí aron.bles lectores; todos hemos ' l . sentjdo el placer de obnir ,rnn, porqne es- to es el n,limento del a1ma, y el alma es pura, el alma es naturalmente buena y siern pre q_ uecla algo de su bondad, ann en medio <l.• 1 • las miserias del mundo y de la constante 1ucha de las 1)asiones. Mnc:ha.s v.ece~ habreis oido decir: Es un lzomb1·e sin co:rcizon; pero nnnca sin conciencia., pues basta para O~)l·ar maI se necesita, y en vanos.e les qmere aplicar tal dictado á, los que üe.sconocen las leyes del deber. Ahora bie!:i · vo~otros., los intransigen- tes fatalistas, '¿quereis deci.ime si :Pxiste un sér 'racional quecle·conozua eriteramen te el sentimiento de lo bello? ¿ Acaso puede darse una ena.tura tan de()"radad.a. tan envi\ecidc1., que desconozca po~ entero 'e e -instinto dc>l 1Jie11 q11e no s.t, enseña, que nace cnn el niño apena~ sus ojos Re alirerr al -primer allwr ele ln. v1da? No y mil veces no ; 1a ich•aen _u ~sP:n cia nada tiene que yer con e1 pnnc1p10 en '1a práctica: y · 11or otra _part~, la cari- · dad no es el exelnsi vo patnmomo de los ricos es <·l sentimiento universl'l.l, celc,.te don ;.0partido con equiuac~ y ju ticia po1· la potestad suma á la humanltlad e~tera. Vosotro s los potentado de la tierra, los que ate::- orn.is cna,ntiosos ca~dales, no creais q ne la carichcl solo estriba Pn ce– der una parte de esos bienes en pró de los ne<'er:-itados. Vo:-.otros los pobref:, no creais que la ca,ridad so1o consiste en el peqneüo ób lo que recibísteis de una mano piaclo– i;;a; tn.m biPn vosotros podeis ejercerla; tarn biPn se a :imenta en invisible llama, al abrigo de vuPstros p echos, y en ese Dios os ¡weniie qu.e trocn,is por la moneda de.l virtnoso cristiano, va envne1to el dP eo <le b dicha ajena., la grn.titncl que rebo– sa 1-m vuestra alma, el pensn,rniento del ~bien, en una pal,1.bra, él an~or nl próji:i:10. La ma.dre que acaríc1a á sus h1Jos, que .los alimenta á sus vecho~, que los -adu<:'rme en su regazo al dulce c,,mpas ele cariñosos eantares. no lo ha.e~ sola.roen te .irn pulsa.dla por el amor m&.tnnaL El aneiano en cuyos cabellos dé nie- ve se pintan los rigores del ;tiempo y las vicisitudes de la vida, al sostener en sus débiles rodillas á un tierno infante, fru- to precioso del admirable fruto de su pa– sado amor; al festejarle y buscar el pré– mio de sus caricias en una halagüeña son– dsa, no lo hace solo llevado del cáriño que le inspira el tierno vástago, en q n-ien ve r.eproducida su caduca existencia: al bor– de del sepulcro contempla coa a.ugnstia– da faz los abrojos que ha pisado en el sen– dero de la vida., ocultos bajo el taµiz de 1 las pintadas flores, y 11.caso en su inte– rior, se compadece dd tierno niño, qne aun no ha arTavesado los umbrales del mundo, y ya ha causado á su madre el incomparable <lolor, que solo las mujeres ::,ufrPn ¡ porque son nrndrcs! ..El esposo enamoraclo q ne comparte con su adorada. el peso de la existencia. procura regalarla, rodearla de los mayo– res goces, para hacerle mas grata la mo– nótüna regularidad, que fa sociedad con– yungal les ha impuesto, y al obrar de es– te modo, lo hace guiado tal vez, de un afecto que no es el amor que sus encan– to:3 le inspiran: criatura débil y de com– p1exion deiicacla, contempla en su rspúso el íJolo de sus sueños, el iris de su e pe– ranza, el foco de todas sus aleg1ias. Ella . es en efecto el ángel del hogar, 1 , 1 , que vela mcrsantemente por conse1:var la paz en la familiR, base de la sooiedacl y siu la cual, no puede constituirse el 1 órden. ¡, Pues bien, ¡cuántas veoes ohm la mn jer, msrcecl á su sent.imien to mezcla de caridad y amor, que se adivina eu todos 11 su:s actos! 1 En las clesapasibles noches de1 frio invierno, cuando a llúvia caía á torren– tes y el eco de la, tempestad zumbaba en el esp:wio, ¿no h,tbeis visto á nna jó- I ven hermoi:;a, preparar con sn · blnne&s y clelícadas manos e1 frugal aliuwu to de 1 su marido? 11 ¿No la ha.beis visto, apenas vuelve este del trabajo acfrcar1e con a mor á la lu mbre qne le tenia d.ispue~ ta, } rn.ra qne le rea.ni mara sus entumt•cidos miembros y seca ·e sus empaparlos vestido ? ¿No la ha beis Yisto como trata de <>nclulza.r sus amar~as penns, contándole ,)ns impn'2iooes df:::l din, en ese ]engna_je 1 clel alma. que solo ella entirnde. 1ior Jo mismo que á fa. almas va dirigido; en en ese Jengnaje tierno y poético qne ha otorgado Diós á esa mitad <l<>l género hu– mano para consu~Jg r alivio del hombre? Sí; todo 1o lrn.lwís Yisto; y aca.,o en vnestrn intenor no @s habcis da.clo cuen- ' ta <le porqué lo haeian. Y clE·cidme.: ¿ no hay en todas esas ~ceiones nn prlncipío gelílenülor de tales sentimientos., qne uo es-- el amor ni el ec·ois • 3 b mo matena'i, como algunos Lan snpnes- to? Y si de la esmosa. 1)rtsa.rn.@s a.l ami()"o • .l"' t b , qne enJug-a enn paciente .soJ:ieitncl fas lágrimas ele] amigo, .¿no vemo~ q.u.a lo ha- ce porque le compadece y le :arna? 1 Hé ·á',q 1aí., ptR.es., oorno la .cari(IA!td, ina- ~==========================~
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