El Recreo
~l============::E~L~R ::=-E -=-=e===R~E~o=========1=s1={¿s • 1 y á holgarse en ejei·cicios atléticos y en de mil ramificaciones, y que éstas va- pesados, é~bolos que suben y bajan con otras diversiones benéficas para el espíri- yan á dar á todas las piezas del pa- un. estrep1to capaz de dar jaqueca á un tu, igualmente que para la salud. En la,cio. rocm ó á un poste, advfrtiendo que cas– una palabra., ni el califa de Bagdad, ni Hasta ahí la oosa iba bien, pero fal- mente él mismo dormia a] lado de ese d emperador de la China, ni el gran taba lo principal ?cómo dar abasto á gabinetitoy que el más lijern ruido le E:S– Mogol, estuvieron jamas tan bien alo- tanto consumo con e] solo hilo de a.- pantn,ba el sueño. Y dicho esto su se– jados como nuestro exéntrico millonario; · gua de que podían disponer? El ingeniero ñoria les hizo una venia y se' retiró. su mancion era un paraíso civilizado, t enia ya respondida esa pregunta con Por el pronto los injenieros se con– y ya vemos que estaba abierto á todos, otro rasgo de jenio. De bajo de cada fosaron vencidos: habían llegado tan o– como que él no podía concebir sa,tisfaccion uno de las llaves, siempre abiertas, dis- rondos ~e su inven~ion, y hé aquí que completa para sí mismo si faltaba en tribuidas de arriba á bajo por todo el su señona, en vez de extasiarse al escu– e1la el especteculo de la felicidad ajena. pala,cio, Je ocurrió poner un cubito, del charla, les responde con nuevas exijen- Pero ántes de que nadie gozase de ese fondo del cual partiese un tubo hácia el cías todavía má.s rídículas que las pri– paraiso,. cuando apénas el dueño iba á cuerpo de la primera Lomba, que aspi- meras, como sino tratase de otra cosa instalarse en él, notáronle una pequeña n1,ba elagua del conducto subterraneo. De ~ue de burlarse de ellos. Ya se disponían fa,lta, la misma que le encontró Luis estamanera el agua que corria por las lla- a marcharse, renegando del bufon mi- . XIV á su palacio de Versalles, á saber, ves seria recoji<la inmediatamente y vol- llonario, cuando l1na amable hada ámi– que no había agua. Acudió al momento veria áalimentar el clepó~ito al aire libre, ga de los sabios, pasó felizment~ á su un práctico ele aguas, y éste no pudo ele donde tornaria á irso para r egr esar vista_, por un jardín colgante que se cu– descubrir más que un conducto subter- á las llaves, y St)guiria siempre a sí e11 mumcaba con aquel salon. Azotó el vien– ráneo, una especie de tripa en zigzag, eterno jira, corno en los tdares la lan- to con su varita de vírtucles é inme– labrada por la natural eza entre dos cnipas zadera, ó como aquellos grandes e,i ér- diatam_~nte una . niüita har~pienta se de greda, y en la cual se acumulaba citos que figuran los titiriteros con unos ~1~ar~cio en J?e<l10 de los éstupefactos como en un sumidero el agua llove<liza sokladitos qne van entrando por un la- · 111,1 emo1·os. Sm darles tiempo para re– de la vecindad. No era clara ni abun- do y saliendo por otro, y siempre fion cobrarse metió la mano debajo de su dante, y t enia ademas. un gustito ele os mismos veinte ó cincuenta títer eR corsé, lleno de r emiendos, y sacó de allí agua esta<l.1zn, J daúada que r epugnaria que voltean formando interminable co- un objeto casi redondo, del grosor de su sin duda al p:tlaclar de su seüoria el amo. lc1. Lo que la bomba de abajo chupase á ca- puiio, Y del cual colgf\ban una infinidad P ero, con 81 irpresa J. e_neral' su seüo- da aspiracion, bastaria p,1,rc1 compensar el d~ tu'.Jos que se esparcian por todas · -1 1 1 l l · chrecc10ncs . Tía dió un salto de júbilo al r ecibir tan agua consumiua a paso por L>S 1a n- desagradable noticia. Propusiéronle traer tantes del· palacio; y como estos se la- ".A.qui .está, les dijo ella, la, máquina agua de un rio que distaba pocas le- Vi.1rian á veces h1,s manos&ª&ª al pié que ns pide el dueñ o del palacio." guas de allí, como sucede en Versalles; ele las llaves, el agua de los cubos t en- Figúrate un saql1ito cerrado, que 80 mas de esto no quiso ni que le hablase: clria que atrnvesar á su r egr eso una serie a~a~·ga en punta por un extremo,, y di– siempre se decidía por lo nuevo, lo ines- de filtros pequen.os clestinaclos á limpia.rla v1cl1clo en dos departamentos distintos perado, lo imposible; y por de contado to- ele cua,nta impurezn, recojiesen en el ca- por una t ela que lo atraviese por den– mó la pluma y escribió la órden siguiente. mino. Siempre en movimieHto y siempr e tro de anilH.li abaj?: tal fué el o1jeto ''1 o Sáquese el agua del suelo mismo limpia, no conservaria rastrn de su 1·e- presentado por la mña. De cada 1 mo de los de mi casa. pugnante orígen y podria competir con <lep~rta;11entos salia un tubo grueso ~ -, 20 Que corra de dia y de noche, y la más golpeada y trasparente ele cual- ra~1ficanclose hasta lo infinito, y tenia duier rio del mundo. encima (ca,Ja n J · d b I en todas las piezas á un tiempo; y ~. ' u u O una especie e o - ''3º Sea abundante y ele buen gusto." Este plan, tan sencillo como atrevido, Slllo á don<le venia á parar otro tubo Miráronse todos á la cara al oir seme- fué acojido por un concierto ele aplu.usos del mismo j énero que los. primeros. Todo jante decreto, y nadie, por un largo es- y felicitaciones; creyeron los sabios que e~o se 1?1°via aparte, Y se enchia y va– pacio, acertó á a.rticular palabra, hasta el prohlema estaba re_suelto en todas crnba sm cesar; Y examinando con cui– que los más jóvenes de entre aquel cír- sus clificult.adcs, y que sn señoría no dado _el_ silencioso juego ele esta singular culo de sabios y peritos declararon que tendría mis que exijir Mas no fue así; maqumita (cuyas par2des hizo traspa– el honor de la ciencia estaba compro- pues al montar la maquinaria, muí com- rentes la hada para que nada se les metido y que era preciso ej ecutar puuto plicada desde luego, que debia hacer ju- ocultase) la docta asamblea se conven– por punto el insolente programa. Ar- gar ese quintu plo sistema ele tubos- tubo s ció de que llenaba. todas las condiciones bitrios y proposiciones fueron y vinie- del charco á la bomba, tubos de la bom- exijicLts por su fantástica señoria. ron, y meneos negativos de cabeza, y ba al depósito, tubos d-~l dep5sito á In, Ya te dije que allí todo andaba á un largos silencios, y nuevas proposiciones, l>omba, tubos de Lt bomba á -las llave~, tiempo; pero comencemos por una de toclas negadas una tras otra; pero al y tubos ele la.s llave á ltt bomba,- su las extremidades . cabo una inspintcion súbita atravesó el señorfa condujo á nuestros sabios á un El ~epartaD?-ento de la derecha, y su cerebro ele cierto injeniero que hasta en- gabinetito negro, de pocos piés cuadra- respectivo bolsillo, r epresentc1.bAin la pri– tónces no hal>ia despegado los labios, y dos, perdido en nn rincon de los espaéi~1- mera bomba, encarg►l<la de aspi •ar á 1a aquí tienes en sustancia lo que §1 pro- sos salones, y sonriéndose les dijo que vez el agua de] conducto subterra neo puso: no tenia más lugar que darlos, y que en zigzag, y el agua de las llaves. Dís- Lo que falta al agua del conducto se sirviesen acomodar allí aquel mecá- t.inguíanse perfectamente los dos siste– subterráneo, para poder beberla' no es nico laberinto. Tambien les previno que mas de tubos, los cuales venian á reu– más que movimiento y aire. Ha,gamos pues en atencion á la vecindad, cuidasen de nirse al momento de llegar al bolcillo una bomba ele mil tubos que vaya á no ponerle allí ni parrilla de carbon pes- pequeño. Cuando éste se inflaba. formá– buscarla en todos los dobleces y reco- tilente, ni caldera de vapor, pues cletes- base dentro de él un vacio, oolmado al vecos ele esa especie de tripa en donde taba el humo de] primero no ménos que instante por., el líqu!clo del tubu que venia se corrompe; que la meta despues den- los incendios y las explosiones del se- que ve 7 ua. a termmar allí (no pregnntes tro de un tubo terminado en bola de gundo. Ni queria obreros empleados en por que m como, que pronto te lo ex– regaclera, y que brote de. allí nueva- la máquina, pues no seria decente que plicaré). Cuando el bolsillito venia oer. mente para caer como lluvia sutil en un se les viese dircular por las escaleras rándose, el liquido que aoababa de en• depósito al aire lihre. Que otra bomba principales; ni, sobre todo, esas espan- t~·ar :1º podi~ volv:e: sobre sus pasos, gra– la tome del depósito ya vien airearla, tosas ruedas de dientes encajantes, que mas a. una d1spo01s10n tan senoilJa como para meterla otra vez en un grueso tubo rechinan y chillan sin descanso; ni esos injeniosa que mereoe explicacion aparte. ~ - . ~ ) a
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